martes, 11 de enero de 2011

Plácido Domingo intenta salvar el «spa» más antiguo del mundo

Daniel Iriarte | Estambul www.abc.es 09/01/2011
El tenor Plácido Domingo quiere impedir que el asentamiento milenario de Allianoi, en Turquía, quede destruido por las aguas de una presa. El cantante ha dirigido una carta personalmente al primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogán, pidiéndole que ponga fin a esta construcción y salve la ciudad. Allianoi, construida en el siglo II d.C., que está considerada por los arqueólogos como el «spa» (o recinto termal) más antiguo del mundo.
«Somos muchos los que creemos que preservar el antiguo asentamiento de Allianoi traería beneficios duraderos a la población de Turquía», dice el tenor, que actualmente preside la ONG Europa Nostra, dedicada a la preservación del patrimonio cultural europeo. «Salvar este antiguo tesoro nos enriquecería a todos durante las generaciones venideras», asegura.
Allianoi está situado en la provincia turca de Izmir (Esmirna), junto a la antigua ciudad de Pérgamo. Pero mientras la supervivencia de este asentamiento arqueológico está bien asegurada, al igual que el de Éfeso, también en la región, Allianoi entra justo en el borde del trazado de la futura presa de Yortanli, cuya construcción terminó en 2010. Ahora mismo, el yacimiento arqueológico está completamente tapado por la arena, tal y como estaba previsto en el plan de obras.
En el momento en el que la presa comience a funcionar, las aguas cubrirán completamente la ciudad. Y si no lo han hecho todavía es debido al debate sobre la importancia o no de preservarla. De ahí la encarnizada lucha de la organización que dirige Domingo, que asegura que, de inundarse, «el sitio entero se perderá» de manera irremisible.
«Una presa de irrigación ayudaría a algunos que trabajan en el sector agrícola, pero sólo por tiempo limitado. Por el contrario, (…) en lugar de desaparecer bajo las aguas, un sitio de la importancia arqueológica de Allianoi se puede convertir en una baza poderosa para un desarrollo turístico local sostenible, con la creación de muchos nuevos empleos», dice Domingo, que espera que la presión de intelectuales y políticos turcos y europeos logre, como ha sucedido en otros lugares, salvar el yacimiento.

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA: Alejandro Magno somete Grecia

Alejandro Magno somete Grecia
 
 
NÚMERO 82, PÁGINA 52 NHG


Tras el asesinato del rey Filipo II, los griegos creyeron que el dominio de Macedonia sobre Grecia había llegado a su fin. No contaban con el empuje de su sucesor, el joven príncipe Alejandro.

Tras el asesinato de Filipo II, los griegos pensaron que el dominio macedonio sobre la Hélade (Grecia) había llegado a su fin. No contaban con el carisma y la fuerza de su sucesor, el joven príncipe Alejandro. Mucho se perdió para los griegos el 2 de agosto del año 338 a.C. Las fuerzas coaligadas de Atenas y Tebas, en un último esfuerzo por evitar la creciente amenaza de Macedonia y de su rey, Filipo II, sufrieron una terrible derrota en la llanura de Queronea. En un bello gesto de conciliación, Filipo decidió enviar a Atenas los cadáveres de los ciudadanos caídos en la lucha para que pudiesen recibir la merecida sepultura en su tierra patria, una acción diplomática que no tenía precedentes.
A la cabeza de la embajada fúnebre iba el jovencísimo príncipe Alejandro, hijo de Filipo, quien ya se había distinguido por su gran valor en el transcurso de la batalla. Alejandro contaba tan sólo 18 años, pero no era un desconocido para los atenienses. Pocos años antes, el orador Esquines, embajador en Macedonia, describía al príncipe como un muchacho de aspecto agraciado y de buenas maneras, aficionado a la poesía y a la cítara.
Poco debían relacionar los atenienses esta imagen del joven con la del implacable guerrero que conocieron posteriormente. Como resultado de las alianzas entre griegos y macedonios se constituyó la Liga de Corinto, que tenía como objetivos principales asegurar la estabilidad entre las ciudades-estado griegas y aunar esfuerzos en la lucha contra el tradicional enemigo de la Hélade, el Gran Rey de Persia. Dos años después de Queronea, Filipo ofreció a los miembros de la Liga una gran celebración para festejar el inminente inicio de la campaña asiática.
Pero antes de que pudiese pronunciar su discurso, uno de sus guardaespaldas, llamado Pausanias, se aproximó a él y, ante la sorpresa general, lo ensartó con su espada, arrebatándole la vida y sus sueños de hegemonía. Muchos griegos pensaron entonces que todos los proyectos de Filipo morirían con él. No cambió esa impresión el hecho de que, ante el cadáver de su padre asesinado, el príncipe Alejandro fuera reconocido como sucesor de Filipo y nuevo rey de Macedonia. Alejandro, como había hecho su padre, invitó a todos los griegos a unirse a él en la renovación de los pactos de alianza contra Persia y defensa de la paz común entre los griegos. 
El maravilloso alarde estratégico demostrado con la sutil resolución de la revuelta griega debió de convencer a los griegos de la conveniencia de colaborar con el nuevo rey de Macedonia. Igual de persuasiva debió de resultar la temible presencia del ejército macedonio en el corazón del territorio griego. Así, Alejandro asumió como herencia propia la Liga de Corinto y los proyectos de Filipo, y reactivó la campaña contra Persia bajo el eslogan de la liberación de las ciudades griegas de Asia sometidas al persa. Alejandro hubo de hacer frente a diversas revueltas dirigidas por los griegos contra su persona.
Pero mediante el lenguaje de la destrucción y la violencia, los griegos recibieron una durísima advertencia: nadie estaba a salvo. Alejandro había empleado toda su potencia militar para demostrar que no admitiría disensiones. La situación en Grecia quedaba absolutamente controlada, y esta situación le permitía a Alejandro encarar su misión contra Persia sin temor a que estallaran nuevas sediciones a su espalda.

lunes, 10 de enero de 2011

CINE: La Cleopatra de Jolie será más estratega que depredadora sexual


Paul Greengrass ('Bourne') es la primera opción para dirigir una relectura de la legendaria reina de Egipto.- Brad Pitt podría encarnar a Marco Antonio

ABEL GRAU - Madrid - 09/01/2011




Cleopatra ha pasado a la historia como una seductora infatigable y, a menudo, como una depredadora sexual. En la teleserie Roma, la reina de Egipto (interpretada por la británica Lindsey Marshal) es una mujer menuda de tez olivácea que despliega un intenso magnetismo y una voracidad carnal que atrapa a César y Marco Antonio e incluso a algún soldado raso desprevenido. Pero esa no va a ser la Cleopatra que interprete Angelina Jolie en la próxima encarnación cinematográfica de la reina de Egipto. El productor Scott Rudin (La red social) intenta convencer al cineasta Paul Greengrass (la trilogía de Bourne) para que dirija una relectura de la legendaria monarca, entendida no tanto como insinuante tigresa sino como una poderosa estratega y guerrera que dominó gran parte del Mediterráneo.
La biógrafa Stacy Schiff lamenta que se tenga la imagen de que la soberana era "una reina prostituta", en vez de "la única mujer del mundo antiguo que gobernó en solitario y ejerció un papel en la política occidental"
"No era una gatita sexy, sino una política, estratega y guerrera", sostiene el productor, Scott Rudin ('La red social')
No es que ambas facetas sean incompatibles, sino que el nuevo proyecto busca contrarrestar sobre todo la imagen parcial que ha popularizado Hollywood, con la versión de 1963 protagonizada por Elizabeth Taylor en cabeza. La primera opción para tomar las riendas fue James Cameron, pero declinó la oferta tras embarcarse en el rodaje de las secuelas de Avatar. Ahora el objetivo es Greengrass, según avanza Deadline, con su acreditado estilo documental, que ha dado tan buenos resultados con United 93 (sobre el ataque terrorista a las Torres Gemelas) y la taquillera trilogía de Bourne. A finales de año empieza la producción, será en 3D y el estreno está previsto para 2013.
La Cleopatra audaz y políticamente astuta es la que muestran algunos de los estudios históricos más recientes, como Cleopatra: a life, de la biógrafa Stacy Schiff, publicada en noviembre, y cuyos derechos ya han sido adquiridos por Rudin. Schiff lamenta que la soberana haya pasado a la historia como "una reina prostituta", en vez de "la única mujer del mundo antiguo que gobernó en solitario y ejerció un papel en la política occidental", según recoge The Guardian.
Con el destino de Occidente en sus manos
La autora narra cómo la reina, con tan sólo 18 años, rivalizó con el poder del Imperio Romano. "Controlaba prácticamente toda la costa del Mediterráneo oriental, el último gran reino de cualquier gobernante egipcio", escribe Schiff. "Durante un momento fugaz, tuvo en sus manos el destino del mundo occidental". Con la revisión de Schiff coinciden en buena parte otros destacados estudios, como Cleopatra: histories, dreams and distortions, de Lucy Hughes-Hallett, y Antony and Cleopatra, de Adrian Goldsworthy.
La biografía de Schiff será la base del guión, escrito por Brian Helgeland (Green zone), para conseguir una "una Cleopatra completamente revisionista, una versión mucho más adulta y sofisticada", según ha avanzado el productor esta semana. "No es una gatita sexy, sino una política, estratega y guerrera. En la película de Joseph Makiewicz, Elizabeth Taylor es una seductora, pero las historias de Cleopatra las han escrito hombres. Esta es la primera que escribe una mujer", ha añadido Rudin. "La idea de cómo contarlo me pareció brutalmente rompedora, imposible de resistir".
Dueña de un Egipto inestable
La Cleopatra histórica tuvo que afrontar la dificultad de Gobernar justo cuando el mundo antiguo se precipitaba hacia uno de sus momentos cruciales: la transformación de la República romana en Imperio. Su padre acababa de morir y con 22 años y un hermano menor, la reina necesitaba ayuda para gobernar Egipto. Buscó la ayuda de César, a quien conoció en 48 a. C., y mantuvieron un idilio durante tres años. Fruto de la relación nació Cesarión. Pero el dictador romano fue asesinado cuatro años después y Cleopatra inició otra relación junto al general Marco Antonio que duró 13 años, hasta el suicidio de ambos en el año 30 a. C.
Este idilio final podría ocupar un lugar central en la película si se confirma la rumoreada participación de Brad Pitt como Marco Antonio. Una relación que destaca en la biografía de Schiff. "Antonio y Cleopatra estaban en la cima de su poder, deleitándose con perfumes embriagadores y dulces músicas, bajo luces caleidoscópicas, en vaporosas noches de verano, y ante mesas llenas de la mejor comida y los mejores vinos de Asia", escribe Schiff.
La productora Sony ha anunciado que el guión de Helgeland recibirá un "tratamiento épico" y que aborda la historia de la "heroína más grande" y de lo que "los romanos se llevaron de Egipto". "No será barato", ha indicado Amy Pascal, co-directora de Sony Pictures, que la considera su Lo que el viento se llevó. Pero palabras tan grandilocuentes parecen arriesgadas cuando se tiene en cuenta que la anterior versión del personaje, la que protagonizó Taylor a las órdenes de Joseph L. Mankiewicz, contó con un presupuesto que se desbocó (de 2 millones de dólares a 44 millones, unos 300 millones de hoy) y estuvo a punto de acabar con los estudios 20th Century Fox.
Con todo, la biógrafa está encantada con la elección de Jolie para dar vida a Cleopatra aunque queda por ver si una sex symbol de tal calibre es la opción idónea para cambiar la imagen de la regia serpiente del Nilo.

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA: Micenas: una fortaleza de la Edad del Bronce

Micenas: una fortaleza de la Edad del Bronce


NÚMERO 83, PÁGINA 54 NHG

Micenas, Pilos, Tirinto... Estas poderosas ciudades, gobernadas por una casta de reyes guerreros, alumbraron una cultura basada en la guerra y el comercio, desde Asia Menor a la península Ibérica.

En la época de la guerra de Troya, ciudades griegas como Argos, Pilos y Micenas traficaban por todo el Mediterráneo y se relacionaban en pie de igualdad con los grandes soberanos del Próximo Oriente. Los griegos de la Antigüedad no dudaban de que Micenas era la fortaleza del mítico linaje de los Atridas, al que pertenecía Agamenón y cuyos destinos estuvieron marcados por la tragedia. En fechas tan tardías como el siglo II a.C., el infatigable viajero Pausanias creyó localizar en las ruinas de Micenas las tumbas de todos los protagonistas del drama: Atreo, su hijo Agamenón, Clitemnestra, Egisto... Siglos después, los arqueólogos encontraron en las líneas de Pausanias la excusa para emprender en Micenas las excavaciones que devolvieran a los viejos guerreros homéricos al terreno de la historia. Sin embargo, su esfuerzo fue en vano. 
Sería un arqueólogo amateur, Heinrich Schliemann, quien en 1876 inició sus excavaciones en el interior de los muros de la ciudad fortificada (no en el exterior, como habían hecho sus predecesores) y allí, junto a la puerta de los Leones, el monumento más antiguo de Europa, halló unas tumbas con los restos de diecinueve adultos y dos niños, junto con toda suerte de armas de bronce, joyas de oro, vasijas y tres soberbias máscaras mortuorias de oro, pertenecientes, sin duda, a quienes cerca de tres mil años atrás habían manejado las riendas de Micenas.
Schliemann estaba convencido, según anunció triunfalmente, de que había descubierto el tesoro de los míticos Atridas. Pero se equivocaba: las fechas de las tumbas eran anteriores en tres siglos a la época en la que los antiguos griegos databan la guerra de Troya. En realidad, lo que Schliemann había descubierto bajo una de aquellas máscaras era una civilización entera de la Edad del Bronce que, desde mediados del segundo milenio hasta poco antes de su final, allá por el siglo XII a.C., se había adueñado del Mediterráneo oriental desde sus poderosos centros de poder situados en territorio griego.En torno a 1500 a.C., en el Peloponeso y otras áreas de Grecia continental se produjo un aumento de la población, así como una expansión hacia el exterior y un crecimiento general de la economía. Es más que probable que donde primero se hicieron sentir estos cambios fuera en Micenas, un centro de poder situado en la encrucijada de una ruta que unía el Egeo con el golfo de Corinto.
A pesar de que desconocemos las causas reales que llevaron al incendio y destrucción de uno de los más potentes enclaves micénicos, sí que se puede concluir que la rivalidad de dos centros de poder -como sería el caso de Tebas y la vecina Orcómenos- podía generar enfrentamientos armados entre ellos; aunque también es verosímil plantear las luchas de poder entre príncipes de diversas familias. Es especialmente interesante observar que los objetos que descubrió Schliemann habían sido fabricados por artesanos cretenses. En torno a 1500 a.C., la isla de Creta era la sede de una civilización -la cretense o minoica- que aventajaba notablemente a la que estaba cobrando forma en el continente, y que se había erigido en dueña del Mediterráneo gracias al poder de su flota. Sin embargo, un inquietante dato en el que coinciden los estudiosos apunta a que los tesoros de las tumbas micénicas no eran el fruto de un cordial intercambio entre potencias vecinas, sino el botín procedente de incursiones llevadas a cabo en suelo cretense, si es que no habían sido fabricados en suelo griego por artesanos conducidos hasta allí como prisioneros.
La explosión del volcán Tera, en torno a 1500 a.C., provocó la destrucción de la flota minoica y permitió que los señores de la guerra micénicos conquistaran la isla y colocaran al frente de los palacios a sus propios gobernantes. La huella del comercio micénico está presente en todo el Próximo Oriente y a lo largo del Mediterráneo, incluso más allá de las zonas frecuentadas por los marinos cretenses. Su paso por Sicilia y la Italia meridional está bien atestiguado gracias a los hallazgos de cerámica micénica. Por su parte, Cerdeña tuvo especial importancia debido a sus minas de cobre, material que les llevó a las costas de la península Ibérica; allí, en los yacimientos de Cuesta del Negro (Córdoba) y El Oficio (Almería) se han localizado cuentas de pasta de vidrio, piezas de fayenza y puntas de jabalina de factura claramente micénica.
De forma sorprendente, a finales del siglo XII a.C., las poderosas ciudades-fortaleza micénicas quedaron reducidas a cenizas y escombros. Aunque los estudiosos aún no han sido capaces de determinar cómo ocurrió, se ha recurrido normalmente al comodín de la «invasión doria» para explicar el derrumbe de esta espléndida civilización de la Edad del Bronce.

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA: El asesinato de Calígula

El asesinato de Calígula
 
NÚMERO 83, PÁGINA 64 NHG
El pretoriano Casio Querea, harto del comportamiento demente del emperador y de sus continuas humillaciones, encabezó una conjura que culminó con el apuñalamiento del tirano.

En apenas cuatro años de reinado, Calígula se ganó el miedo y el odio de muchos romanos a causa de su comportamiento despótico y sanguinario. Al final, cayó asesinado a manos de quienes debían protegerle. Durante los años 39 y 40, todo el mundo decía que el carácter de Calígula había cambiado. Se rumoreaba que el emperador no estaba bien; algunos hablaban de una enfermedad, otros de una pócima que le había suministrado su última esposa, Cesonia, y que habría alterado su personalidad. Quien más sufría ese cambio era la clase privilegiada romana. Necesitado de dinero, no dudaba en recurrir a las más variadas estratagemas para obtenerlo, como establecer elevados impuestos, reclamar herencias o juzgar a aquellos que se destacaban por sus riquezas.
Ningún patrimonio parecía estar seguro y muchos temían ser blanco de las apetencias del emperador. Algunas de estas medidas, en cambio, eran saludadas por el pueblo, que veía cómo Calígula se enfrentaba a las clases altas; pero incluso la plebe acabó por sentir que poco a poco se iba desvaneciendo su sintonía con su emperador. En este clima de incertidumbre se fraguaron algunas conspiraciones contra su persona. Según el relato del historiador Flavio Josefo, en la conjura que acabó con la vida del emperador intervinieron tres grupos simultáneos de conspiradores: el de Emilio Régulo, del que poco sabemos salvo que era defensor de la idea de libertad; el de Anio Viniciano, al parecer conectado de alguna manera con el intento frustrado del año 39, y el liderado por Casio Querea, tribuno de una cohorte pretoriana.
En realidad, podrían añadirse muchos más nombres porque, como dice Dión Casio, prácticamente todos los cortesanos de Calígula eran partidarios de su muerte. Los que no, callaban y asentían a lo que se estaba fraguando, pues también sus personas y sus bienes se encontraban a merced de los caprichos del emperador. Josefo destaca el papel de Querea en la planificación del asesinato. Al parecer, sus motivos eran personales. Trató de buscar cómplices con la idea común de denunciar al soberano como opresor de Roma y del resto del Imperio, ocultando su inquina personal. Sin embargo, sólo encontró el apoyo expreso de Cornelio Sabino, otro tribuno.
Ambos formarían la pareja principal del drama. Es obvio que, al margen de lo reflejado en las fuentes, el número de conspiradores tuvo que ser mayor. Finalmente, decidieron actuar durante los Juegos Palatinos, una serie de espectáculos instituidos en honor de Augusto, el primer emperador, que se celebraban cada año a partir del 21 de enero. El último día de los juegos, el 24 de enero del año 41, Querea se encontró con Calígula en un corredor estrecho, solitario y oscuro del palacio (que fue localizado por los arqueólogos en el año 2008).
Fue allí donde Querea se encontró con Calígula. De inmediato le pidió la contraseña recibida por la mañana, y cuando el emperador se disponía a responder, Casio levantó la espada hiriéndole con violencia entre la clavícula y el cuello, mientras le insultaba. Calígula trató de huir, pero Sabino le aguardaba y le derribó con otro golpe. Entonces, el resto de conjurados presentes aprovecharon para hundir sus armas en el cuerpo caído del emperador. Los asesinos trataron de escapar; a algunos los atraparon y mataron allí mismo, mientras los demás eran perseguidos a través de la intrincada red de estancias y pasadizos del palacio. Claudio, el tío del emperador asesinado, que se hallaba por ahí escondido, fue proclamado emperador.

domingo, 9 de enero de 2011

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA: Temístocles, de héroe a traidor

Temístocles, de héroe a traidor


NÚMERO 84, PÁGINA 52 HNG

De orígen humilde, Temístocles se convirtió en el héroe de Atenas por su papel en la victoria griega contra los persas en Salamina, en el año 480 a.C. Poseedor de una gran ambición, transformósu ciudad en la primera potencia marítima del Egeo mediante la construcción de una poderosa flota y la ampliación del puerto del Pireo. Pero su creciente arrogancia le granjeó odios y envidias, y, acusado de traición, fue condenado al exilio. Al final acabó al servicio del Imperio persa, su viejo enemigo.

El general que derrotó a los persas en Salamina, en el año 480 a.C., hizo de Atenas la potencia hegemónica de Grecia merced a la construcción de una inmensa flota. Pero fue acusado de traición y acabó al servicio de Persia, su antiguo enemigo. La gran batalla naval de Salamina, en el año 480 a.C., significó la decisiva derrota del inmenso ejército persa con el que Jerjes había invadido Grecia. El gran rey vio destruida allí toda su flota y emprendió la retirada. Los restos de su ejército fueron aniquilados por los griegos meses después de la batalla de los llanos de Platea.
Aquella gran victoria helénica iba a significar también el comienzo de la hegemonía que la democrática Atenas ejerció en el Egeo durante los decenios siguientes. El mérito indiscutible de aquella ardua victoria, contra una flota enemiga muy superior, se debió fundamentalmente a la previsión estratégica y la astucia de un genial político ateniense: Temístocles. Conviene recordarlo como una de las figuras que con su actuación personal decidieron el curso de la historia de Atenas, de Grecia y del mundo antiguo.
A pesar de su origen humilde, ya desde muy joven, Temístocles se abrió camino gracias a su carácter impetuoso, su ambición y su total dedicación a la política. Por su empeñado amor a la ciudad y su terca vehemencia, pronto logró liderar la opinión del demos, el pueblo. Su actitud resuelta le enemistó con los aristócratas conservadores -como Milcíades, vencedor de los persas en Maratón- y logró imponerse entre los oradores más populares, sosteniendo la tesis de que Atenas, entonces en guerra contra la cercana isla de Egina, debía desarrollar a toda costa su poderío naval. Con su tenaz empeño, en 482 a.C.
Temístocles logró el apoyo del pueblo para exiliar a su más destacado opositor, Arístides, llamado el Justo, mediante el ostracismo -la misma condena que, irónicamente, recaería sobre él unos diez años más tarde-.
En pocos años transformó la vieja Atenas, situada de espaldas al mar, enla primera potencia marítima del Egeo. En lugar de repartirse entre todos el producto de las prósperas minas de Laurion, donde se descubrió un nuevo y rico filón en el año 483 a.C., los ciudadanos decidieron, a petición de Temístocles, invertir el dinero en la construcción de una flota de doscientos navíos para defender Atenas. Temístocles mostró de nuevo su firme convicción en el poderío naval ateniense en el año 480 a.C., cuando, al saber del avance del incontenible ejército de Jerjes, tomó una decisión arriesgada y, sin duda, impopular: abandonar la defensa de Atenas, que juzgaba imposible ante la amenaza persa.
Tras un fracasado intento de detener el avance de la armada persa, que contaba con más de mil navíos, en el cabo Artemisio, frente a la costa norte de Eubea, la flota griega se retiró, esperando el combate decisivo frente a la isla de Salamina, en las costas vecinas del Ática. Temístocles actuó con astucia para provocar el ataque persa con una audaz y engañosa maniobra: envió a Jerjes, a través de un supuesto desertor y espía, el aviso de que algunos barcos griegos intentarían fugarse y, en tal caso, perdería la ocasión de vencer a toda la flota griega en un único combate.
Jerjes cayó en la trampa, envió a toda prisa su flota a aquellos estrechos y allí fueron hundidos sus numerosos barcos, y muertos miles de combatientes persas y fenicios. Sin embargo, en la Atenas que había rechazado gloriosamente a los persas eran muchos los que guardaban rencor a Temístocles por las penurias soportadas durante la guerra bajo su férreo mando. Así que también contra él funcionó el ostracismo y, por votación popular, fue enviado al exilio por diez años, en 471 a.C. En Atenas fue juzgado en ausencia acusado de medismo (simpatías hacia los persas) y condenado a muerte, y se le confiscaron todos sus bienes.
Víctima de tan tremendo abuso judicial, Temístocles se vio obligado a huir, buscando protección cada vez más lejos, hasta que, finalmente decidió solicitar amparo al mismo rey de Persia. Esta aventura final dice, desde luego, mucho de la capacidad para la intriga y la temeridad del astuto ateniense. En Magnesia murió hacia el año 459 a.C., a los 65 años, tal vez por enfermedad, como dice Tucídides, o acaso, según cuenta otra versión, que recoge Plutarco, suicidándose con veneno. La vida de Temístocles posee un cierto tono trágico, con su ascenso y su momento de gloria en Salamina, y luego su caída, su exilio y su muerte oscura.

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA: Viriato, la pesadilla de los romanos

Viriato, la pesadilla de los romanos


NÚMERO 84, PÁGINA 62 HNG

De sencillo pastor, Viriato se convirtió en el lider de la resistencia lusitana contra Roma. Durante siete años, hasta 139 a.C., mantuvo en jaque a Roma, hasta que fue asesinado por sus allegados.

En el año 150 a.C., un joven pastor conseguía escapar a la masacre de lusitanos perpetrada por Galba. Durante siete años, su genio militar frenaría a las legiones de Roma. «Recobraron ánimo los lusitanos gracias a Viriato, hombre de gran habilidad, que de pastor se hizo bandolero, de bandolero se convirtió súbitamente en militar y general, y de no abandonarle la suerte hubiera sido el Rómulo de España». Así resume la trayectoria de Viriato el historiador hispanorromano Lucio Anneo Floro. Es Apiano quien en la parte de su Historia romana dedicada a Iberia introduce la figura de Viriato a raíz de la famosa felonía del gobernador romano de la Hispania Ulterior, Servio Galba, el año 150 a.C.
Los guerreros lusitanos, cogidos entre dos fuegos (el gobernador de la Hispania Citerior, Licinio Lúculo, había acudido en ayuda de su colega) decidieron rendirse. Galba, con el señuelo de proporcionarles tierras donde vivir en paz, los concentró en un determinado lugar, divididos en tres grupos, y tras hacerles entregar sus armas ordenó a sus legionarios acabar con ellos. Según el detallado relato de Apiano, «pocos de ellos consiguieron escapar, entre los que se encontraba Viriato, que no mucho después fue el caudillo de los lusitanos y aniquiló a muchos romanos y dio muestras de grandes hazañas».
Hasta ese episodio, el más cruel y vergonzoso de la conquista romana de la península Ibérica, las fuentes casi nada nos dicen de nuestro personaje. Sí coinciden en atribuirle un «humilde linaje» y situar su nacimiento en la parte de la Lusitania próxima al océano. Esta región de la Península se extendía desde el Duero hasta las desembocaduras del Guadiana y el Guadalquivir, y coincidía más o menos con el territorio de la provincia romana del mismo nombre que el emperador Augusto creó más de un siglo después. De su etapa de «pastor» nada sabemos: ni sobre la especie de ganado, ni si pertenecía a su familia o bien lo cuidaba al servicio de algún amo. El paso de pastor sin recursos a«bandolero» («ladrón», para la mayoría de los autores romanos) debió de ser natural para él en cuanto alcanzó la edad adulta. Que los habitantes de las tierras más pobres y ásperas se dedicaran a saquear las de sus vecinos más ricos era lo habitual entre los pueblos de esta zona de la Península.
El año 147 a.C. Viriato fue designado general en jefe. Según Apiano, era «amante de la guerra y un señor de la guerra»; para Diodoro, era «belicoso y conocedor del arte bélico». Para estrenar su jefatura ideó una estratagema mediante la cual sorprendió al confiado gobernador Cayo Vetilio y consiguió cumplir su palabra poniendo a salvo al ejército lusitano. Cuando la noticia se difundió aumentó su prestigio y se le unió un gran número de hombres procedentes de todas partes. Así se reunió alrededor de Viriato un ejército heterogéneo de varios miles de hombres (lusitanos y célticos, pero también vetones, vacceos, bastetanos) que le seguían ciegamente.
A esta fidelidad hacia su persona contribuían, a parte de su prestigio como estratega, su conducta con los hombres: era el primero en la batalla y también el primero en soportar la extrema dureza de la vida en el monte; asimismo, era justo en el reparto de premios y castigos, y totalmente desaprendido a la hora del reparto del botín. Al frente del ejército, Viriato libró una guerra que duró ocho años. En los tres primeros, el éxito estuvo de su parte. Primero derrotó a Vetilio, que había seguido acosándole tras la escaramuza anterior. En los dos años siguientes, Viriato derrotó a todos los gobernadores que Roma envió contra él.
El Senado romano, alarmado por las noticias que llegaban de Lusitania, decidió enviar allí al cónsul Fabio Máximo, y esta vez la victoria se decantó hacia el lado romano. Tras el fracaso ante Máximo, el ejército lusitano se rehízo y siguió humillando a sucesivos generales romanos hasta que Roma echó mano de otro general prestigioso, Serviliano, hermano de Máximo, que llegó a Lusitania con 20.000 hombres, másde diez elefantes y trescientos jinetes provenientes de Libia. Serviliano fue tras él, pero de nuevo la astucia de Viriato le ganó por la mano. Viriato decidió aprovechar ese momento para forzar un tratado de paz no ya con Serviliano, sino con el mismo pueblo romano. El Senado lo ratificó y declaró a Viriato «amigo de los romanos». Tan lejos había llegado el antiguo «pastor lusitano». Sin embargo, en el 139 a.C., Viriato falleció víctima de una traición, al ser asesinado por tres de sus lugartenientes, comprados por el gobernador romano Servilio Cepión.