miércoles, 21 de marzo de 2012

En busca del misterio de los númidas



Representación de uno de los temibles jinetes númidas
“Eorum in equitatu maxima laus fuit”. Su mayor gloria fue la caballería. La palabra númidas conjura la vertiginosa imagen de la caballería ligera más famosa y decisiva de la antigüedad. Los jinetes que ayudaron a Aníbal a convertirse en leyenda, que luego colaboraron resolutivamente a su derrota en Zama y que más tarde cabalgaron junto a César en sus campañas en la Galia. Convertida en indispensable fuerza auxiliar de las legiones, la caballería númida era tan emblemática como los honderos baleares, los arqueros cretenses o los nadadores bátavos. Tito Livio, admirado de su virtuosismo ecuestre los comparó con losdesultores del circo, los acróbatas caballistas, por tener la misma capacidad de saltar de un caballo a otro, incluso en pleno combate. ¿Pero quiénes eran esos númidas ágiles y veloces que han dejado un rastro de sobresaltado respeto en el mundo antiguo?
Numidia 220 a.C. Wikipedia.
Originarios de Numidia (abundante en feroces leones, decía Plinio), un reino que comprendía partes de Argelia, Túnez y Marruecos, entraron en contacto con los cartagineses, que los usaron como mercenarios (Serge Lancel ha dicho que fueron para Cartago lo mismo que los cosacos para el imperio ruso), y luego con los romanos. Divididos en tribus y facciones, a menudo enfrentadas, los númidas apoyaron a Cartago o a Roma y guerrearon contra una y otra en las Guerras Púnicas. Entre sus caudillos figuran grandes personajes de la antigüedad como Sifax, aliado de Cartago y casado con la desgraciada Sophonisba, entregada por su padre Asdrúbal Gisco; Naravas, inmortalizado por Flaubert en Salambó; Masinisa, amigo de Escipión el Africano, y Jugurta, que tuvo en jaque a la república romana con sus guerras y sobornos.
Las fuentes clásicas nos dan información escasa y confusa sobre el pueblo númida, más allá de su relación con Roma, y la historiografía y la arqueología no los ha tenido muy en cuenta. Así que en realidad son unos grandes desconocidos y si historia está llena de enigmas. A resolverlos en lo posible se dedican ahora sobre el terreno un grupo de arqueólogos de la Universidad de Barcelona (UB) encabezados por Joan Sanmartí que excavan desde 2006 en el yacimiento númido-romano de Althiburos (actual el Medeina), en el noroeste de Túnez, en la provincia de el Kef, a 215 kilómetros de la capital del país y a menos de 50 de la frontera argelina.
Teatro de Althiburos. Recerca en acció © Equip Althiburos
Las excavaciones, un proyecto catalano-tunecino en el que colabora el Institut Català d’Arqueologia Clàssica (ICAC), trata de sacar a los númidas de la oscuridad de la historia y de momento ya ha conseguido hacer retroceder su pasado la friolera de medio milenio, hasta al menos el siglo IX antes de Cristo. Alguno puede pensar que la cronología númida no es algo para quitarnos el sueño y menos con la que está cayendo, pero descubrir que hubo una gente en el Magreb que ya se había sedentarizado y construía núcleos urbanos antes del contacto con cartagineses y romanos es un puntazo para nuestra arqueología.
“La idea de excavar allí nació al observar el vacío de conocimientos que tenemos del mundo africano pre romano”, explica Sanmartí en su abigarrado despacho de la UB en el que destaca una vieja reconstrucción de la Acrópolis y la más bien incoherente foto de un grupo de guerreros apaches, entre ellos Jerónimo. “Existe un gran desequilibrio en comparación con lo que sabemos de la historia de la otra orilla del Mediterráneo, situación que tiene que ver con los planteamientos colonialistas con los que se ha trabajado en el Magreb, una arqueología de legitimación de la ocupación occidental que exaltaba y ponía en valor el pasado romano ignorando e incluso ocultando las muestras de civilización autóctona”. En Althiburos, como en la mayor parte del norte de África, esas huellas están bajo las ciudades romanas, si exceptuamos las grandes tumbas reales númidas.
Otra razón que ha llevado a Sanmartí y su equipo a excavar es el interés por estudiar el proceso de formación de los Estados antiguos. La misión de la UB ha aprovechado las buenas relaciones catalanas con Túnez y la receptividad tunecina ante el proyecto, aunque luego se han encontrado con la Primavera Árabe y la revolución que derrocó al presidente Ben Alí, lo que les costó no poder excavar el año pasado. Regresan el próximo día 30.
“De los númidas sabíamos que en la Segunda Guerra Púnica, en el siglo III antes de Cristo ya eran importantes, así que en el siglo IV cuando menos ya debía existir un Estado númida. La Numidia de las fuentes clásicas, como Salustio, es un mundo de grandes monarcas sometido a tensiones y turbulencias sucesorias, que Roma aprovecha y a menudo instiga. ¿Pero qué había antes?”. Le pregunto al estudioso antes de seguir cómo hemos de imaginarnos físicamente a los númidas. “Eran bereberes, paleo bereberes si quieres, hay una continuidad muy clara con ellos, de idioma, de escritura, el amazigh. Su estructura política era de base tribal, no tenían una idea de estado nacional moderno; una serie de grandes señores elegirían a un primus inter pares como rey. Las fidelidades eran variables y fáciles de comprar. Esa propensión a cambiar de bando que observamos en los númidas también se da en los iberos”.
Allthiburos está en un altiplano a casi 800 metros, un lugar muy bonito en el que destacan las ruinas de la ciudad romana, foro, capitolio, teatro. “Excavamos a lado y lado del capitolio, donde podemos; hemos encontrado los niveles antiguos númidas. No hay elementos visualmente espectaculares pero hemos hallado la pared de piedra más antigua de África, descontando las estructuras prehistóricas. Del siglo IX o X a. de C. No conocíamos ni una sola pared númida anterior al siglo III a. de C. Como ves resulta un salto temporal extraordinario”. Sanmartí subraya que se aprecia en la estratigrafía una evolución fluida y una continuidad cultural. “Es el primer paso para hacer una documentación científica de este mundo. Cierto, el interés monumental es muy pequeño, pero hemos llevado a los númidas 500 años atrás en la historia, hasta el siglo X a. de C, medio milenio antes de lo que nos mencionaban las fuentes escritas. Ahora sabemos que eran sedentarios en ese momento tan remoto, cultivaban viña, y luego olivo; no eran nómadas, se habían asentado. Y lo habían hecho puramente por desarrollo propio y no por influencia de Cartago. Había empezado el camino hacia estructuras estatales”.
Recreación de Althiburos. Más detalles en Recerca en Acció
Le pregunto a Sanmartí que habría pasado de no mediar los cartagineses y romanos. “Es una ucronía, ¿habrían desarrollado conceptos de ciudadanía como los del mundo griego y luego romano? No parece, su base era muy tribal, no creo que hubiesen dado lugar a una gran civilización de referencia”. En todo caso, recalca, para un país como Túnez es muy importante descubrir la dimensión histórica de su pasado, aunque también es cierto, matiza, que se recela en algunas instancias de los orígenes identitarios amazigh, bereber. Se ve a los númidas como paganos remotos, preislámicos. Más sospechosos que los cartagineses, al fin y al cabo de lengua semita.
Dese el punto de vista humano, Sanmartí está encantado con la experiencia. “La gente en el mundo rural tunecino es muy hospitalaria y amable; conservan identidades tribales”. No considera que los cambios en Túnez hayan traído un clima malo, y es optimista sobre el futuro del país. Los trabajos de la UB, de los que se acaba de publicar un impresionante primer volumen de memoria científica, no acaban en Althiburos: realizan prospección en todo el valle, estudian monumentos megalíticos, quieren excavar un gran túmulo. .. Los viejos jinetes, pues, seguirán revelando sus secretos.

jueves, 8 de marzo de 2012

La Legio VII se recicló en la muralla


Imagen de una de las lápidas descubiertas en el cubo de la muralla. A la estela se le ha realizado una medición tridimensional de carácter selectivo con barredores laser que permite ver la epigrafía, sus defectos, erosiones, y colores reales
No es una simple frase. La muralla de León alberga los restos del imperio, las ruinas de uno de los emblemas más importantes que Roma tuvo, la Legio VII, la legión que permitió a Galba convertirse en emperador, que colaboró en la construcción del sistema defensivo del limes y de las vías de comunicación de los campos decumanos, en Germania, que participó en las guerras dacias, colaboró en la construcción del muro de Adriano y en África combatió a los mauri, los habitantes de la actual Marruecos.
Una parte fundamental de ese momento histórico se encuentra adosado a la muralla romana de León y sus capas están a punto de desvelar rasgos desconocidos de la fisionomía campamental. El responsable del Plan Director de la Muralla, Melquiades Ranilla (aquí se puede leer una entrevista de 2009, con más información), ha revelado que en el proceso de extracción de las lápidas en el cubo del lienzo aparecieron numerosos elementos constructivos que debieron pertenecer a edificaciones de gran importancia. Entre las estructuras halladas hay frisos, columnas, basas, fustes, sillares o ladrillos. Estos elementos se utilizaron para reforzar la muralla a finales del siglo III y principios del IV y pueden dar pistas acerca de cómo eran algunos de los inmuebles, tanto del campamento como de las poblaciones extramuros, que nunca fueron desenterradas.
Y es que este periodo histórico resulta un enigma para históriadores y arqueólogos. El imperio se encontraba en un momento de crisis profunda y se desconoce de manera cierta hasta qué punto el campamento legionario seguía siendo tal o se había convertido —a pesar de que seguía habiendo militares— en un asentamiento más permeable, en el que la convivencia de la población que vivía extramuros y los integrantes de la legión era habitual.
Fue en ese momento, y debido a la inestabilidad que se vivía en el seno del imperio cuando comenzó el proceso de reforzamiento de la muralla. Hay que recordar que a partir de este momento el Bajo Imperio cambió su estructura política y administrativa e Hispania quedó bajo la Prefectura de las Galias (que englobaba Hispania, la Galia, Germania y Britannia). En esta división Hispania se convertía en uno de los graneros de este sector occidental y León (que seguía siendo la capital militar de Hispania) fue el centro logístico, el puerto seco donde se almacenaban los productos de abituallamiento de las tropas que guardaban las fronteras septentrionales. Para ello, Roma se servía de dos rutas: la que conectaba Mérida con Astorga y la que desde allí partía —bordeando la vertiente meridional de la cordillera cantábrica— hasta los Pirineos y, atravesando la Galia, hasta Tréveris, la capital de esta gran región. Esta última era la conocida como Vía de Hispania in Aquitania y es a lo largo de ella que se produce la gran concentración de las murallas del noroeste que hoy conocemos: Legio VII, Lucus Augusti, Bracara Augusta, Veleia o Gijon (como apoyo martítimo).
Para el fortalecimiento de las defensas se utilizaron materiales de la mayoría de los edificios campamentales y, por supuesto, de aquellos que, como templos o el anfiteatro se encontraban extramuros. Los arqueólogos incluso aseguran que pudieron utilizarse elementos constructivos de los Principia para este fin.
Melquiades Ranilla no ha querido desvelar más detalles y ha asegurado que los estudios sobre los materiales lapidarios que fueron retirados de la muralla entre enero y febrero del 2010 continúan y con ellos se elaborará una monografía realizada por especialistas de distintos campos: epigrafía, arqueología militar y urbanismo antiguo de Regio. «Incluso la misma operación extractiva de las lapidas pretende erigirse metodológicamente en modélica para acometer operaciones similares», asegura.
Entre las inscripciones figuran una veintena de placas de mármol de diversas procedencias. Cabe destacar que el aprovisionamiento para la realización de las estelas se realizó a partir de canteras locales. Muchas de las piezas arrancadas a la muralla tienen vetas de color vinoso sobre fondo blanco de gran belleza y proceden de afloramientos calizos próximos a la ciudad de León. El grupo mas numeroso lo forman mármoles blancos con vetas grises que ofrecen distintas procedencias mas difíciles de definir. Es destacable además sobre una de estas placas un caso de marca de cantería sobre su reverso.
Además, la investigación también ha realizado el estudio de diversos materiales arquitectónicos que fueron extraídos en todo ese proceso de consolidación del lienzo. Ranilla asegura que la arqueología futura agradecerá el estudio individualizado de esos restos arquitectónicos y una primera estimación sobre las características de los edificios a los que pudieron pertenecer. Además, destaca que buena parte de esos materiales se han reintegrado de nuevo en la muralla.
Los resultados de esta investigación interdisciplinar, en la que han colaborado arqueólogos, historiadores, geólogos y arquitectos, será publicado en breve y contará con prólogo de Luis Grau.
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martes, 6 de marzo de 2012

Descubren una inscripción romana en la Muralla de Lugo



El conselleiro de Cultura y Educación, Jesús Vázquez, ha visitado hoy Lugo para anunciar el descubrimiento de una inscripción romana en la Muralla de Lugo por parte de los técnicos de la Xunta que participan en las labores de rehabilitación del monumento Patrimonio de la Humanidad.
Imagen "El Progreso"
La inscripción se encuentra en una losa de 80 centímetros de largo en la pared del descanso de la escalera que da acceso al cubo, en una posición central y enfrente al primer tramo de escalones, a una altura de 1.25 metros.


Los técnicos de la Dirección Xeral do Patrimonio Xeral do Patrimonio Cultural ha iniciado el estudio de la inscripción con el fin de confirmar la primera hipótesis, según la cual podría referirse a una contrata de la Muralla, es decir, al nombre del dueño de un taller participante que formó parte del proceso de construcción o de restauración.

El hallazgo se produjo durante la intervención impulsada por la Consellería de Cultura para analizar una patología provocada por el empuje de las tierras que ocupan el espacio de la escalera romana y que estaba afectando a un inmueble residencial.


Hallan en la muralla de Lugo una inscripción de canteros romanos

Las obras en el cubo número 77 de la muralla de Lugo han permitido destapar una escalera de acceso al adarve del monumento, de cuya existencia ya tenían conocimiento los arqueólogos. Pero también esta vez hubo sorpresa, en forma de inscripción romana que, a falta de mayor análisis, los especialistas creen que es la firma del taller que llevó a cabo las obras de construcción o rehabilitación. En ninguna de las más de 20 escaleras ya conocidas de acceso al adarve se había encontrado una inscripción similar.
Imagen "La Voz de Galicia"
El cubo número 77 se encuentra a la altura de la puerta de San Fernando. El empuje de la tierra que rellenaba la escalera amenazaba la estabilidad de la casa pegada al monumento, por la parte interior. La escalera no ofrece mayores diferencias con respecto a las ya descubiertas anteriormente. Lo que sorprendió a los arqueólogos fue la inscripción que se encontraron. De la parte más baja de la muralla arrancan sendas escaleras, una hacia la izquierda y otra hacia la derecha. El texto se encuentra en la pared frontal del descansillo, a una altura de 1,20 metros, es decir, aproximadamente a la altura de los ojos de una persona de estatura normal en el momento en el que fue realizada. Está en el canto de una de las piedras más grandes (mide unos 80 centímetros de largo) de las que conforman la pared.
Imagen "La Voz de Galicia"
La inscripción es la siguiente: EX OF VP (quizá VLP) I. De ser así: Ex officina Ulpius. Es decir, fija el nombre del taller que ejecutó las obras. Ahora los especialistas proceden a estudiar en detalle este hallazgo.
Imagen "La Voz de Galicia"
Las obras en el citado cubo forman parte de un lote de mejoras que se llevan a cabo en la Muralla. En otro punto, cerca de la Porta Miñá, se ha completado la conexión de la vía pública con una rampa de apertura relativamente reciente para acceso al adarve. También se trabajó para rematar el paramento interior del monumento a la altura del Círculo de las Artes. El presupuesto de las tres obras reseñadas asciende a 166.000 euros, según recordó ayer el conselleiro de Educación e Cultura, Jesús Vázquez.

jueves, 1 de marzo de 2012

La otra «Itálica» cordobesa

El foro, el santuario y sus esculturas únicas colocan a Torreparedones como un filón arqueológico de máximo nivel



Para los no entendidos, el yacimiento baenense de Torreparedones no deja de ser eso, un yacimiento más. Pero para los expertos, arqueólogos e historiadores, estos restos son algo extraordinario. Lo dejaron patente en las conferencias municipales sobre «El ciclo escultórico de la colonia Ituci Virtus Iulia», celebradas esta semana, expertos como el profesor de la Universidad de Córdoba, Ángel Ventura, para el que la excepcionalidad del yaciemiento está en su foro. Para el director del Museo Histórico-Arqueológico de Baena y arqueólogo municipal, José Antonio Morena, lo es por el santuario, y para el catedrático de Arqueología de la Universidad de Córdoba, Carlos Márquez, lo es por su ciclo escultórico.
De éste asegura «que es absolutamente único y comparable con el que apareció en Itálica en el siglo XIX porque lo que ha aparecido durante los últimos años en yacimientos tan importantes como el de Segóbriga distan mucho de ofrecer un panorama similar al que está apareciendo en Torreparedones».
 El profesor Márquez basa sus afirmaciones en que «en él está presente una tipología completísima de todo lo que aparece en otros foros de la Península Ibérica. Aparecen esculturas civiles, militares, cabezas de emperadores. Aparece todo», incide. Pero además, «se encuentran unas piezas que son únicas en la Península Ibérica: Unos sedentes togados que en la Península no han aparecido y difícilmente se encuentran en el Imperio». Estas esculturas se hallaban a mediados de diciembre de 2011 durante la excavación de la curia. Son tres piezas, una femenina y dos masculinas, partidas por la mitad.
De la primera, según explica el profesor, «hay muchos paralelos, como la conocida como Livia de Baena, que se encuentra en el museo arqueológico nacional». Pero las piezas masculinas «son únicas» ha afirmado, puesto que «en Hispania no hay ningún paralelo que conozca en el ámbito oficial, hay alguno en el ámbito funerario pero no es el caso, de ahí su importancia».
Además, estas imágenes masculinas sentadas despiertan un interés especial para el catedrático de la Universidad de Córdoba porque sobre ellas «hay cuestiones que no están cerradas, que no me explico», reconoce. Una de estas cuestiones es que «están sentadas y eso no es normal» y «además uno de ellos lleva un calzado militar, un mulleus, y eso es de una rareza extraordinaria». Según explica este experto «habitualmente este calzado va acompañado de una coraza militar nunca de una vestimenta civil».
Para Carlos Márquez estas piezas son las más representativas de todo el conjunto escultórico de Torreparedones, incluso más que la cabeza del emperador Augusto hallada a finales del mes de noviembre de 2011. Aunque todavía falta por excavar la basílica y los alrededores del templo de la ciudad romana, lugares, ambos, en los que pueden aparecer más imágenes, el profesor descarta que se amplíe la tipología existente hasta ahora o que «salgan piezas distintas» pero afirma que «cualquier fichaje nuevo será bienvenido y dará mayor trascendencia al yacimiento».

lunes, 16 de enero de 2012

Expertos del Museo Británico reconstruyen un casco romano hallado en Gran Bretaña hace diez años


Vía: mail online | Suzannah Hill| 11 de enero de 2012 (Traducción: G.C.C. para Terrae Antiqvae)

Los historiadores han reconstruido un casco de caballería romana de 2.000 años de antigüedad, diez años después de su descubrimiento en un santuario de la Edad de Hierro, y dicen que arroja nueva luz sobre la conquista de Gran Bretaña.

El casco y sus carrilleras han sido cuidadosamente restaurados a partir de 1.000 pequeños fragmentos durante tres años por expertos del Museo Británico.

Construido de chapa de hierro, el casco, en su día decorado con pan de oro, es el único que ha sido  hallado con su recubrimiento de plata dorada intacta, y es también uno de los primeros que se ha encontrado en Gran Bretaña.

La conservadora de metales, la experta Marilyn Hockey, comenzó a desenterrar los fragmentos de un "gran trozo de tierra" en el Museo Británico hace tres años.

Ella dijo: "Trabajando a nuestra manera, debajo de esta masa enorme de barro, descubrimos en el fondo algunos hallazgos sorprendentes ... las carrilleras del emperador nos dicen que son algo realmente especial. Conseguir algo salido directamente de la tierra como esto es como el oro. Usted puede averiguar mucho de ella".

El casco cuenta con varias escenas características de las victorias militares romanas, incluyendo el busto de una mujer flanqueada por leones y un emperador romano a caballo con la diosa Victoria volando detrás, mientras que una figura acurrucada, posiblemente un británico nativo, está siendo pisoteado por los cascos del caballo.



Se cree que ha sido enterrado en los años alrededor de la invasión de Gran Bretaña por el emperador Claudio, en el 43 d. C.

Los expertos afirman que existe una "clara posibilidad" de que perteneciera a un británico que servía en la caballería romana antes de la conquista de Gran Bretaña.

Ellos dicen que el hallazgo cambia nuestra comprensión de la relación entre romanos y británicos y lo que el país era justo antes de la invasión.

Se cree que el casco puede haber sido enterrado como un regalo a los dioses en lo que fue un santuario local, al regresar los británicos a las East Midlands.

El casco fue descubierto en Hallaton, Leicestershire, después de que un entusiasta detectorista de metales encontrara enterradas unas monedas con su artilugio de 260 libras.

El profesor de tecnología y diseño, ya jubilado, profesor Ken Wallace, de 71 años de edad (abajo en la foto), llamó a los expertos, quienes llegaron a descubrir una impresionante colección de artefactos.



Más de 5.000 monedas, lingotes y la protección del casco de las orejas fueron algunos de los tesoros descubiertos, junto con los restos de un festín de lechones de cerdo.

Monedas tanto de la Edad del Hierro británica como del Imperio Romano se encontraron juntas por primera vez.

El Sr. Wallace y el propietario del terreno recibieron una suma de 300.000 libras por el hallazgo, la cual se repartieron entre los dos.

El Sr. Wallace dijo: "Cuando el guarda-orejas del casco llegó a la superficie ya sabíamos que iba a ser un casco de caballería romana, pero antes de que nadie lo viera lo conjeturaba. Es increíble, nunca pensé que iba a ver algo así. Pensé que iba a llegar a ver sólo una impresión generada por ordenador. He tenido mucha suerte".

El Consejo de gobierno del condado de Leicestershire  ha comprado el casco para ponerlo en exhibición en el Museo de Harborough, a sólo nueve millas de donde fue enterrado hace 2.000 años.

El jefe de investigación en el Museo Británico, Jeremy Hill, dijo que se le "cayó la boca" cuando vio el objeto reconstruido.

Anadió que el casco ayudará a "cambiar nuestra comprensión de lo que Gran Bretaña era justo antes de la conquista romana".

Él dijo: "Cada libro sobre la conquista romana de Gran Bretaña va a tener una imagen de este a partir de ahora".

"Justo cuando estábamos empezando a reconsiderar la importancia de las East Midlands en el contexto del Imperio Romano, el casco nos dice: 'bang, hay que repensarlo', lo mismo que la relación entre romanos y británicos".

El casco también puede haber sido un regalo diplomático a una población pro-romana, o un botín de guerra tomado durante una redada en un campamento romano, o durante una batalla.