jueves, 13 de septiembre de 2012

Una prospección geofísica revela las primeras imágenes de una ciudad romana perdida en Italia

Una imagen del teatro en Interamna Lirenas, en el sur de Lazio, que surgió del último estudio. El fondo gris muestra la imagen de magnetometría que reveló que un gran edificio estaba en ese lugar. El cuadrado blanco se toma de una encuesta de radar de penetración terrestre (GPR), el cual mostró la forma y dimensiones del edificio con mayor detalle. Esto puso de manifiesto que era un teatro romano, marcado en amarillo [Crédito: Universidad de Cambridge]
Una antigua ciudad italiana, que desapareció después de su abandono hace 1.500 años y que ahora está enterrada bajo tierra, ha sido mapeada por investigadores y revelada la ubicación de su teatro, mercado y otros edificios.

Originalmente fundada como colonia romana en el siglo IV a.C., la ciudad de Interamna Lirenas se encuentra en el valle de Liri, en el sur de Lazio, cerca de 80 kilómetros al sur de Roma. Después de que fuera abandonada alrededor del año 500 d.C., se aprovecharon sus materiales para la construcción y, con el tiempo, sus restos se perdieron por completo de vista. Hoy en día, el sitio es un tramo ininterrumpido de tierras de cultivo sin características arqueológicas reconocibles.

Ahora, los investigadores han realizado con éxito las primeras imágenes de la antigua ciudad, utilizando métodos geofísicos que les permiten observar debajo de la superficie de la tierra y mapear enteramente la distribución del asentamiento, el cual abarca 25 hectáreas.

Las imágenes resultantes ya han arrojado algunas sorpresas. Investigadores anteriores habían imaginado que la ciudad romana de Interamna Lineras fue una especie de lugar tranquilo y apacible, pero el gran mercado y el teatro que ostenta sugieren que, de hecho, fue un activo centro económico y social por propio derecho.

"Tener el plano completo de las calles, y ser capaces de distinguir los detalles individuales, nos permite iniciar la zonificación del asentamiento y examinar cómo funcionaba y cambió a través del tiempo", dijo Martin Millett  Catedrático Laurence de Arqueología Clásica de la Universidad de Cambridge y miembro del Fitzwilliam College.

"Esto demuestra que se trataba de un lugar animado y concurrido, a pesar de que la mayoría de los investigadores han contado que era un lugar marginal y estancado. También se han llevado a cabo investigaciones en el campo de los alrededores, lo cual se añade a las imágenes obtenidas, dado que muestran que las cercanas tierras de cultivo también prosperaban".

Las imágenes son el resultado de un proyecto que se inició en 2010 y que tiene como objetivo entender más acerca de lo que sucedió en las ciudades establecidas por los romanos como colonias en Italia, tras su conquista. Esta investigación está dirigida por Millett y el Dr. Alessandro Launaro , miembro de British Academy Postoctoral y miembro del Darwin College), en colaboración con la Dra. Giovanna Rita Bellini (Directora de la Zona Arqueológica de Interamna Lirenas y del Servicio Estatal Arqueológico Italiano), la Escuela Británica de Roma y los Servicios de Prospección Arqueológica de la Universidad de Southampton. Se ha contado con el generoso apoyo de la Academia Británica, de la Facultad de Estudios Clásicos de la Universidad de Cambridge, el Instituto McDonald de Investigación Arqueológica de la Universidad de Cambridge y de la ciudad de Pignataro Interamna.

Interamna Lirenas es un caso de estudio tentador, porque, a pesar de su tamaño, no se expandió significativamente durante el punto álgido de la época imperial de Roma, es decir, que conserva gran parte de su forma original colonial y características.

Gracias a investigadores anticuarios, los arqueólogos tienen desde hace mucho tiempo conocimiento de que la ciudad existió en el lugar, pero nunca había sido excavada. Una de las razones es que, hasta hace relativamente poco tiempo, los expertos creían que todos los asentamientos de colonias romanas siguieron la misma plantilla, algo que las nuevas imágenes de Interamna Lirenas están ahora ayudando a aclarar.

Sabiendo que una excavación a gran escala de un área tan grande sería poco práctico, el equipo de investigación decidió realizar un análisis sistemático geofísico en su lugar.

Las principales técnicas usadas fueron la magnetometría y el radar de penetración terrestre (GPR). La magnetometría mide los cambios en el campo magnético de la tierra causadas por las diferentes características bajo la superficie, y permite a los investigadores identificar el diseño general de la ciudad, muchos edificios individuales y un área abierta en el centro del asentamiento, su foro o mercado.

El GPR emite ondas electromagnéticas a través del suelo para buscar cambios en su composición y la presencia de estructuras. Esto se hace midiendo el tiempo en nano-segundos que transcurre entre una onda de radar que se envía y la onda reflejada de regreso.
 Los investigadores usando un equipo magnetrometría  [Crédito: Universidad de Cambridge]
Esta técnica fue aplicada después de que una encuesta inicial revelara la existencia de un gran edificio en la esquina norte del foro yl que los investigadores no pudieron distinguir. El análisis del GPR reveló que el edificio tenía varias paredes dispuestas en un patrón radial, creando una zona espacial  semicircular. Esto probó concluyentemente que estaban observando los restos de un teatro romano. A juzgar por su estructura, se cree que data de algún tiempo alrededor de finales del primer milenio.
Los principales edificios públicos de este tipo sugieren que, lejos de ser un lugar tranquilo, Interamna Lirenas era en realidad un importante centro urbano por derecho propio. Además, las imágenes añaden la evidencia creciente de que los asentamientos coloniales romanos fueron más variados de lo que algunos investigadores habían creído previamente. Cuando tales sitios se descubren, se pone de manifiesto que incluso dos ciudades coloniales próximas la una de la otra a menudo pueden ser muy diferentes.
El yacimiento de Interamna Lirenas mismo, por ejemplo, se encuentra cerca de los restos de otro asentamiento llamado Fregellae. Ambos fueron construidos a horcajadas de la vía Latina, el camino principal que va hacia el sur-este de Roma. Sin embargo, a pesar de ciertas similitudes, los nuevos resultados de Interamna Lirenas revelan diferencias importantes, como la posición y el plano de su plaza-mercado, la cual incluye un templo dominante y un teatro adyacente.
Detalle de la disposición que muestra la ubicación del teatro y las calles (color morado) [Crédito: Universidad de Cambridge]
Estas características importan, sostiene Millett, porque el punto de vista tradicional era que cada asentamiento colonial tenía una plantilla estándar, de modo que Roma podía proyectar una determinada imagen de sí misma en beneficio de una población sometida. Sin embargo, las nuevas imágenes de Interamna Lirenas muestran cómo diferentes ciudades fueron diseñadas de acuerdo a las ideas igualmente diferentes acerca de cómo una ciudad colonial debería ser vista, y cuáles eran las prioridades que la comunidad debía tener.
El equipo de Cambridge está ahora a punto de embarcarse en un proyecto de cinco años que tratará de confirmar esta conjetura, y responder a otras preguntas, usando el análisis geofísico. La primera excavación arqueológica adecuada en Interamna Lirenas está ahora siendo planificada también.
Otros estudios también deberían ayudar a confirmar cuántas personas vivían en el asentamiento en diferentes momentos. "Parte de nuestro análisis consiste en tratar de decir qué áreas se utilizaron para viviendas y qué tipos de casas eran", dijo Millett. "Hasta que no hayamos sido capaces de hacer esto, será difícil establecer una cifra firme sobre la población. Sin embargo, estamos hablando de una comunidad de unos pocos miles de personas".

miércoles, 29 de agosto de 2012

Turquía es la cuna de las lenguas indoeuropeas

En este mapa se puede observar la difusión de las lenguas indoeuropeas. Los colores muestran la edad aproximada de cada familia con las ahora perdidas lenguas anatólicas en la base. Science/ Remco Bouckaert et al.

Fuente: SINC| 23 agosto de 2012
Las lenguas indoeuropeas, que comprenden la mayoría de los idiomas que se hablan actualmente en Europa y Asia meridional, emergieron en Turquía y se propagaron alrededor del mundo a la vez que la agricultura, según un nuevo estudio que publica la revista Science.
La familia de lenguas indoeuropeas es una de las más grandes del mundo y engloba la celta, germánica, itálica, baltoeslava e indoiraní, que evolucionaron a partir de un antepasado común.
Hasta ahora existían dos hipótesis sobre su origen. Por un lado, se ubicaba la procedencia de estas lenguas en el norte del Mar Caspio, en las estepas rusas, donde habrían sido diseminadas por una población de jinetes, seminómada, conocidos como Kurgan, hace unos 6.000 años.

Sin embargo, otra teoría propuesta por primera vez por el arqueólogo Colin Renfrew (izquierda) señalaba a la región de Anatolia (Turquía) como la cuna de esta familia de lenguas, que habrían surgido hace entre 8.000 a 9.500 años. Esta época coincide aproximadamente en el tiempo con el comienzo de la extensión de la agricultura en el mundo, por lo que se podrían haber adoptado estos dos conocimientos a la vez.
Ahora una investigación publicada en la revista Science, y que lidera la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, confirma esta última hipótesis.

Rastreando lenguas con bilogía evolutiva
Para poner a prueba estos dos escenarios, Remco Bouckaert (izquierda) autor principal del estudio, y su equipo adaptaron un método estadístico que emplean los biólogos evolucionistas para entender cómo están relacionadas las especies –por ejemplo, para rastrear el origen de los brotes de virus– dentro de un árbol genealógico, tomando como base sus similitudes y diferencias de ADN.
En vez de comparar especies, los autores compararon los lenguajes indoeuropeos, y en vez de ADN, observaron cognados compartidos, es decir, aquellas palabras que tienen un origen común, tales como ‘mother’, ‘mutter’ y ‘madre’.
“Para un oído inexperto, idiomas como el griego, holandés, español o ruso suenan muy diferentes unos de otros, pero muestran notables similitudes. Donde el inglés utiliza ‘mother’, encontramos que el holandés emplea ‘moeder’, en ruso es ‘mitéra”, explica Bouckarert.
Tras analizar muchas similitudes sistemáticas como estas, los académicos concluyeron que estos idiomas y cientos de otros están relacionados y surgieron de una fuente común, apodado indoeuropeo, explica la investigación. Esta familia lingüística se extiende desde Islandia hasta Sri Lanka, donde se habla cingalés.
Palabras con el mismo origen etimológico

Para establecer una relación de cognación entre palabras, es decir, determinar que están emparentadas morfológicamente, deben tener significados similares y, lo más importante, mostrar correspondencias sistemáticas en los sonidos que indiquen un origen común. Por ejemplo, la palabra ‘cinco’ tiene cognados en alemán (funf), en sueco (fem), y en holandés (vijf), que reflejan el descendiente del protogermánico (fimf).
“La identificación de este fenómeno puede ser complicada”, aseguran los expertos. En el caso de palabras como la inglesa ‘mountain’, en francés ‘montagne’, se conocen como préstamos porque reflejan contactos recientes del idioma, más que una ascendencia común.
Los autores utilizaron el árbol genealógico, conocido como filogenia, junto con información sobre las ubicaciones de las lenguas hoy en día, para inferir la ubicación y la edad de la raíz de la familia. “Los idiomas evolucionan a través del tiempo de forma similar a las especies biológicas”, aseguran.
Para ello crearon una base de datos con 103 lenguas indoeuropeas (incluidas 20 idiomas antiguos) y 207 significados que fueron analizados por expertos lingüísticas. Sus resultados apuntan a que la primera lengua indoeuropea tiene origen anatoliano, en la actual Turquía.

viernes, 3 de agosto de 2012

Se expone un nuevo mosaico romano en Mérida, Orfeo con su lira

El Museo Nacional de Arte Romano (MNAR) exhibe desde hoy una nueva pieza, un mosaico de diez por cinco metros que data del siglo IV y que representa al príncipe de Tracia, Orfeo, tocando su lira.
El director del MNAR, José María Álvarez Martínez, junto al miembro del Departamento de Restauración Rafael Sabio y la restauradora del mosaico, María Jesús Castellano, ha explicado que esta pieza fue hallada durante unas obras en la calle Pedro María Plano, cercana al Museo.
La pieza se ha incorporado a la colección permanente y se encuentra en la planta baja del Museo, donde "gracias a la disposición del edificio se podrá contemplar desde diversas posturas y alturas", ha agregado el director.
Álvarez Martínez ha dicho que el mosaico representa una escena en la que Orfeo "encanta a las animales y a las artes oscuras", además de "escenas nilóticas, báquicas o cinegéticas".

Ha añadido que con esta pieza se comprueba que Mérida tiene "el conjunto de mosaicos más importante de España" junto con Itálica (Sevilla).

Foto: El director del MNAR, José María Álvarez Martínez (tercero por la derecha), con otros miembros de su equipo observando la nueva instalación del mosaico.
Por su parte, la encargada de la rehabilitación de la pieza ha asegurado que el montaje definitivo de la obra romana ha durado cinco meses.
Castellano ha explicado que se han incorporado las escenas que faltaban en teselas mediante una composición de mortero de cal y arena "similar al original", y que se ha hecho un trabajo "exhaustivo" de documentación para la integración de las partes que faltaban de los animales.
Asimismo, Castellano ha destacado que, "al no saber las partes exactas de algunas zonas", han optado por líneas de definición orientativas "que no engañen al visitante" y que el color empleado en la restauración es un tono más bajo "para diferenciarlo del original".
La parte que más estudio ha requerido es el medallón del centro ya que "se desconocía qué tipo de lira es la que portaba Orfeo", ha añadido.
A su vez, Sabio ha explicado que la idea de colocar el mosaico en la primera planta del Museo tiene como fin "propiciar la visión de su conjunto, al igual que en los mosaicos de la antigüedad".

jueves, 2 de agosto de 2012

El CSIC saca a la luz el palacio italiano de Tusculum, arrasado por Roma en 1191

Fuente: Europa Press |
Arqueólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han sacado a la luz el perímetro de una edificación que identifican como el palacio de los condes de Tusculum, situado a unos 30 kilómetros del sureste de Roma. La ciudad fue arrasada por las tropas de Enrique IV, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.
La excavación de los restos de este palacio se enmarca dentro del proyecto 'Tusculum en época medieval: territorio, paisaje, economía y sociedad', iniciado en 2012. Forma parte del proyecto institucional que la Escuela Española de Historia y Arqueología del CSIC en Roma lleva a cabo desde 1994.
Según explican desde el CSIC, esta urbe gozó del favor de la iglesia y la nobleza italiana durante la Edad Media y llegó a competir con Roma por la supremacía política y económica de la época. Tras numerosas embestidas, la capital logró devastarla a finales del siglo XII.
"Tusculum ofrece una oportunidad única para estudiar la evolución de la arquitectura de las ciudades. Es como una pequeña Pompeya a las puertas de Roma, que no volvió a ser ocupada y los restos conservados no han sido alterados por ocupaciones posteriores", explica la investigadora Leonor Peña Chocarro.
Además del palacio, el equipo de arqueólogos trabaja también en el estudio de la muralla que rodeaba el municipio latino. Por el momento, los arqueólogos han sacado a la luz 80 metros de muro y en un futuro próximo esperan poder delimitar el perímetro de la fortificación.
"Con el estudio de la muralla intentamos conocer las dimensiones reales de Tusculum, tanto en época clásica como en la Edad Media, y ver cómo fue su desarrollo", comenta la investigadora del CSIC Valeria Beolchini.
Peña añade que el equipo de arqueólogos analiza además restos orgánicos, como por ejemplo semillas y otros restos vegetales y huesos de animales, que permiten explorar la dieta y la economía de los habitantes de esta ciudad durante los últimos siglos de habitación.
Tusculum entró con plenos derechos en la órbita de Roma en el año 381 a.C., tras su reconocimiento como municipium. Situada entre dos de las principales vías de comunicación hacia la capital (vías Labicana y Latina), se convirtió en una ciudad próspera y a finales de la República era ya conocida como lugar de descanso de la nobleza romana: Sila, Cicerón, Tiberio, Nerón y Galba, entre otros, tuvieron sus villas en los alrededores.
En el siglo X, esta urbe se convirtió en un importante asentamiento feudal, sede de los condes de Tuscolo y más tarde también patria de pontífices, como Benedicto VIII, Juan XIX y Benedicto IX. La actual campaña de excavaciones, la decimoquinta desde que se inició el proyecto, se centra en el estudio de la sociedad medieval.
La prosperidad de Tusculum levantó las iras de Roma. Tras varios ataques frustrados, el 17 de abril de 1191, la ciudad fue desmantelada. El monarca Enrique IV, que inicialmente había favorecido a esta urbe, cedió a los halagos de Roma, que le ofrecía, a cambio de atacar a lo tuscolanos, ser coronado emperador en Roma, lo que ratificaba su poder.
Además, el emperador obtendría el permiso del Comune di Roma (institución que gobernaba) para entrar en la capital. "Este último aspecto es de gran importancia, ya que el Comune di Roma le negaba la entrada a la ciudad hasta al papa cuando surgían diferencias importantes entre el pontífice y dicha institución", concluyen las investigadoras.

lunes, 30 de julio de 2012

Restauran la 'Casa del Bajorrelieve de Télefo' en Herculano

 
Con varias decenas de habitaciones, la Casa del Bajorrelieve de Télefo era una verdadera hacienda romana de alto nivel. Fotografía: Archivo de Arte / Alamy
Fuente: Clarin | The Guardian |
Durante casi dos milenios, las pilas de madera yacieron casi intactas bajo capas de material volcánico endurecido. Ahora, luego de tres años de esfuerzos, los arqueólogos no sólo han excavado y preservado las piezas, sino que también han determinado cómo encajaban, con lo que se logró la primera reconstrucción completa de un techo romano de madera.
 
Pertenecieron a la Casa del Bajorrelieve de Télefo (llamada así por el magnífico relieve -a la izquierda- de una de las estancias, en el que se representa el “mito de Télefo”) en la antigua ciudad romana de Herculano, que contaba con varias decenas de habitaciones.
Era más bien un palacio o una mansión, y se estima que se construyó para Marcus Nonius Balbus, el gobernador romano de Creta y parte de la Libia actual, cuya magnífica tumba se encontró cerca del lugar.
 
Foto: altar funerario de Marcus Nonius Balbus
El sector más lujoso de la inmensa residencia era una torre de tres pisos. En el superior había un comedor de nueve metros de altura con piso y paredes de mármol de color, cielorraso suspendido y una terraza que lo rodeaba. Ofrecía a los propietarios y a sus invitados una vista espectacular de la Bahía de Nápoles y las islas de Ischia y Capri (abajo).
En el año 79 d.C., alrededor del 24 de agosto, el Vesubio –visible con toda claridad desde la parte posterior de la mansión– entró en erupción y liberó una energía térmica equivalente a 100.000 bombas de Hiroshima. El primer día Herculano no se vio afectada. El segundo, sin embargo, la columna de humo y ceniza se derrumbó, el viento cambió de dirección y una nube ardiente de 400 grados arrasó la ciudad y dio muerte en el acto a toda la población.
“Ya ha habido casos de partes de techos del mundo clásico que sobrevivieron –dijo Andrew Wallace-Hadrill director del proyecto–, pero esto es muy raro, increíble”. Descubrieron casi 250 piezas y las lograron armar. “Es la primera reconstrucción completa de un techo romano de madera”, agregó Wallace-Hadrill.
Los arqueólogos excavaron lo que hasta la erupción era la playa. Por la forma en que las piezas se encontraban, el equipo pudo establecer que el techo de la Casa del Bajorrelieve de Telefo había volado como consecuencia de la nube ardiente y se había estrellado invertida sobre la playa. La madera había quedado incrustada en arena húmeda, que puede conservar la madera durante siglos, y luego había quedado encerrada sin aire bajo una capa de roca.

sábado, 28 de julio de 2012

¿Y si Alejandro Magno no fue tan magno?

Fuente: BBC Mundo | 23 de julio de 2012
Alejandro Magno es retratado como un conquistador legendario y un líder militar admirable en los libros de historia occidentales, influidos por la versión griega de su vida. Sin embargo, la perspectiva persa es muy diferente.

El profesor Ali Ansari del Instituto de Estudios Iraníes de la Universidad Saint Andrews de Escocia, analiza para la BBC ese punto de vista.
A quien visite las espectaculares ruinas de Persépolis, el lugar donde se encontraba la capital ceremonial del antiguo Imperio persa Aqueménida, le contarán tres hechos: que la ciudad fue construida por Darío el Grande, embellecida por su hijo Jerjes y destruida por aquel hombre.
Aquel hombre es Alejandro Magno, celebrado en la cultura occidental como conquistador del Imperio persa y como uno de los grandes genios militares de la historia.
En realidad, si uno lee algunos libros de historia occidentales podría llegar a la conclusión de que los persas existieron simplemente para ser conquistados por Alejandro.
Pero los persas ya habían sido derrotados por los griegos en dos invasiones fallidas, una llevada a cabo por Darío el Grande en 490 a.C. y otra por su hijo Jerjes diez años después. En ese sentido, el asalto de Alejandro fue una consecuencia lógica.

Destrucción de Persépolis

 
Ruinas de Persépolis
No obstante, visto a través de los ojos persas, Alejandro está muy lejos de parecer Magno. Arrasó Persépolis después de una noche de borrachera, incitado por un cortesano griego, en venganza por la quema de la Acrópolis por el rey persa Jerjes.
Los persas lo responsabilizan de la destrucción de lugares religiosos en todo su imperio.
Los símbolos del zoroastrismo –la antigua religión de los iraníes- fueron atacados y destruidos. Para los sacerdotes zoroástricos aquello fue prácticamente una calamidad.
La influencia de la cultura y la lengua griegas ha contribuido a establecer una narrativa en Occidente según la cual la invasión de Alejandro fue la primera cruzada para llevar la civilización y la cultura al Oriente bárbaro.
Pero la realidad es que el Imperio persa fue conquistado no porque necesitara ser civilizado sino porque abarcaba desde Libia hasta Asia Central y era el mayor imperio que el mundo había visto hasta ese momento.
Era, pues, un premio muy valioso.

Admiración por lo persa

 
Ruinas de Persépolis.
No obstante, los griegos sentían una gran admiración por el Imperio persa y por sus emperadores. Al igual que los bárbaros que conquistaron Roma, Alejandro admiró lo que encontró, tanto que estuvo encantado de tomar el manto persa del Rey de Reyes. Pero la admiración griega por lo persa se remonta a mucho antes que ese momento.
Jenofonte, el general y escritor ateniense, escribió un himno para Ciro el Grande –la Ciropedia- alabando al gobernante que había, según él, demostrado que un vasto territorio podía ser regido gracias a un carácter y una personalidad fuertes.
"Ciro fue capaz de penetrar un país inmenso gracias al puro terror que emanaba de su personalidad, que hacía que los habitantes se postraran ante él…", escribió Jenofonte.
Emperadores persas posteriores como Darío y Jerjes intentaron invadir Grecia y fracasaron. Sin embargo, es destacable que muchos griegos acudían a la corte persa. El más notable fue Temístocles, quien luchó contra el ejército invasor de Darío en la batalla de Maratón e ideó la victoria de los atenienses contra Jerjes en Salamina. Desencantado con la política ateniense, emigró al Imperio persa y acabó encontrando trabajo en la corte, donde fue nombrado gobernador provincial y vivió el resto de su vida.
Con el tiempo, los persas se dieron cuenta de que podían conseguir sus objetivos en Grecia intentando enfrentar a las ciudades griegas entre sí, y durante la guerra del Peloponeso los persas financiaron a los espartanos contra los atenienses.

El príncipe jardinero

"Como otros conquistadores que siguieron sus pasos, incluso el gran Alejandro fue seducido y absorbido por la idea de Irán"
Ruinas de Persépolis
La figura clave en esta estrategia fue el príncipe persa y gobernador de Asia Menor Ciro el Joven, quien durante años cultivó una buena relación con los griegos hasta el punto de que cuando lanzó su apuesta por el trono persa reclutó a cerca de 10.000 mercenarios griegos. Por desgracia para él, murió en el intento.
En un maravilloso relato, el general espartano Lisandro cuenta su visita a Ciro el Joven en la capital provincial, Sardis. Lisandro narra cómo Ciro lo agasajó y le mostró su jardín amurallado, su paradeisos, origen etimológico del término paraíso.
Cuando Lisandro dijo que debería dar las gracias al esclavo responsable de tal obra, Ciro se rió y señaló que él mismo había trazado el diseño y había plantado algunos de los árboles.
Al ver la sorpresa del espartano, Ciro indicó: "te juro por Mitra que, si la salud me lo permite, nunca como sin haber trabajado y sudado, sin haber realizado alguna actividad relevante en el arte de la guerra o en la agricultura".
Impresionado, Lisandro aplaudió y agregó: "mereces tu buena fortuna, Ciro, porque eres un buen hombre".

¿Alejandro arrepentido?

 
Soldados aqueménidas en un relieve en Persépolis.
Alejandro es muy probable que estuviera familiarizado con estas historias. El Imperio persa no era tanto algo que conquistar como un logro que conseguir.
Aunque los persas lo caracterizan como un destructor, un joven indómito e irresponsable, las pruebas indican que Alejandro mantuvo cierto respeto por los habitantes de los territorios conquistados y llegó a arrepentirse de la destrucción que causó su invasión. Al ver la tumba saqueada de Ciro el Grande, al norte de Persépolis, se mostró compungido y ordenó que se reparara. Si hubiera vivido más de 32 años, quizá hubiera restaurado mucho más.
Y quién sabe, quizá los persas se hubieran avenido a su conquistador macedonio, lo hubieran absorbido, como sucedió con otros, y lo hubieran incorporado a su historia nacional.
De hecho, en el gran poema épico persa, el Sahnameh, del siglo X d.C., Alejandro ya no es un príncipe completamente extranjero, sino hijo de madre persa. Eso es un mito, pero quizá revela más verdad que las apariencias de la historia.
Como otros conquistadores que siguieron sus pasos, incluso el gran Alejandro fue seducido y absorbido por la idea de Irán.

domingo, 22 de julio de 2012

Una tablilla encontrada en Dispilio, Grecia, pone en cuestión la historia de la escritura


Foto: Tablilla Dispilio

En 1993, en un asentamiento neolítico a orillas del lago que ocupa una isla artificial, cerca de la villa moderna de Dispilio, en el lago de Kastoria, de la prefectura de Kastoria, el profesor George Hourmouziadis (izquierda) y su equipo desenterraron la Tablilla Dispilio (también conocida como la 'Escritura Dispilio' o el 'Disco Dispilio'), una tablilla de madera que lleva marcas inscritas y que ha sido datada por carbono 14 en el 5260 a.C.


En febrero de 2004, durante el anuncio del descubrimiento de la tablilla al mundo, Hourmouziadis afirmó que el texto con las marcas no podía ser fácilmente hecho público, ya que, en última instancia, ello cambiaría el actual contexto histórico sobre los orígenes de la escritura y el habla articulada representada con letras en vez de ideogramas, dentro de las fronteras del mundo griego antiguo y, por extensión, el europeo en sentido amplio.

Según el profesor de Arqueología Prehistórica de la Universidad Aristóteles, en Tesalónica, las marcas sugieren que la actual teoría que propone que los antiguos griegos recibieron su alfabeto de las pretéritas civilizaciones del Oriente Medio (babilonios, sumerios y fenicios, etc.) no cierra un hueco histórico de unos 4.000 años. Este hueco se traduce en los siguientes hechos: mientras que las antiguas civilizaciones orientales usaban ideogramas para expresarse, los antiguos griegos utilizaban sílabas de una manera similar a como las usamos hoy.
Fotos: Enclave neolítico (reconstruido) donde fue hallada la tablilla
La teoría histórica actualmente aceptada -y enseñada en todo el mundo- sugiere que los antiguos griegos aprendieron a escribir, a través de los fenicios, alrededor del año 800 a.C. Sin embargo, una pregunta surge entre los estudiosos: ¿cómo es posible que la lengua griega, que tiene 800.000 entradas de palabras, ocupe el primer lugar entre todas las lenguas conocidas en el mundo, mientras que la segunda lengua tiene sólo 250.000 entradas de palabras? ¿Cómo es posible que los poemas homéricos hayan sido elaborados alrededor de 800 a.C., que es justamente cuando se establece que los antiguos griegos aprendieron a escribir? Sería imposible para los antiguos griegos escribir estas obras poéticas sin haber tenido una historia de la escritura de al menos 10.000 años atrás, según una investigación lingüística estadounidense.  
 
Foto: Signos que aparecen en la tablilla
La tablilla es 2.000 años más antigua que los hallazgos escritos de época sumeria y 4.000 años más antigua que los tipos lineales de la escritura de Creta y Micenas. Según las declaraciones de Hourmouziadis realizadas en 1994, las marcas de la tablilla no se parecen a las figuras humanas, al sol y la luna, u otras figuras de ideogramas usualmente representadas. Ellas, en realidad, muestran signos de aféresis avanzada, lo que indica que son el resultado de procesos cognitivos.

La tablilla fue dañada parcialmente cuando se expuso al ambiente rico en oxígeno fuera del lodo y el agua en la que estuvo sumergida durante un gran período de tiempo, y ahora está bajo conservación. La publicación académica completa de la tablilla, al parecer, aún espera a que finalicen dichos trabajos de conservación.