lunes, 27 de junio de 2011

La lápida sepulcral de un gladiador romano describe el fatal desenlace de un combate


Vía: Live Science | Oven Jaurus| 17 de junio de 2011 (Traducción: G.C.C. paraTerrae Antiqvae)

Un enigmático mensaje en una lápida sepulcral, sobre un gladiador romano que existió hace 1800 años, ha sido finalmente descifrado, contando una historia de traición.

El epitafio y la composición artística sobre la lápida sugieren que el gladiador, llamado Diodoro, perdió el combate (y su vida), debido a un error del árbitro, segun informa Michael J. Carter (foto a la izquierda), profesor de la Brock University, en St. Catharines, Canadá. Carter es un estudioso de los combates entre gladiadores y otros espectáculos en la parte oriental de la Imperio Romano.

Él examinó la lápida, la cual fue descubierta hace un siglo en Turquía, tratando de determinar lo que el dibujo y la inscripción significaban.

Sus resultados serán publicados en el próximo número de la Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik (Revista de papirología y Epigrafía antigua).

Las lápidas hablan

La lápida sepulcral fue donada al Museo del Cuaternario, en Bruselas, Bélgica, poco antes de la Primera Guerra Mundial. En la misma se muestra la imagen de un gladiador blandiéndo lo que parecen ser dos espadas y posicionándose encima de su oponente, el cual le advierte de su rendición. La inscripción dice que la lápida marca el lugar donde está enterrado un hombre llamado Diodoro.

"Después de derrotar a mi oponente Demetrio, no lo maté de inmediato", reza el epitafio. "El destino y la astuta traición del 'summa rudis' me mataron".

El 'summa rudis' es un árbitro, el cual pudo haber tenido experiencia en el pasado como gladiador.

La inscripción también indica que Diodoro nació y luchó en Amisus, en la costa sur del Mar Negro, en Turquía.

Aunque Carter ha examinado cientos de lápidas de gladiadores, este "epitafio es completamente diferente a cualquier otra cosa; en él se cuenta una historia", dijo a LiveScience.

Foto: Mosaico que muestra a un gladiador 'retiarius' llamado Kalendio en lucha con otro gladiador 'secutor' llamado Astyanax. Con un bastón aparece el 'summa rudis', acompañado, en la viñeta de arriba, por su asistente o 'secunda rudis'. Museo Arqueológico Nacional, Madrid. 

La lucha final


La historia de la lápida dice que el desenlace tuvo lugar hace unos 1.800 años atrás, cuando el imperio romano estaba en su apogeo y sus fronteras se extendían desde la muralla de Adriano, en Inglaterra, hasta el río Éufrates, en Siria.

Los juegos de gladiadores eran espectáculos muy populares, muchos de ellos enfrentaban a dos hombres, uno contra otro. Aunque las muertes por heridas eran comunes, los enfrentamientos no eran peleas en las que todo servía para dar muerte al contrario, tal como lo ha representado Hollywood, dijo Carter.

"Yo creo que había una serie de reglas muy detalladas que regulaban el combate de gladiadores", subraya Carter.

A pesar de que las reglas exactas no se conocen bien, alguna información puede ser obtenida a través de las referencias en textos que han sobrevivído y en el arte.

Para empezar, la mayoría, si no todas, de las peleas eran supervisadas por el 'summa rudis'.

Entre las reglas que hacían cumplir había una por la cual un gladiador derrotado podía solicitar la sumisión, y si ésta era aprobada por el 'munerarius' (el personaje adinarado que pagaba el espectáculo), el luchador podía salir de la arena sin mayores daños.

Otra regla que existía, al parecer, consistía en que si un gladiador se caía por accidente (sin el concurso de su oponente) se le permitía volver a levantarse, recoger su equipo y reanudar el combate.

Foto: Cuadro de Jean-Léon Gérôme, titulado "Pollice verso" ("Con el pulgar hacia arriba") y que popularizó la creencia de que tal gesto significaba 'vivir', y con el pulgar hacia abajo 'morir', cuando muy posiblemente ambos gestos tendrían un significado al revés.

La muerte de Diodoro

Es esta última regla la que parece haber terminado con Diodoro. Carter interpreta la imagen del gladiador con dos espadas con el momento final de su pelea, cuando Demetrio había sido derribado y Diodoro había agarrado las empuñaduras de sus espadas.

"Demetrio hace señales de rendirse para que Diodoro no le mate, y él retrocede esperando  ser el ganador de la pelea", dijo Carter.

La lucha parecía haber terminado. Sin embargo, el 'summa rudis' -tal vez interpretando que la caída de Demetrio fue accidental, o quizás por algún motivo ulterior- pensaba de otra manera, añade Carter.

"Lo que el 'summa rudis' había hecho, obviamente, fue parar el combate y permitir a Demetrio coger de nuevo su escudo y su espada, y luego reanudar la lucha".

Pero esta vez Diodoro tuvo problemas, y, o bien fue muerto en la arena, o bien Demetrio le infligió una herida que le causó la muerte poco después.

Esta circunstancia habría ocurrido ante una multitud de cientos, si no miles, de personas,  en un teatro o en parte de un estadio de atletismo convertido en una especie de mini-coliseo.

Después de que Diodoro fuera muerto, la gente que realizó su lápida (probablemente la familia o amigos) estaban tan indignados, sugiere Carter, que decidieron incluir algunas palabras finales sobre el epitafio:

"El destino y la astuta traición del 'summa rudis' me mataron".

viernes, 17 de junio de 2011

Un diccionario de la lengua más antigua



  


Dos científicos analizan escrituras del palcio de Sargón II. Foto: AP

Posee 28.000 términos del acadio y los 21 tomos se pueden descargar gratis de Internet


Fuente: “La Nación”, Martes 14 de junio de 2011 

NUEVA YORK (The New York Times).- Luego de 90 años de trabajo continuado, académicos de la Universidad de Chicago finalmente concluyeron un diccionario de 21 tomos de la lengua de la Mesopotamia antigua y sus dialectos babilonio y asirio, que no se hablan desde hace 2000 años y se conservan en tablas de arcilla e inscripciones sobre piedras.
Es la lengua con la que Sargón el Grande, rey de Akad, comandó, en el siglo XXIV a.C., la formación de lo que se considera el primer imperio del mundo, y que Hammurabi utilizó alrededor del 1700 a.C. para proclamar el primer código de leyes conocido. Es el vocabulario del poema épico de Gilgamesh, la primera pieza maestra de la literatura mundial. Nabucodonosor II habría utilizado esas palabras para calmar la nostalgia de su esposa por la tierra donde había crecido, con la promesa de cultivar los Jardines Colgantes de Babilonia.
Anteayer, en una conferencia de prensa, un grupo de historiadores, arqueólogos y especialistas en lenguas semíticas antiguas analizaron la importancia de este nuevo diccionario, que Gil Stein, director del Instituto Oriental de la universidad, consideró "una herramienta de investigación indispensable para quien quiera explorar los registros escritos de la civilización mesopotámica".
Jerrold Cooper, profesor emérito de lenguas semíticas de la Universidad Johns Hopkins y que participó en varias etapas de la investigación desde los años 60, opinó que el diccionario le abre a la ciencia "el período más rico de la escritura cuneiforme". Se refería a la escritura que inventaron en el 4000 a.C. los sumerios, en la Mesopotamia.
El diccionario, con 28.000 palabras y sus distintos significados, abarca el período entre el 2500 a.C. y el 100 d.C.
Cuando James Henry Breasted, fundador del Instituto Oriental, comenzó el proyecto, en 1921, gran parte del material escrito a mano se atribuía a los reyes asirios. Además, las referencias bíblicas daban la impresión de que el término "asirio" era sinónimo de la mayoría de las lenguas semíticas antiguas. Actualmente, se sabe que esa lengua básica es el acadio.
Y el diccionario es más una enciclopedia que un glosario conciso de palabras y definiciones. A muchas palabras con significados múltiples y asociaciones históricas les siguen páginas de información que incluye desde la literatura, las leyes y la religión hasta el comercio y la vida cotidiana. Hay, por ejemplo, 17 páginas sobre la palabra "umu", que significa "día".
El llamado Diccionario Asirio de Chicago cuesta 1995 dólares; cada tomo, entre 45 y 150 dólares. También se puede descargar online gratis de oi.uchicago.edu/research/pubs/catalog/cad .

jueves, 9 de junio de 2011

Una investigación científica afirma que la fíbula de Preneste y su inscripción son auténticas

Foto: La fíbula de Preneste S. VII a. C.  Roma.

Vía: laRepubblica.it | Giovanni Gagliardi| 5 de junio de 2011 (Traducción: G.C.C. para Terrae Antiqvae)

Investigaciones científicas realizadas por "La Sapienza" (Universidad de Roma) y el Consejo Nacional de Investigaciones (CNR) han confirmado la autenticidad de la preciosa fíbula etrusca y la de su inscripción, la evidencia más antigua de la lengua latina.

¿Verdadera o falsa? El caso de la fíbula Prenestina, expuesta en el Museo Nacional de Etnografía "Luigi Pigorini", ha quedado finalmente resuelto. La autenticidad del precioso broche, datado en el siglo VII a. C., y de su inscripción, considerada la evidencia más antigua de la lengua latina ha sido confirmada por estudios científicos realizados por Daniela Ferro, del Instituto para el Estudio de Materiales Nanoestructurados (ISMN) del Consejo Nacional de Investigación, y por Edilberto Formigli, restaurador y profesor de la Universidad "La Sapienza" de Roma y Florencia.

La fíbula, hallada en Palestrina, la antigua Praeneste, había sido objeto de un intenso debate sobre su autenticidad y contexto desde su lanzamiento oficial en 1887 por el arqueólogo alemán  Wolfgang Helbig (foto a la izquierda).

Los dos especialistas, que durante años han llevado a cabo análisis multidisciplinares sobre la tecnología y la orfebrería antigua, han presentado hoy, en el Museo 'Pigorini', los resultados de la investigación micro-analítica realizada en el laboratorio del Departamento de Química de la Universidad de Roma con el microscopio electrónico de barrido.

La joya de oro, de 10,7 cm de largo, y datada en torno a la mitad del siglo VII a. C.,tiene, en la parte exterior del soporte, la inscripción "Manios med fhefhaked Numasioi"; en latín clásico: "Manius me fecit Numerio", esto es, "Manio me hizo para Numerio", el más antiguo testimonio de la lengua latina que ha sobrevivído.

"El estudio de una reliquia", dice Daniela Ferro, del Ismn-CNR, "requiere la elección de métodos de análisis no destructivos y no invasivos. El uso de la microscopía electrónica de barrido, acompañada con microsondas electrónicas de rayos X de dispersión de energía, permite observaciones de alta resolución de la superficie y, al mismo tiempo, adquirir datos sobre la composición química de sus elementos. En particular, la fíbula ha sido estudiada con un instrumento equipado con una cámara que le permite moverse ampliamente sobre el objeto e investigar todas sus partes sin dañarlo".

El equipamiento científico ha permitido establecer la metodología y composición en la misma antigüedad que la datación previamente asignada al broche, a pesar de los intentos de limpieza y abrasión de los últimos siglos. De hecho, a pesar de que con el oro aún no se han encontrado métodos de datación, ahora sabemos que algunas técnicas de orfebreria habían alcanzado un alto grado con los etruscos y existen numerosos estudios hoy en día que describen sus características.

"Es un artefacto de alta joyería, hecha en la parte del soporte con una lámina de alto contenido en oro, un material dúctil para ser grabado con la punta de una aguja", añade la investigadora. "La inscripción se realizó de la misma manera. También han sido identificadas las reparaciones llevadas a cabo antiguamente, como la presencia de un pan de oro para ocultar una pequeña fractura, mientras que el uso de amalgama de oro para fortalecer la parte móvil de la lengüeta (es decir, la punta ndr) podría ser reciente. Es poco probable que un falsificador operase en la particularidad de su procesamiento y usara aleaciones de oro en un período donde el conocimiento de los procedimientos de orfebrería etrusca no eran particularmente conocidos en detalle, por lo que no podría haberlos conocido salvo con sofisticadas herramientas tecnológicas disponibles sólo hoy en día".

Vía: laRepubblica.it | 5 de junio de 2011

La fíbula de Preneste: un siglo de debates.

El preciosos broche fue objeto de largas discusiones acerca de su autenticidad y también de vicisitudes atormentadas.

Fue presentado oficialmente por primera vez por el arqueólogo alemán Wolfgang Helbig en 1887. El investigador afirmaba haberla comprado a un amigo en 1876, y señaló como lugar del hallazgo la tumba Bernardini. Un sepulcro principesco, descubierto en 1851 y excavado desde 1871, cerca de la antigua ciudad de Praeneste, la actual Palestrina.

A continuación, la fíbula Prenestina fue donada en 1889 al Museo Nacional Etrusco de Villa Giulia por el anticuario Francesco Martinetti, quien la compró probablemente a Helbig. En 1900 fue transferida al Museo Nacional de Prehistoria, Etnografía y Kircheriano, del Colegio Romano, uniéndola al inventario de restos de la tumba Bernardini, una tumba principesca del periodo orientalizante descubierta en Palestrina en 1876. La pertenencia de la fíbula a la tumba Bernardini no era, sin embargo, segura.

En 1960 el conjunto de restos de esta tumba fue trasladado al Museo Etrusco de Villa Giulia, mientras que la fíbula permaneció en el Museo de Prehistoria y Etnografía. El 27 de noviembre 1979 estalla un verdadero "caso": la fíbula de Preneste es declarada una falsificación. La erudita  Margherita Guarducci (foto a la izquierda), en una reunión de la Accademia de Lincei, niega la autenticidad de la pieza argumentando que la inscripción se hizo en Roma a finales del siglo XIX por el mismo Wolfgang Helbig.

Arqueólogos, epigrafístas y lingüistas se agitan. Las reacciones son inmediatas y vivaces, tanto en apoyo de la autenticidad del objeto y de la inscripción, como en apoyo de la falsedad de la inscripción, grabada en la edad moderna. Mientras tanto, en los libros de texto no se menciona la inscripción de la fíbula.

Al final de los años ochenta Edilberto Formigli estudia  la estructura física de la fíbula y confirma su autenticidad. No obstante, para algunos lingüistas seguía habiendo dudas sobre la inscripción.


domingo, 5 de junio de 2011

Un templo para los dioses y el comercio en La Vila prerromana.


 
 Durante quinientos años, entre los siglos IV a. C. y I d. C., el santuario íbero que coronó el Tossal de la Malladeta de La Vila Joiosa, fue un centro activo de cultos religiosos y transacciones comerciales del Mediterráneo, como demuestran las miles y miles de piezas halladas entre las estructuras de piedra que hoy se conservan. 

Esta es una de las conclusiones de la investigación internacional, liderada por arqueólogos franceses y españoles, que, tras seis años de excavaciones y trabajo de laboratorio, ahora remata los análisis de las últimas piezas para publicar su memoria científica, según informó ayer el arqueólogo municipal de La Vila y codirector del proyecto, Antonio Espinosa. 

Los trabajos de investigación comenzaron en 2005 con la colaboración de la Université París X, la Maison René Ginouvés, la Universidad de Alicante, el Ayuntamiento vilero y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia, que financia la práctica totalidad del proyecto con alguna aportación del Consistorio local, así como con el apoyo del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid.

El templo estaba dedicado a la "Diosa Madre", de la que se desconoce el nombre, pero que "era símbolo de la vida y la muerte, de la fertilidad y la lluvia, la madre de todo" para los moradores prerromanos de La Vila, según explicó Espinosa. De esta diosa, se han encontrado numerosas representaciones en terracota y cerámica, la mayoría, quemaperfumes (cabezas huecas en cuyo interior se quemaban resinas y hierbas aromáticas) "con representaciones de aves y pajaritos en la frente, que representaban al ser monstruoso o real que se llevaba al espíritu de una persona al otro mundo", detalló el arqueólogo. 

En el yacimiento, se han hallado también esculturas de busto redondo de hasta medio metro de tamaño con esta representación femenina y otros restos relacionados con el culto a la diosa; pero también, miles y miles de fragmentos de ánforas, platos, copas, ollas, tinajas o lámparas de aceite, entre otros restos de cerámica. 

Santuario con función mercantil
 
"Muchos de los fragmentos son muy raros", señaló Espinosa, por ejemplo, los restos de ánforas y copas para vino del siglo II y I a. C. procedentes de Ibiza, ciudad dominada por los Jónicos y con la que había una fuerte relación comercial. "Se comprueba que los santuarios no sólo eran templos de culto religioso, sino que tenían una función comercial muy importante", destacó el arqueólogo. 

El santuario íbero del Tossal era el lugar en el que se firmaban los acuerdos mercantiles, explicó Espinosa, de hecho han aparecido pequeños fragmentos con inscripciones de alguno de esos contratos. "El santuario era un puerto comercial donde los funcionarios, los sacerdotes, que eran quienes sabían escribir, redactaban los acuerdos comerciales". Estos que tenían "carácter sagrado y no se podían violar porque sería un sacrilegio" contra la Diosa Madre, relató. Esta actividad comercial ha hecho que se hallen en el santuario restos de hace dos mil años de objetos llegados desde Italia, Francia, toda la Península Ibérica o el Norte de África. 

El CSIC analiza, actualmente, un grupo de piezas de terracota de la Diosa Madre mediante rayos X, para averiguar la procedencia de cada uno de los objetos desde diferentes puntos del Mediterráneo.

El "yacimiento Cenicienta" vilero al fin encontró hada

El director del Museo de La Vila y codirector del proyecto de investigación del yacimiento del Tossal de la Malladeta, Antonio Espinosa, destacó ayer que este enclave se conocía desde siempre pero había estado aparcado a la espera de un proyecto que lo rescatara del olvido.
"Siempre lo tenía considerado como el "yacimiento Cenicienta" de La Vila", destacó Espinosa quien explicó que el espacio "se ha estado erosionando mucho" a lo largo del tiempo dada "la elevada inclinación de las laderas" y por ser un lugar muy frecuentado, ya que, entre otras cosas, es "donde van todos los vileros a tomar la mona"


Sin embargo, al enclave prerromano "se le apareció su hada madrina en forma de Instituto de Investigación Arqueológica y Etnológica de París, que cuenta con 300 investigadores" y cuyo profesor, Rouillard, codirector del proyecto, se interesó de inmediato por el yacimiento que Espinosa tenía como asunto pendiente. El Instituto aportó todos los fondos necesarios para sacarlo de su estado de deterioro y de su letargo histórico financiando prácticamente las cinco campañas de excavaciones y los dos años de trabajo de catalogación y análisis de piezas que se han realizado hasta ahora.

El lugar, que presentaba incluso restos de cerámica y terracota en superficie, ha estado también expuesto al expolio durante años. Desde buscadores de metal hasta la propia historia vilera han estado haciendo mella en el santuario, que fue abandonado cuando los romanos construyeron su nuevo foro. Desde entonces ha sido víctima del tiempo, el expolio y la reutilización de materiales. 

El templo como tal, que debía coronar la cima del Tossal, desapareció definitivamente con la construcción de la torre que sirvió de gabinete de estudio al afamado doctor vilero, José María Esquerdo, que en ese lugar privilegiado pudo concebir algunas de las ideas que le llevaron a ser el introductor de la neuro-psiquiatría y la terapia ocupacional en España . El proyecto para el santuario íbero del Tossal, a medio plazo, será musealizar la zona para ponerla en valor tras años de avatares.

jueves, 26 de mayo de 2011

Arqueólogos alemanes sacan a la luz en Kalapodi/Abai (Grecia) un templo dedicado al dios Apolo

 
Restos del templo-oráculo de Apolo en Abai  [Credit: Deutsches Archäologisches Institut]


 

"Los persas hicieron todo tierra quemada", escribió Heródoto. Esto incluye la ciudad focense de Abai (en la Grecia de hoy en día), la cual contenía "un gran templo dedicado a Apolo ..., así como un oráculo". A diferencia del famoso oráculo de Delfos, que el mismo Apolo supuestamente protegía lanzando piedras contra sus atacantes, el oráculo de Abai fue incendiado.

Tal vez por esto es por lo que el oráculo de Abai fue largamente olvidado, a pesar de que Heródoto lo menciona junto a los famosos santuarios de Delfos y el de Dodona en Epiro. Durante siglos, las ruinas cerca de la pequeña aldea de Kalapodi, en el centro de Grecia, se han asociado con Abai, pero su historia exacta ha permanecido en el misterio desde hace mucho tiempo.

Reconstrucción de la fachada oeste del templo de Apolo en Abai [Credit: Gerda Henkel Stiftung/N. Hellner/Gerda Henkel Stiftung]
 

Las excavaciones realizadas en el lugar, desde el año 2004, por un equipo internacional de arqueólogos dirigido por Wolf-Dietrich Niemeier, director de la sucursal en Atenas del Instituto Arqueológico Alemán, han confirmado lo que los especialistas han venido sospechando. El equipo de Niemeier ha sacado a la luz este lugar sagrado, y los arqueólogos están entusiasmados con sus hallazgos.

Los dos nuevos templos de Kalapodi proporcionan más oportunidades para el descubrimiento histórico, lo que ya no ofrecen muchos de los otros grandes santuarios de Grecia. En Olimpia y Delfos las mayores excavaciones fueron realizadas hace más de un siglo. Conducidas sin una apropiada disciplina y metodología, las excavaciónes sólo examinaron o analizaron, por debajo de algunos de los estratos más pequeños, trozos de cerámica y semillas de plantas. El hecho de que Kalapodi fuera descubierto tan tarde significa que el equipo de arqueólogos ha podido utilizar los métodos más recientes disponibles, y que los errores del pasado no se han repetido.

Foto de vídeo: Restos de las columnas del templo

Monumentos de odio para siempre

Las excavaciones realizadas hasta ahora muestran que el pueblo de Abai no se construyó sobre la parte sur del templo. Los edificios sagrados arrasados por los persas fueron, de acuerdo con el geógrafo griego del siglo II d. C., Pausanias, dejados "como monumentos de odio para siempre", es decir, de odio a los persas.

A pesar de que la excavación aún está en curso (la cual está patrocinada por la Fundación Gerda Henkel), los descubrimientos preliminares muestran que, por debajo de Abai, los templos del año 480 a. C., aproximadamente, se apoyan en una serie de estructuras anteriores que datan del período micénico palacial (1200 a. C.). Estos descubrimientos indican que Kalapodi podría ser una clave para desentrañar los secretos de la "Edad Oscura", la cual se produjo después de la caída de la civilización micénica y antes del inicio de la antigüedad clásica.

Foto: Plano en el que se reflejan las distintas estructuras edificadas. Deutsches Archäologisches Institut

En una de las estructuras más antiguas, un templo del Período Geométrico tardío (alrededor del 800 a.C.), los arqueólogos se sorprendieron al descubrir una pintura mural -que representa una escena de la batalla- cuyo autor aplica una técnica observada con frecuencia en los frescos de los palacios micénicos que han sobrevivído a los siglos.

Para los focenses, que habitaban en una región particularmente no muy agraciada por la naturaleza, el templo y oráculo de Abai eran de primordial importancia. Los enemigos circundantes -los tesalios en el norte y los tebanos en el este- suponían una amenaza constante. En el sur, Delfos, aunque estaba en terreno focense, había ganado su independencia y era protegido por su propia comunidad. La gente que iba al oráculo de Abai eran, pues, una fuente importante de ingresos para la región.

Las excavaciones que se realizan en Kalapodi están empezando a demostrar cuán lucrativo era el oráculo. Los arqueólogos han encontrado numerosas ofrendas votivas de metal, joyas de bronce y cerámicas. Un recipiente de bronce procedente de un principado tardío de los hititas del norte de Siria, con un diseño en relieve especialmente elaborado, demuestra el estatus internacional que el oráculo de Abai tenía en la época arcaica (siglo VIII a. C.). Residuos de comida y cenizas hallados en su interior son también un testimonio de las comidas rituales en el templo.

Foto de vídeo: Recipiente de bronce de procedencia hitita.

Los hallazgos en el yacimiento están permitiendo a Niemeier y su equipo demostrar que ellos han, de hecho, descubierto el oráculo de Apolo de Abai. Dentro del templo se encontraron con la siguiente inscripción: "Dedicado a Apolo". Y en una capilla cercana, cristiana hoy en día, una oportuna piedra dice: "El pueblo de Abai ha honrado al emperador Constantino".

Foto de vídeo: Fragmento de cerámica con el nombre de Apolo

Foto de vídeo: Capilla cristiana en la que se encontró una inscripción dedicada al emperador Constantino.

Foto de vídeo: Extrayendo en papel la inscripción dedicada al emperador Constantino

Según Pausanias, Abai era también tenida en gran estima por los romanos. En el siglo II d. C., el emperador Adriano construyó un pequeño templo al lado del edificio norte principal. Algunas de las ofrendas votivas de bronce encontradas allí eran regalos de la gente de Abai.

Dentro del templo del Período Geométrico, los excavadores encontraron un tesoro de doce espadas de hierro, tres lanzas, un escudo de bronce, un arco y un manto noble. Parece que la gente del lugar no eran nada tacaños cuando se trataba de honrar a su dios.


Fotos de vídeo: Lanzas y espadas de hierro halladas en el templo.

 Que los focenses estaban muy orgullosos de su poderío militar ya hace tiempo que fue señalado por Heródoto. Después de que derrotaran sucesivamente a la caballería de Tesalia en el siglo VI a. C., ellos ampliaron el templo norte de Kalapodi y lo llenaron con espléndidos trofeos de guerra, tales como dos mil escudos tomados de los tesalios muertos después de la batalla.

Esto, así como los otros muchos descubrimientos espectaculares que se realizan en Kalapodi, sugiere que las edades oscuras de la civilización micénica pudieron no haber sido tan oscuros, después de todo.

Foto: Mapa de la ubicación de Kalapodi

miércoles, 25 de mayo de 2011

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA: La epopeya de Gilgamesh

NHG. NÚMERO 90, PÁGINA 42


Hace cinco mil años, un rey llamado Gilgamesh gobernó la ciudad mesopotámica de Uruk. Pronto se convirtió en héroe y dios, y sus gestas lo hicieron protagonista de la primera epopeya de la historia, centrada en su desesperada búsqueda de la inmortalidad. En ella aparece, por primera vez, el tema del diluvio universal.

Hace casi cinco mil años, un hombre gobernó Uruk: Gilgamesh. Prontó entró en la leyenda, convertido en protagonista de la primera epopeya de la historia, un dramático relato sobre la búsqueda de la inmortalidad. «Aquel que todo lo ha visto, que ha experimentado todas las emociones, del júbilo a la desesperación, ha recibido la merced de ver dentro del gran misterio, de los lugares secretos, de los días primeros antes del Diluvio. Ha viajado a los confines del mundo y ha regresado, exhausto pero entero. Ha grabado sus hazañas en estelas de piedra, ha vuelto a erigir el sagrado templo de Eanna y las gruesas murallas de Uruk, ciudad con la que ninguna otra puede compararse».
El escriba Sin-leqi-unnini («Dios Sin, acepta mi plegaria») acaba de trazar estas palabras en lengua acadia sobre una tablilla de barro fresco. Ahora cierra los ojos, como para ver mejor la espléndida Uruk y a ese poderoso héroe que ha viajado hasta los lugares más remotos y cuyas aventuras se dispone a narrar. Sin-leqi-unnini evoca las portentosas murallas de la ciudad y, dirigiéndose al lector, se aplica otra vez a escribir: «Mira cómo sus baluartes brillan como cobre al sol. Busca su piedra angular y, debajo de ella, el cofre de cobre que indica su nombre. Ábrelo. Levanta su tapa. Saca de él la tablilla de lapislázuli. Lee cómo Gilgamesh todo lo sufrió y todo lo superó». Así empieza la primera epopeya de la historia: el Poema de Gilgamesh. Sin-leqi-unnini quizás escribe hacia 1400 a.C. Pero no es el creador de la obra, aunque su mano le da forma definitiva. El relato que pone por escrito se hunde en la noche de los tiempos, más de mil años atrás. Hace aproximadamente unos seis milenios, en lo que hoy es Irak, se extendía la fértil llanura mesopotámica, atravesada por los ríos Éufrates y Tigris. En el sur de esa llanura, en el país de Sumer, se levantaba la imponente Uruk (la actual Warka), cuna de su todopoderoso rey Gilgamesh.
Por sus hechos y su fama, este personaje pasó muy pronto a lacategoría de mito, convertido en protagonista de un ciclo de poemas sumerios que cristalizaron en la magna composición que lleva su nombre. Sabemos que hacia 2700 a.C. existió un personaje, llamado Bilgames -luego escrito Gilgamesh-, que los más antiguos textos en escritura cuneiforme sitúan en Kullab, un barrio de Uruk, en calidad de sacerdote-rey. Gilgamesh también aparece en un famoso documento, la Lista real sumeria (redactada hacia 1950 a.C.), que atribuye la fundación de esta ciudad, emplazada en la orilla izquierda del Éufrates, al rey Enmerkar.
De acuerdo con la Lista, Gilgamesh perteneció a la dinastía I de Uruk: fue su quinto soberano, reinó 126 años y le sucedió su hijo Ur-lugal. A Gilgamesh se le atribuía la construcción de las poderosas murallas de la ciudad, según menciona una inscripción del rey Anam de Uruk, datada hacia 1825 a.C., y según recuerda también el Poema. Dichas murallas eran de estructura doble: una exterior, de la que tan sólo restan trazas en el suelo, y otra interior, de unos 9,5 kilómetros de longitud y cinco metros de espesor, reforzada con más de 900 torres semicirculares. Sin-leqi-unnini organizó el Poema en once cantos o tablillas. Este genial sacerdote, exorcista y escriba enriqueció el poema con otra narración sumeria que se ha hecho famosa: el relato del Diluvio.
Por fin, los escribas asirios del tiempo del rey Assurbanipal, en el siglo VII a.C., dieron al texto su forma canónica, añadiéndole la tablilla que hoy es la última. Esta versión fue archivada en la biblioteca del palacio del rey, en Nínive, descubierta en 1853 y cuyos materiales fueron enviados a Londres. Allí, en 1872, el joven investigador George Smith logró traducir las tablillas y fragmentos del Poema de Gilgamesh. A lo largo de las doce tablillas del Poema se perfila a Gilgamesh como un héroe mítico, de 5,60 metros de altura -el doble que el bíblico gigante Goliat-, compuesto en sus dos terceras partes de esencia divina,puesto que era hijo de Lugalbanda y de la diosa Ninsun, y que habla y se mueve entre los dioses como uno más de ellos. 
Dos serán las premisas de su actuación: la búsqueda de la gloria, que intentará alcanzar junto a su amigo Enkidu (episodios narrados en las seis primeras tablillas), y, sobre todo, la búsqueda de la inmortalidad, que tiene lugar en un contexto narrativo sombrío, caracterizado por la soledad y el temor a la muerte (de la tabilla séptima a la decimoprimera). A todo ello se añadió la doceava y última tablilla referida al Más Allá, sin conexión con el relato anterior, pero que permite a Gilgamesh ver el mundo que le espera tras su muerte.

martes, 24 de mayo de 2011

Reseña bibliográfica: Creta y el final de la civilización minoica.




NHG. NÚMERO 90, PÁGINA 50


Durante la Edad de Bronce, en Creta floreció la brillante civilización minoica, que dominó el Mediterráneo oriental. Pero una serie de catástrofes naturales la debilitaron y propiciaron su final.

Durante la Edad del Bronce surgió, en la isla de Creta, la brillante civilización minoica, que dominó el Mediterráneo oriental hasta que una serie de terremotos y erupciones volcánicas la debilitaron, propiciando su desaparición. En cierto modo, podría decirse que la isla de Creta fue la cuna de Europa porque allí se desarrolló, en paralelo a lo que ocurría en Egipto y en Mesopotamia, la cultura europea más antigua de la Edad del Bronce, una fase de la historia de la humanidad cuyas comunidades nos resultan familiares por las diferencias sociales y económicas que se aprecian ya en su seno, por contar con instituciones políticas propiamente dichas y por el uso de la escritura. Los griegos reconocían a Minos, el mítico rey de Creta, como autor de las leyes más antiguas, inspiradas por el propio dios Zeus, padre de Dike, la Justicia.
Sin embargo, esa civilización que precede en mil años a la polis griega y que llamamos minoica -por el legendario rey Minos- se nos muestra enigmática en muchos aspectos. A pesar de tantas y tan vivas imágenes como nos ofrece la arqueología, no podemos leer los escasos documentos escritos que nos han legado porque, al no conocer su lengua, su escritura aún no ha sido descifrada. Sólo tenemos leyendas. Así, una de las principales incógnitas a resolver es el motivo de la desaparición, aparentemente súbita, del que -en la memoria de los griegos- había sido un gran imperio económico marítimo, precursor del creado por Atenas en el siglo V a.C. Hacia 1700 a.C., una serie de terremotos destruyó los centros palaciales que formaban la civilización minoica -Cnosos, Festos, Malia-, así como muchas viviendas.
Los cretenses reconstruyeron lo destruido y crearon nuevos recintos similares, decorándolo todo con gran suntuosidad. Empezó, así, la fase neopalacial (de los «nuevos palacios») de la cultura minoica, caracterizada por su proyección económica hacia el exterior. El objetivo de la producción ya no era sólo la subsistencia, sino disponer de un excedente que permitiera traer del exterior, por medio del comercio, artículos de lujo y esclavos. Creta contaba entonces con una gran flota y desarrolló posiblemente una especie de imperio económico marítimo: una talasocracia («poder sobre el mar»). Pero hacia 1450 a.C. -según la cronología establecida por el arqueólogo británico Arthur Evans a comienzos del siglo XX-, esa cultura, que deslumbra con su vitalidad y su arte, se colapsó, y ello por razones que aún no están claras. Las excavaciones han mostrado incendios y destrucciones en todos los palacios que habían marcado el cenit de esta civilización. En Cnosos sólo se salvó el palacio propiamente dicho; el área residencial adjunta fue destruida. En ese contexto de destrucción se han descubierto huesos con marcas de cuchillo pertenecientes a cuatro niños en lo que parece ser un caso de canibalismo ritual. Al parecer, sus habitantes intentaron también esta vez buscar la intercesión divina para que las cosas siguieran como antes. Sin embargo, en esta ocasión la recuperación ya no fue posible, lo que plantea numerosas cuestiones relativas a la causa de la destrucción de esos riquísimos complejos palaciales y a las razones por las que no se reconstruyeron.
Algunos investigadores han sugerido que el activo comercio de Creta despertó la ambición de los griegos micénicos, quienes acabaron conquistando la isla. La teoría más difundida sobre la destrucción de los centros palaciales es la que lanzó, en 1939, el arqueólogo griego Spyridon Marinatos. La atribuyó a una gran erupción volcánica, que se habría producido en una isla del archipiélago de las Cícladas llamada Tera en la Antigüedad, y rebautizada como Santorini por los venecianos durante la Edad Media.
Situada 112 kilómetros al norte de Creta, Santorini es, en realidad, un enorme volcán que se ha ido formando y transformando durante los últimos 1,8 millones de años, y que ha sufrido una larga serie de erupciones de distinta magnitud. En 1967, cerca de la moderna localidad de Akrotiri, en Santorini, Marinatos comenzó la excavación de un asentamiento conocido como la Pompeya minoica. La erupción del volcán conservó muy bien, bajo seis metros de cenizas, un pequeño poblado que sorprende por la riqueza de su cultura material: frescos de la misma calidad (e incluso mayor) que los de Cnosos cubren por completo las paredes de algunas estancias; y tampoco son inferiores la cerámica o el mobiliario. Ello plantea la posibilidad de que el poblado descubierto en Akrotiri fuera tan sólo un barrio de una suntuosa ciudad situada en la isla desaparecida.