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miércoles, 29 de agosto de 2012

Turquía es la cuna de las lenguas indoeuropeas

En este mapa se puede observar la difusión de las lenguas indoeuropeas. Los colores muestran la edad aproximada de cada familia con las ahora perdidas lenguas anatólicas en la base. Science/ Remco Bouckaert et al.

Fuente: SINC| 23 agosto de 2012
Las lenguas indoeuropeas, que comprenden la mayoría de los idiomas que se hablan actualmente en Europa y Asia meridional, emergieron en Turquía y se propagaron alrededor del mundo a la vez que la agricultura, según un nuevo estudio que publica la revista Science.
La familia de lenguas indoeuropeas es una de las más grandes del mundo y engloba la celta, germánica, itálica, baltoeslava e indoiraní, que evolucionaron a partir de un antepasado común.
Hasta ahora existían dos hipótesis sobre su origen. Por un lado, se ubicaba la procedencia de estas lenguas en el norte del Mar Caspio, en las estepas rusas, donde habrían sido diseminadas por una población de jinetes, seminómada, conocidos como Kurgan, hace unos 6.000 años.

Sin embargo, otra teoría propuesta por primera vez por el arqueólogo Colin Renfrew (izquierda) señalaba a la región de Anatolia (Turquía) como la cuna de esta familia de lenguas, que habrían surgido hace entre 8.000 a 9.500 años. Esta época coincide aproximadamente en el tiempo con el comienzo de la extensión de la agricultura en el mundo, por lo que se podrían haber adoptado estos dos conocimientos a la vez.
Ahora una investigación publicada en la revista Science, y que lidera la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, confirma esta última hipótesis.

Rastreando lenguas con bilogía evolutiva
Para poner a prueba estos dos escenarios, Remco Bouckaert (izquierda) autor principal del estudio, y su equipo adaptaron un método estadístico que emplean los biólogos evolucionistas para entender cómo están relacionadas las especies –por ejemplo, para rastrear el origen de los brotes de virus– dentro de un árbol genealógico, tomando como base sus similitudes y diferencias de ADN.
En vez de comparar especies, los autores compararon los lenguajes indoeuropeos, y en vez de ADN, observaron cognados compartidos, es decir, aquellas palabras que tienen un origen común, tales como ‘mother’, ‘mutter’ y ‘madre’.
“Para un oído inexperto, idiomas como el griego, holandés, español o ruso suenan muy diferentes unos de otros, pero muestran notables similitudes. Donde el inglés utiliza ‘mother’, encontramos que el holandés emplea ‘moeder’, en ruso es ‘mitéra”, explica Bouckarert.
Tras analizar muchas similitudes sistemáticas como estas, los académicos concluyeron que estos idiomas y cientos de otros están relacionados y surgieron de una fuente común, apodado indoeuropeo, explica la investigación. Esta familia lingüística se extiende desde Islandia hasta Sri Lanka, donde se habla cingalés.
Palabras con el mismo origen etimológico

Para establecer una relación de cognación entre palabras, es decir, determinar que están emparentadas morfológicamente, deben tener significados similares y, lo más importante, mostrar correspondencias sistemáticas en los sonidos que indiquen un origen común. Por ejemplo, la palabra ‘cinco’ tiene cognados en alemán (funf), en sueco (fem), y en holandés (vijf), que reflejan el descendiente del protogermánico (fimf).
“La identificación de este fenómeno puede ser complicada”, aseguran los expertos. En el caso de palabras como la inglesa ‘mountain’, en francés ‘montagne’, se conocen como préstamos porque reflejan contactos recientes del idioma, más que una ascendencia común.
Los autores utilizaron el árbol genealógico, conocido como filogenia, junto con información sobre las ubicaciones de las lenguas hoy en día, para inferir la ubicación y la edad de la raíz de la familia. “Los idiomas evolucionan a través del tiempo de forma similar a las especies biológicas”, aseguran.
Para ello crearon una base de datos con 103 lenguas indoeuropeas (incluidas 20 idiomas antiguos) y 207 significados que fueron analizados por expertos lingüísticas. Sus resultados apuntan a que la primera lengua indoeuropea tiene origen anatoliano, en la actual Turquía.

domingo, 22 de julio de 2012

Una tablilla encontrada en Dispilio, Grecia, pone en cuestión la historia de la escritura


Foto: Tablilla Dispilio

En 1993, en un asentamiento neolítico a orillas del lago que ocupa una isla artificial, cerca de la villa moderna de Dispilio, en el lago de Kastoria, de la prefectura de Kastoria, el profesor George Hourmouziadis (izquierda) y su equipo desenterraron la Tablilla Dispilio (también conocida como la 'Escritura Dispilio' o el 'Disco Dispilio'), una tablilla de madera que lleva marcas inscritas y que ha sido datada por carbono 14 en el 5260 a.C.


En febrero de 2004, durante el anuncio del descubrimiento de la tablilla al mundo, Hourmouziadis afirmó que el texto con las marcas no podía ser fácilmente hecho público, ya que, en última instancia, ello cambiaría el actual contexto histórico sobre los orígenes de la escritura y el habla articulada representada con letras en vez de ideogramas, dentro de las fronteras del mundo griego antiguo y, por extensión, el europeo en sentido amplio.

Según el profesor de Arqueología Prehistórica de la Universidad Aristóteles, en Tesalónica, las marcas sugieren que la actual teoría que propone que los antiguos griegos recibieron su alfabeto de las pretéritas civilizaciones del Oriente Medio (babilonios, sumerios y fenicios, etc.) no cierra un hueco histórico de unos 4.000 años. Este hueco se traduce en los siguientes hechos: mientras que las antiguas civilizaciones orientales usaban ideogramas para expresarse, los antiguos griegos utilizaban sílabas de una manera similar a como las usamos hoy.
Fotos: Enclave neolítico (reconstruido) donde fue hallada la tablilla
La teoría histórica actualmente aceptada -y enseñada en todo el mundo- sugiere que los antiguos griegos aprendieron a escribir, a través de los fenicios, alrededor del año 800 a.C. Sin embargo, una pregunta surge entre los estudiosos: ¿cómo es posible que la lengua griega, que tiene 800.000 entradas de palabras, ocupe el primer lugar entre todas las lenguas conocidas en el mundo, mientras que la segunda lengua tiene sólo 250.000 entradas de palabras? ¿Cómo es posible que los poemas homéricos hayan sido elaborados alrededor de 800 a.C., que es justamente cuando se establece que los antiguos griegos aprendieron a escribir? Sería imposible para los antiguos griegos escribir estas obras poéticas sin haber tenido una historia de la escritura de al menos 10.000 años atrás, según una investigación lingüística estadounidense.  
 
Foto: Signos que aparecen en la tablilla
La tablilla es 2.000 años más antigua que los hallazgos escritos de época sumeria y 4.000 años más antigua que los tipos lineales de la escritura de Creta y Micenas. Según las declaraciones de Hourmouziadis realizadas en 1994, las marcas de la tablilla no se parecen a las figuras humanas, al sol y la luna, u otras figuras de ideogramas usualmente representadas. Ellas, en realidad, muestran signos de aféresis avanzada, lo que indica que son el resultado de procesos cognitivos.

La tablilla fue dañada parcialmente cuando se expuso al ambiente rico en oxígeno fuera del lodo y el agua en la que estuvo sumergida durante un gran período de tiempo, y ahora está bajo conservación. La publicación académica completa de la tablilla, al parecer, aún espera a que finalicen dichos trabajos de conservación.  

jueves, 8 de marzo de 2012

La Legio VII se recicló en la muralla


Imagen de una de las lápidas descubiertas en el cubo de la muralla. A la estela se le ha realizado una medición tridimensional de carácter selectivo con barredores laser que permite ver la epigrafía, sus defectos, erosiones, y colores reales
No es una simple frase. La muralla de León alberga los restos del imperio, las ruinas de uno de los emblemas más importantes que Roma tuvo, la Legio VII, la legión que permitió a Galba convertirse en emperador, que colaboró en la construcción del sistema defensivo del limes y de las vías de comunicación de los campos decumanos, en Germania, que participó en las guerras dacias, colaboró en la construcción del muro de Adriano y en África combatió a los mauri, los habitantes de la actual Marruecos.
Una parte fundamental de ese momento histórico se encuentra adosado a la muralla romana de León y sus capas están a punto de desvelar rasgos desconocidos de la fisionomía campamental. El responsable del Plan Director de la Muralla, Melquiades Ranilla (aquí se puede leer una entrevista de 2009, con más información), ha revelado que en el proceso de extracción de las lápidas en el cubo del lienzo aparecieron numerosos elementos constructivos que debieron pertenecer a edificaciones de gran importancia. Entre las estructuras halladas hay frisos, columnas, basas, fustes, sillares o ladrillos. Estos elementos se utilizaron para reforzar la muralla a finales del siglo III y principios del IV y pueden dar pistas acerca de cómo eran algunos de los inmuebles, tanto del campamento como de las poblaciones extramuros, que nunca fueron desenterradas.
Y es que este periodo histórico resulta un enigma para históriadores y arqueólogos. El imperio se encontraba en un momento de crisis profunda y se desconoce de manera cierta hasta qué punto el campamento legionario seguía siendo tal o se había convertido —a pesar de que seguía habiendo militares— en un asentamiento más permeable, en el que la convivencia de la población que vivía extramuros y los integrantes de la legión era habitual.
Fue en ese momento, y debido a la inestabilidad que se vivía en el seno del imperio cuando comenzó el proceso de reforzamiento de la muralla. Hay que recordar que a partir de este momento el Bajo Imperio cambió su estructura política y administrativa e Hispania quedó bajo la Prefectura de las Galias (que englobaba Hispania, la Galia, Germania y Britannia). En esta división Hispania se convertía en uno de los graneros de este sector occidental y León (que seguía siendo la capital militar de Hispania) fue el centro logístico, el puerto seco donde se almacenaban los productos de abituallamiento de las tropas que guardaban las fronteras septentrionales. Para ello, Roma se servía de dos rutas: la que conectaba Mérida con Astorga y la que desde allí partía —bordeando la vertiente meridional de la cordillera cantábrica— hasta los Pirineos y, atravesando la Galia, hasta Tréveris, la capital de esta gran región. Esta última era la conocida como Vía de Hispania in Aquitania y es a lo largo de ella que se produce la gran concentración de las murallas del noroeste que hoy conocemos: Legio VII, Lucus Augusti, Bracara Augusta, Veleia o Gijon (como apoyo martítimo).
Para el fortalecimiento de las defensas se utilizaron materiales de la mayoría de los edificios campamentales y, por supuesto, de aquellos que, como templos o el anfiteatro se encontraban extramuros. Los arqueólogos incluso aseguran que pudieron utilizarse elementos constructivos de los Principia para este fin.
Melquiades Ranilla no ha querido desvelar más detalles y ha asegurado que los estudios sobre los materiales lapidarios que fueron retirados de la muralla entre enero y febrero del 2010 continúan y con ellos se elaborará una monografía realizada por especialistas de distintos campos: epigrafía, arqueología militar y urbanismo antiguo de Regio. «Incluso la misma operación extractiva de las lapidas pretende erigirse metodológicamente en modélica para acometer operaciones similares», asegura.
Entre las inscripciones figuran una veintena de placas de mármol de diversas procedencias. Cabe destacar que el aprovisionamiento para la realización de las estelas se realizó a partir de canteras locales. Muchas de las piezas arrancadas a la muralla tienen vetas de color vinoso sobre fondo blanco de gran belleza y proceden de afloramientos calizos próximos a la ciudad de León. El grupo mas numeroso lo forman mármoles blancos con vetas grises que ofrecen distintas procedencias mas difíciles de definir. Es destacable además sobre una de estas placas un caso de marca de cantería sobre su reverso.
Además, la investigación también ha realizado el estudio de diversos materiales arquitectónicos que fueron extraídos en todo ese proceso de consolidación del lienzo. Ranilla asegura que la arqueología futura agradecerá el estudio individualizado de esos restos arquitectónicos y una primera estimación sobre las características de los edificios a los que pudieron pertenecer. Además, destaca que buena parte de esos materiales se han reintegrado de nuevo en la muralla.
Los resultados de esta investigación interdisciplinar, en la que han colaborado arqueólogos, historiadores, geólogos y arquitectos, será publicado en breve y contará con prólogo de Luis Grau.
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martes, 6 de marzo de 2012

Descubren una inscripción romana en la Muralla de Lugo



El conselleiro de Cultura y Educación, Jesús Vázquez, ha visitado hoy Lugo para anunciar el descubrimiento de una inscripción romana en la Muralla de Lugo por parte de los técnicos de la Xunta que participan en las labores de rehabilitación del monumento Patrimonio de la Humanidad.
Imagen "El Progreso"
La inscripción se encuentra en una losa de 80 centímetros de largo en la pared del descanso de la escalera que da acceso al cubo, en una posición central y enfrente al primer tramo de escalones, a una altura de 1.25 metros.


Los técnicos de la Dirección Xeral do Patrimonio Xeral do Patrimonio Cultural ha iniciado el estudio de la inscripción con el fin de confirmar la primera hipótesis, según la cual podría referirse a una contrata de la Muralla, es decir, al nombre del dueño de un taller participante que formó parte del proceso de construcción o de restauración.

El hallazgo se produjo durante la intervención impulsada por la Consellería de Cultura para analizar una patología provocada por el empuje de las tierras que ocupan el espacio de la escalera romana y que estaba afectando a un inmueble residencial.


Hallan en la muralla de Lugo una inscripción de canteros romanos

Las obras en el cubo número 77 de la muralla de Lugo han permitido destapar una escalera de acceso al adarve del monumento, de cuya existencia ya tenían conocimiento los arqueólogos. Pero también esta vez hubo sorpresa, en forma de inscripción romana que, a falta de mayor análisis, los especialistas creen que es la firma del taller que llevó a cabo las obras de construcción o rehabilitación. En ninguna de las más de 20 escaleras ya conocidas de acceso al adarve se había encontrado una inscripción similar.
Imagen "La Voz de Galicia"
El cubo número 77 se encuentra a la altura de la puerta de San Fernando. El empuje de la tierra que rellenaba la escalera amenazaba la estabilidad de la casa pegada al monumento, por la parte interior. La escalera no ofrece mayores diferencias con respecto a las ya descubiertas anteriormente. Lo que sorprendió a los arqueólogos fue la inscripción que se encontraron. De la parte más baja de la muralla arrancan sendas escaleras, una hacia la izquierda y otra hacia la derecha. El texto se encuentra en la pared frontal del descansillo, a una altura de 1,20 metros, es decir, aproximadamente a la altura de los ojos de una persona de estatura normal en el momento en el que fue realizada. Está en el canto de una de las piedras más grandes (mide unos 80 centímetros de largo) de las que conforman la pared.
Imagen "La Voz de Galicia"
La inscripción es la siguiente: EX OF VP (quizá VLP) I. De ser así: Ex officina Ulpius. Es decir, fija el nombre del taller que ejecutó las obras. Ahora los especialistas proceden a estudiar en detalle este hallazgo.
Imagen "La Voz de Galicia"
Las obras en el citado cubo forman parte de un lote de mejoras que se llevan a cabo en la Muralla. En otro punto, cerca de la Porta Miñá, se ha completado la conexión de la vía pública con una rampa de apertura relativamente reciente para acceso al adarve. También se trabajó para rematar el paramento interior del monumento a la altura del Círculo de las Artes. El presupuesto de las tres obras reseñadas asciende a 166.000 euros, según recordó ayer el conselleiro de Educación e Cultura, Jesús Vázquez.