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jueves, 13 de septiembre de 2012

Una prospección geofísica revela las primeras imágenes de una ciudad romana perdida en Italia

Una imagen del teatro en Interamna Lirenas, en el sur de Lazio, que surgió del último estudio. El fondo gris muestra la imagen de magnetometría que reveló que un gran edificio estaba en ese lugar. El cuadrado blanco se toma de una encuesta de radar de penetración terrestre (GPR), el cual mostró la forma y dimensiones del edificio con mayor detalle. Esto puso de manifiesto que era un teatro romano, marcado en amarillo [Crédito: Universidad de Cambridge]
Una antigua ciudad italiana, que desapareció después de su abandono hace 1.500 años y que ahora está enterrada bajo tierra, ha sido mapeada por investigadores y revelada la ubicación de su teatro, mercado y otros edificios.

Originalmente fundada como colonia romana en el siglo IV a.C., la ciudad de Interamna Lirenas se encuentra en el valle de Liri, en el sur de Lazio, cerca de 80 kilómetros al sur de Roma. Después de que fuera abandonada alrededor del año 500 d.C., se aprovecharon sus materiales para la construcción y, con el tiempo, sus restos se perdieron por completo de vista. Hoy en día, el sitio es un tramo ininterrumpido de tierras de cultivo sin características arqueológicas reconocibles.

Ahora, los investigadores han realizado con éxito las primeras imágenes de la antigua ciudad, utilizando métodos geofísicos que les permiten observar debajo de la superficie de la tierra y mapear enteramente la distribución del asentamiento, el cual abarca 25 hectáreas.

Las imágenes resultantes ya han arrojado algunas sorpresas. Investigadores anteriores habían imaginado que la ciudad romana de Interamna Lineras fue una especie de lugar tranquilo y apacible, pero el gran mercado y el teatro que ostenta sugieren que, de hecho, fue un activo centro económico y social por propio derecho.

"Tener el plano completo de las calles, y ser capaces de distinguir los detalles individuales, nos permite iniciar la zonificación del asentamiento y examinar cómo funcionaba y cambió a través del tiempo", dijo Martin Millett  Catedrático Laurence de Arqueología Clásica de la Universidad de Cambridge y miembro del Fitzwilliam College.

"Esto demuestra que se trataba de un lugar animado y concurrido, a pesar de que la mayoría de los investigadores han contado que era un lugar marginal y estancado. También se han llevado a cabo investigaciones en el campo de los alrededores, lo cual se añade a las imágenes obtenidas, dado que muestran que las cercanas tierras de cultivo también prosperaban".

Las imágenes son el resultado de un proyecto que se inició en 2010 y que tiene como objetivo entender más acerca de lo que sucedió en las ciudades establecidas por los romanos como colonias en Italia, tras su conquista. Esta investigación está dirigida por Millett y el Dr. Alessandro Launaro , miembro de British Academy Postoctoral y miembro del Darwin College), en colaboración con la Dra. Giovanna Rita Bellini (Directora de la Zona Arqueológica de Interamna Lirenas y del Servicio Estatal Arqueológico Italiano), la Escuela Británica de Roma y los Servicios de Prospección Arqueológica de la Universidad de Southampton. Se ha contado con el generoso apoyo de la Academia Británica, de la Facultad de Estudios Clásicos de la Universidad de Cambridge, el Instituto McDonald de Investigación Arqueológica de la Universidad de Cambridge y de la ciudad de Pignataro Interamna.

Interamna Lirenas es un caso de estudio tentador, porque, a pesar de su tamaño, no se expandió significativamente durante el punto álgido de la época imperial de Roma, es decir, que conserva gran parte de su forma original colonial y características.

Gracias a investigadores anticuarios, los arqueólogos tienen desde hace mucho tiempo conocimiento de que la ciudad existió en el lugar, pero nunca había sido excavada. Una de las razones es que, hasta hace relativamente poco tiempo, los expertos creían que todos los asentamientos de colonias romanas siguieron la misma plantilla, algo que las nuevas imágenes de Interamna Lirenas están ahora ayudando a aclarar.

Sabiendo que una excavación a gran escala de un área tan grande sería poco práctico, el equipo de investigación decidió realizar un análisis sistemático geofísico en su lugar.

Las principales técnicas usadas fueron la magnetometría y el radar de penetración terrestre (GPR). La magnetometría mide los cambios en el campo magnético de la tierra causadas por las diferentes características bajo la superficie, y permite a los investigadores identificar el diseño general de la ciudad, muchos edificios individuales y un área abierta en el centro del asentamiento, su foro o mercado.

El GPR emite ondas electromagnéticas a través del suelo para buscar cambios en su composición y la presencia de estructuras. Esto se hace midiendo el tiempo en nano-segundos que transcurre entre una onda de radar que se envía y la onda reflejada de regreso.
 Los investigadores usando un equipo magnetrometría  [Crédito: Universidad de Cambridge]
Esta técnica fue aplicada después de que una encuesta inicial revelara la existencia de un gran edificio en la esquina norte del foro yl que los investigadores no pudieron distinguir. El análisis del GPR reveló que el edificio tenía varias paredes dispuestas en un patrón radial, creando una zona espacial  semicircular. Esto probó concluyentemente que estaban observando los restos de un teatro romano. A juzgar por su estructura, se cree que data de algún tiempo alrededor de finales del primer milenio.
Los principales edificios públicos de este tipo sugieren que, lejos de ser un lugar tranquilo, Interamna Lirenas era en realidad un importante centro urbano por derecho propio. Además, las imágenes añaden la evidencia creciente de que los asentamientos coloniales romanos fueron más variados de lo que algunos investigadores habían creído previamente. Cuando tales sitios se descubren, se pone de manifiesto que incluso dos ciudades coloniales próximas la una de la otra a menudo pueden ser muy diferentes.
El yacimiento de Interamna Lirenas mismo, por ejemplo, se encuentra cerca de los restos de otro asentamiento llamado Fregellae. Ambos fueron construidos a horcajadas de la vía Latina, el camino principal que va hacia el sur-este de Roma. Sin embargo, a pesar de ciertas similitudes, los nuevos resultados de Interamna Lirenas revelan diferencias importantes, como la posición y el plano de su plaza-mercado, la cual incluye un templo dominante y un teatro adyacente.
Detalle de la disposición que muestra la ubicación del teatro y las calles (color morado) [Crédito: Universidad de Cambridge]
Estas características importan, sostiene Millett, porque el punto de vista tradicional era que cada asentamiento colonial tenía una plantilla estándar, de modo que Roma podía proyectar una determinada imagen de sí misma en beneficio de una población sometida. Sin embargo, las nuevas imágenes de Interamna Lirenas muestran cómo diferentes ciudades fueron diseñadas de acuerdo a las ideas igualmente diferentes acerca de cómo una ciudad colonial debería ser vista, y cuáles eran las prioridades que la comunidad debía tener.
El equipo de Cambridge está ahora a punto de embarcarse en un proyecto de cinco años que tratará de confirmar esta conjetura, y responder a otras preguntas, usando el análisis geofísico. La primera excavación arqueológica adecuada en Interamna Lirenas está ahora siendo planificada también.
Otros estudios también deberían ayudar a confirmar cuántas personas vivían en el asentamiento en diferentes momentos. "Parte de nuestro análisis consiste en tratar de decir qué áreas se utilizaron para viviendas y qué tipos de casas eran", dijo Millett. "Hasta que no hayamos sido capaces de hacer esto, será difícil establecer una cifra firme sobre la población. Sin embargo, estamos hablando de una comunidad de unos pocos miles de personas".

sábado, 21 de abril de 2012

Hallado un grupo escultórico con la imagen de Cleopatra Selene II y Alejandro Helios, hijos gemelos de Cleopatra y Marco Antonio



El Consejo Nacional de Investigación Italiano (CNR) anunció hoy el hallazgo en un grupo escultórico conservado en el Museo de El Cairo de la única representación de los gemelos, niño y niña, fruto de la relación que tuvieron la reina egipcia Cleopatra VII y el general Marco Antonio. El hallazgo lleva la firma de la egiptóloga italiana Giuseppina Capriotti, quien trabaja para el CNR, y que, en declaraciones a EFE, explicó que se trata de la única imagen que se ha encontrado hasta ahora de los gemelos, Cleopatra Selene II y Alejandro Helios.

Fuente: EFE, Roma | Público.es, 21 de abril de 2012

Caprioti explicó cómo después de varios años de investigación ha podido publicar un estudio en el que se prueba que los dos niños que aparecen en este grupo escultórico, abrazados y con el sol y la luna sobre sus cabezas son los gemelos que tuvo Cleopatra y que Marco Antonio reconoció como sus hijos. La escultura que representa a los gemelos desnudos, mide cerca un metro y fue encontrada en un templo dedicado a la diosa Hathor en la ciudad de Dendera y en ellas se puede observar a un niño con el pelo rizado corto y una trenza lateral típica de los pequeños egipcios de la época, mientras que la niña lleva un recogido con un moño que recuerda al peinado con el que se representa a Cleopatra.


La profesora basa sus investigaciones tanto en consideraciones del tipo iconográfico, ya que la escultura puede ser fechada en el periodo del reinado de Cleopatra VII por los detalles estilísticos que aparecen, como desde el punto de vista simbólico. Sobre la niña aparece el símbolo de la luna, que se identifica con el nombre que la pusieron sus padres, Cleopatra Selene, mientras que sobre el niño aparece un sol, que representa su nombre, Alejandro Helios. "En Egipto la luna era un símbolo para los varones, y el sol para las mujeres, pero hay que tener en cuenta la contaminación cultural griega en la relación de Cleopatra con Marco Antonio", destacó Capriotti. La profesora explicó además como "lo nombres se dieron a los dos niños cuando Cleopatra viajó a Antioquia a ver a Marco Antonio y este les reconoció como sus hijos, porque habían nacido antes del matrimonio, y en ese periodo hubo un eclipse que pudo inspirar el nombre de los niños y de ahí también que se representen abrazados".


Del amor entre Cleopatra y el triumviro romano en el 40 a.C., nacieron tres niños, primero los mellizos y después Tolomeo Filadelfo, pero la única imagen que se tenía de todos ellos era la del rostro de Selene, que fue casada con el rey africano Juba II de Numidia, en Roma, en una moneda y en una escultura. Sin embargo, de sus hermanos no existía ninguna representación y tras el suicidio de sus padres, tanto Alejandro Helios como Tolomeo "seguramente tuvieron un triste destino", apuntó la egiptóloga del CNR, que recordó como las posteriores dinastías pudieron acabar con todas las representaciones iconográficas de los herederos de Cleopatra.

viernes, 20 de abril de 2012

El MARQ restaura un fragmento de una pintura mural romana procedente de la Villa de La Quintilla (Lorca, Murcia)


El espacio expositivo del Hall del MARQ exhibirá, a partir del próximo 17 de abril, el fragmento de una pintura mural romana procedente de la Villa de La Quintilla (Lorca, Murcia), que ha sido restaurada en los laboratorios de Restauración del MARQ.


La muestra es fruto de un convenio suscrito entre la Diputación Provincial de Alicante, la Fundación CV–MARQ y el Ayuntamiento de Lorca, el pasado 10 de octubre de 2011, y cuenta con el patrocinio de la Fundación Cajamurcia, en respuesta a una iniciativa del MARQ, tras el terremoto que sufrió la población de Lorca el 11 de mayo de 2011 y con el objetivo de colaborar en la recuperación de los bienes histórico-artísticos de la ciudad y de las colecciones depositadas en su Museo Arqueológico Municipal, que sufrieron graves daños por el terremoto de mayo de 2011.

El Museo Arqueológico Municipal de Lorca-MUAL, en respuesta a esta iniciativa solidaria del MARQ propuso la restauración de la placa de pintura mural de la villa romana de La Quintilla que, tras ser restaurada por el MARQ, permanecerá tres meses expuesta en Alicante, incorporándose a la sala 7 del MUAL, en Lorca, junto a otras muestras de pintura mural halladas en la mencionada villa. Un importante conjunto que permite mostrar cómo fue la decoración pictórica romana del siglo II d.C. en el ámbito rural.

El MARQ presenta esta pieza con el formato habitual destinado a las exposiciones de piezas destacadas en el Vestíbulo del Museo, acompañada de un soporte audiovisual que contribuye a comprender su significado, junto a la edición de un catálogo monográfico dentro de la serie de publicaciones del MARQ “Al voltant d’una peça”, que profundiza en el conocimiento de la propia pieza y su contexto arqueológico.

La publicación en esta ocasión se estructura en tres apartados. En un primer capítulo, Andrés Martínez Rodríguez, Director del MUAL, Museo Arqueológico Municipal de Lorca, da a conocer el Museo y sus colecciones, así como los daños sufridos a causa del grave terremoto de mayo de 2011, especialmente en lo que afecta a la exposición permanente, y el cómo el nuevo plan museográfico recoge los oportunos mecanismos de protección y salvaguardia de las colecciones para prevenir y minimizar los daños causados por estos fenómenos naturales.


Un segundo bloque se ha dedicado a la pintura mural romana de La Quintilla y su ámbito arqueológico, elaborado por el equipo de excavaciones de la villa romana: Alicia Fernández Díaz y Sebastian F. Ramallo Asensio, del Área de Arqueología de la Universidad de Murcia y Andrés Martínez Rodríguez y Juana Ponce García, del Museo Arqueológico Municipal de Lorca.

Por último, Silvia Roca Alberola y Elena Santamarina Albertos, del Laboratorio de Restauración del MARQ, describen el proceso de consolidación, restauración y reconstrucción del fragmento de pintura mural ahora felizmente recuperado.

La placa de pintura mural que se exhibe en el MARQ, datada entre mediados del s. I d.C. y mediados del s. II d.C., formaba parte de la decoración la Villa de La Quintilla, construida sobre tres terrazas próximas al río Guadalentín que, como toda instalación rural romana, constaba de una parte rústica, destinada a labores agropecuarias, y otra urbana, dedicada a vivienda y dotada de termas.


En la campaña de 2001 se recuperaron restos de las muros del pasillo que comunicaba la construcción de la terraza inferior con la de la terraza superior. Estas paredes se decoraron con pintura al fresco en color blanco con motivos en rojo, amarillo, azul y verde, compuesta por un zócalo imitando mármol, un paño central de fondo blanco con motivos animales y vegetales (a los que corresponde el fragmento que ahora se presenta) enmarcados por bandas rojas y, finalmente, una cornisa moldurada en estuco.

Próxima a una de las calzadas más importantes de la Antigüedad -la Vía Augusta- la Villa de La Quintilla fue uno de los establecimientos agrícolas más relevantes del antiguo territorio provincial romano de Cartagho Noua, establecido entre los siglos I y III d.C.


La Villa romana de La Quintilla, una de las más conocidas e importantes de la región de Murcia, fue descubierta en 1876 y declarada Bien de Interés Cultural en 2004.

La excavación arqueológica, efectuada entre 1981-1985 y 1998-2004, se integróen el marco del Proyecto de Investigación: “Carthago Noua y su territorium: modelos de ocupación en el sureste de Iberia entre época tardo rrepublicana y la Antigüedad Tardía” (HAR2008-06115) del Ministerio de Ciencia e Innovación, subvencionado parcialmente con Fondos FEDER.

Google Art Project inicia su segunda fase con 30.000 obras digitalizadas

La compañía Google ha presentado la segunda fase de su proyecto Google Art Project, una expansión global en la que se incorporan 151 nuevos socios de 40 países y se multiplican por 30 las obras digitalizadas. A partir de ahora, los aficionados al arte podrán descubrir, con tan solo unos clics, no solo pinturas, sino también esculturas, arte callejero y fotografías.



En esta segunda fase están representadas creaciones de una amplia gama de culturas y civilizaciones: desde grafitis de las calles de Brasil y artes decorativas islámicas hasta arte rupestre africano de la Antigüedad. El proyecto se ha ampliado de forma espectacular: más de 30.000 objetos de 151 instituciones se han digitalizado en alta resolución, mientras que, inicialmente, había solo 1.000 obras digitalizadas de esta manera de nueve museos diferentes. Además, las imágenes de Street View ahora abarcan 46 museos, número que irá aumentando.

En esta edición están representadas instituciones de todos los tamaños y procedencias. Los usuarios podrán echar un vistazo a la oficina ejecutiva del presidente en la Casa Blanca en Washington, a la colección del Museo de Arte Islámico en Qatar o viajar a la India explorando el tríptico de Santiniketan en las salas de la Galería Nacional de Arte Moderno en Delhi.

En España podrán adéntrarse en las obras del Museu Nacional d'Art de Catalunya, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Museo Art Nouveau y Art Déco Casa Lis, la Fundación Banco Santander y el Instituto Valenciano de Arte Moderno. Además, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y el Museo Thyssen-Bornemisza participan por segunda vez en este proyecto global.

"Art Project es un valioso instrumento de Google para la difusión del patrimonio artístico que conservan nuestros museos. Además, favorece la participación de un público joven familiarizado con las nuevas tecnologías", asegura el director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, Javier Viar.

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Vídeo: Aprende a utilizar Google Art Project

jueves, 8 de marzo de 2012

La Legio VII se recicló en la muralla


Imagen de una de las lápidas descubiertas en el cubo de la muralla. A la estela se le ha realizado una medición tridimensional de carácter selectivo con barredores laser que permite ver la epigrafía, sus defectos, erosiones, y colores reales
No es una simple frase. La muralla de León alberga los restos del imperio, las ruinas de uno de los emblemas más importantes que Roma tuvo, la Legio VII, la legión que permitió a Galba convertirse en emperador, que colaboró en la construcción del sistema defensivo del limes y de las vías de comunicación de los campos decumanos, en Germania, que participó en las guerras dacias, colaboró en la construcción del muro de Adriano y en África combatió a los mauri, los habitantes de la actual Marruecos.
Una parte fundamental de ese momento histórico se encuentra adosado a la muralla romana de León y sus capas están a punto de desvelar rasgos desconocidos de la fisionomía campamental. El responsable del Plan Director de la Muralla, Melquiades Ranilla (aquí se puede leer una entrevista de 2009, con más información), ha revelado que en el proceso de extracción de las lápidas en el cubo del lienzo aparecieron numerosos elementos constructivos que debieron pertenecer a edificaciones de gran importancia. Entre las estructuras halladas hay frisos, columnas, basas, fustes, sillares o ladrillos. Estos elementos se utilizaron para reforzar la muralla a finales del siglo III y principios del IV y pueden dar pistas acerca de cómo eran algunos de los inmuebles, tanto del campamento como de las poblaciones extramuros, que nunca fueron desenterradas.
Y es que este periodo histórico resulta un enigma para históriadores y arqueólogos. El imperio se encontraba en un momento de crisis profunda y se desconoce de manera cierta hasta qué punto el campamento legionario seguía siendo tal o se había convertido —a pesar de que seguía habiendo militares— en un asentamiento más permeable, en el que la convivencia de la población que vivía extramuros y los integrantes de la legión era habitual.
Fue en ese momento, y debido a la inestabilidad que se vivía en el seno del imperio cuando comenzó el proceso de reforzamiento de la muralla. Hay que recordar que a partir de este momento el Bajo Imperio cambió su estructura política y administrativa e Hispania quedó bajo la Prefectura de las Galias (que englobaba Hispania, la Galia, Germania y Britannia). En esta división Hispania se convertía en uno de los graneros de este sector occidental y León (que seguía siendo la capital militar de Hispania) fue el centro logístico, el puerto seco donde se almacenaban los productos de abituallamiento de las tropas que guardaban las fronteras septentrionales. Para ello, Roma se servía de dos rutas: la que conectaba Mérida con Astorga y la que desde allí partía —bordeando la vertiente meridional de la cordillera cantábrica— hasta los Pirineos y, atravesando la Galia, hasta Tréveris, la capital de esta gran región. Esta última era la conocida como Vía de Hispania in Aquitania y es a lo largo de ella que se produce la gran concentración de las murallas del noroeste que hoy conocemos: Legio VII, Lucus Augusti, Bracara Augusta, Veleia o Gijon (como apoyo martítimo).
Para el fortalecimiento de las defensas se utilizaron materiales de la mayoría de los edificios campamentales y, por supuesto, de aquellos que, como templos o el anfiteatro se encontraban extramuros. Los arqueólogos incluso aseguran que pudieron utilizarse elementos constructivos de los Principia para este fin.
Melquiades Ranilla no ha querido desvelar más detalles y ha asegurado que los estudios sobre los materiales lapidarios que fueron retirados de la muralla entre enero y febrero del 2010 continúan y con ellos se elaborará una monografía realizada por especialistas de distintos campos: epigrafía, arqueología militar y urbanismo antiguo de Regio. «Incluso la misma operación extractiva de las lapidas pretende erigirse metodológicamente en modélica para acometer operaciones similares», asegura.
Entre las inscripciones figuran una veintena de placas de mármol de diversas procedencias. Cabe destacar que el aprovisionamiento para la realización de las estelas se realizó a partir de canteras locales. Muchas de las piezas arrancadas a la muralla tienen vetas de color vinoso sobre fondo blanco de gran belleza y proceden de afloramientos calizos próximos a la ciudad de León. El grupo mas numeroso lo forman mármoles blancos con vetas grises que ofrecen distintas procedencias mas difíciles de definir. Es destacable además sobre una de estas placas un caso de marca de cantería sobre su reverso.
Además, la investigación también ha realizado el estudio de diversos materiales arquitectónicos que fueron extraídos en todo ese proceso de consolidación del lienzo. Ranilla asegura que la arqueología futura agradecerá el estudio individualizado de esos restos arquitectónicos y una primera estimación sobre las características de los edificios a los que pudieron pertenecer. Además, destaca que buena parte de esos materiales se han reintegrado de nuevo en la muralla.
Los resultados de esta investigación interdisciplinar, en la que han colaborado arqueólogos, historiadores, geólogos y arquitectos, será publicado en breve y contará con prólogo de Luis Grau.
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martes, 6 de marzo de 2012

Descubren una inscripción romana en la Muralla de Lugo



El conselleiro de Cultura y Educación, Jesús Vázquez, ha visitado hoy Lugo para anunciar el descubrimiento de una inscripción romana en la Muralla de Lugo por parte de los técnicos de la Xunta que participan en las labores de rehabilitación del monumento Patrimonio de la Humanidad.
Imagen "El Progreso"
La inscripción se encuentra en una losa de 80 centímetros de largo en la pared del descanso de la escalera que da acceso al cubo, en una posición central y enfrente al primer tramo de escalones, a una altura de 1.25 metros.


Los técnicos de la Dirección Xeral do Patrimonio Xeral do Patrimonio Cultural ha iniciado el estudio de la inscripción con el fin de confirmar la primera hipótesis, según la cual podría referirse a una contrata de la Muralla, es decir, al nombre del dueño de un taller participante que formó parte del proceso de construcción o de restauración.

El hallazgo se produjo durante la intervención impulsada por la Consellería de Cultura para analizar una patología provocada por el empuje de las tierras que ocupan el espacio de la escalera romana y que estaba afectando a un inmueble residencial.


Hallan en la muralla de Lugo una inscripción de canteros romanos

Las obras en el cubo número 77 de la muralla de Lugo han permitido destapar una escalera de acceso al adarve del monumento, de cuya existencia ya tenían conocimiento los arqueólogos. Pero también esta vez hubo sorpresa, en forma de inscripción romana que, a falta de mayor análisis, los especialistas creen que es la firma del taller que llevó a cabo las obras de construcción o rehabilitación. En ninguna de las más de 20 escaleras ya conocidas de acceso al adarve se había encontrado una inscripción similar.
Imagen "La Voz de Galicia"
El cubo número 77 se encuentra a la altura de la puerta de San Fernando. El empuje de la tierra que rellenaba la escalera amenazaba la estabilidad de la casa pegada al monumento, por la parte interior. La escalera no ofrece mayores diferencias con respecto a las ya descubiertas anteriormente. Lo que sorprendió a los arqueólogos fue la inscripción que se encontraron. De la parte más baja de la muralla arrancan sendas escaleras, una hacia la izquierda y otra hacia la derecha. El texto se encuentra en la pared frontal del descansillo, a una altura de 1,20 metros, es decir, aproximadamente a la altura de los ojos de una persona de estatura normal en el momento en el que fue realizada. Está en el canto de una de las piedras más grandes (mide unos 80 centímetros de largo) de las que conforman la pared.
Imagen "La Voz de Galicia"
La inscripción es la siguiente: EX OF VP (quizá VLP) I. De ser así: Ex officina Ulpius. Es decir, fija el nombre del taller que ejecutó las obras. Ahora los especialistas proceden a estudiar en detalle este hallazgo.
Imagen "La Voz de Galicia"
Las obras en el citado cubo forman parte de un lote de mejoras que se llevan a cabo en la Muralla. En otro punto, cerca de la Porta Miñá, se ha completado la conexión de la vía pública con una rampa de apertura relativamente reciente para acceso al adarve. También se trabajó para rematar el paramento interior del monumento a la altura del Círculo de las Artes. El presupuesto de las tres obras reseñadas asciende a 166.000 euros, según recordó ayer el conselleiro de Educación e Cultura, Jesús Vázquez.

jueves, 1 de marzo de 2012

La otra «Itálica» cordobesa

El foro, el santuario y sus esculturas únicas colocan a Torreparedones como un filón arqueológico de máximo nivel



Para los no entendidos, el yacimiento baenense de Torreparedones no deja de ser eso, un yacimiento más. Pero para los expertos, arqueólogos e historiadores, estos restos son algo extraordinario. Lo dejaron patente en las conferencias municipales sobre «El ciclo escultórico de la colonia Ituci Virtus Iulia», celebradas esta semana, expertos como el profesor de la Universidad de Córdoba, Ángel Ventura, para el que la excepcionalidad del yaciemiento está en su foro. Para el director del Museo Histórico-Arqueológico de Baena y arqueólogo municipal, José Antonio Morena, lo es por el santuario, y para el catedrático de Arqueología de la Universidad de Córdoba, Carlos Márquez, lo es por su ciclo escultórico.
De éste asegura «que es absolutamente único y comparable con el que apareció en Itálica en el siglo XIX porque lo que ha aparecido durante los últimos años en yacimientos tan importantes como el de Segóbriga distan mucho de ofrecer un panorama similar al que está apareciendo en Torreparedones».
 El profesor Márquez basa sus afirmaciones en que «en él está presente una tipología completísima de todo lo que aparece en otros foros de la Península Ibérica. Aparecen esculturas civiles, militares, cabezas de emperadores. Aparece todo», incide. Pero además, «se encuentran unas piezas que son únicas en la Península Ibérica: Unos sedentes togados que en la Península no han aparecido y difícilmente se encuentran en el Imperio». Estas esculturas se hallaban a mediados de diciembre de 2011 durante la excavación de la curia. Son tres piezas, una femenina y dos masculinas, partidas por la mitad.
De la primera, según explica el profesor, «hay muchos paralelos, como la conocida como Livia de Baena, que se encuentra en el museo arqueológico nacional». Pero las piezas masculinas «son únicas» ha afirmado, puesto que «en Hispania no hay ningún paralelo que conozca en el ámbito oficial, hay alguno en el ámbito funerario pero no es el caso, de ahí su importancia».
Además, estas imágenes masculinas sentadas despiertan un interés especial para el catedrático de la Universidad de Córdoba porque sobre ellas «hay cuestiones que no están cerradas, que no me explico», reconoce. Una de estas cuestiones es que «están sentadas y eso no es normal» y «además uno de ellos lleva un calzado militar, un mulleus, y eso es de una rareza extraordinaria». Según explica este experto «habitualmente este calzado va acompañado de una coraza militar nunca de una vestimenta civil».
Para Carlos Márquez estas piezas son las más representativas de todo el conjunto escultórico de Torreparedones, incluso más que la cabeza del emperador Augusto hallada a finales del mes de noviembre de 2011. Aunque todavía falta por excavar la basílica y los alrededores del templo de la ciudad romana, lugares, ambos, en los que pueden aparecer más imágenes, el profesor descarta que se amplíe la tipología existente hasta ahora o que «salgan piezas distintas» pero afirma que «cualquier fichaje nuevo será bienvenido y dará mayor trascendencia al yacimiento».

lunes, 16 de enero de 2012

Expertos del Museo Británico reconstruyen un casco romano hallado en Gran Bretaña hace diez años


Vía: mail online | Suzannah Hill| 11 de enero de 2012 (Traducción: G.C.C. para Terrae Antiqvae)

Los historiadores han reconstruido un casco de caballería romana de 2.000 años de antigüedad, diez años después de su descubrimiento en un santuario de la Edad de Hierro, y dicen que arroja nueva luz sobre la conquista de Gran Bretaña.

El casco y sus carrilleras han sido cuidadosamente restaurados a partir de 1.000 pequeños fragmentos durante tres años por expertos del Museo Británico.

Construido de chapa de hierro, el casco, en su día decorado con pan de oro, es el único que ha sido  hallado con su recubrimiento de plata dorada intacta, y es también uno de los primeros que se ha encontrado en Gran Bretaña.

La conservadora de metales, la experta Marilyn Hockey, comenzó a desenterrar los fragmentos de un "gran trozo de tierra" en el Museo Británico hace tres años.

Ella dijo: "Trabajando a nuestra manera, debajo de esta masa enorme de barro, descubrimos en el fondo algunos hallazgos sorprendentes ... las carrilleras del emperador nos dicen que son algo realmente especial. Conseguir algo salido directamente de la tierra como esto es como el oro. Usted puede averiguar mucho de ella".

El casco cuenta con varias escenas características de las victorias militares romanas, incluyendo el busto de una mujer flanqueada por leones y un emperador romano a caballo con la diosa Victoria volando detrás, mientras que una figura acurrucada, posiblemente un británico nativo, está siendo pisoteado por los cascos del caballo.



Se cree que ha sido enterrado en los años alrededor de la invasión de Gran Bretaña por el emperador Claudio, en el 43 d. C.

Los expertos afirman que existe una "clara posibilidad" de que perteneciera a un británico que servía en la caballería romana antes de la conquista de Gran Bretaña.

Ellos dicen que el hallazgo cambia nuestra comprensión de la relación entre romanos y británicos y lo que el país era justo antes de la invasión.

Se cree que el casco puede haber sido enterrado como un regalo a los dioses en lo que fue un santuario local, al regresar los británicos a las East Midlands.

El casco fue descubierto en Hallaton, Leicestershire, después de que un entusiasta detectorista de metales encontrara enterradas unas monedas con su artilugio de 260 libras.

El profesor de tecnología y diseño, ya jubilado, profesor Ken Wallace, de 71 años de edad (abajo en la foto), llamó a los expertos, quienes llegaron a descubrir una impresionante colección de artefactos.



Más de 5.000 monedas, lingotes y la protección del casco de las orejas fueron algunos de los tesoros descubiertos, junto con los restos de un festín de lechones de cerdo.

Monedas tanto de la Edad del Hierro británica como del Imperio Romano se encontraron juntas por primera vez.

El Sr. Wallace y el propietario del terreno recibieron una suma de 300.000 libras por el hallazgo, la cual se repartieron entre los dos.

El Sr. Wallace dijo: "Cuando el guarda-orejas del casco llegó a la superficie ya sabíamos que iba a ser un casco de caballería romana, pero antes de que nadie lo viera lo conjeturaba. Es increíble, nunca pensé que iba a ver algo así. Pensé que iba a llegar a ver sólo una impresión generada por ordenador. He tenido mucha suerte".

El Consejo de gobierno del condado de Leicestershire  ha comprado el casco para ponerlo en exhibición en el Museo de Harborough, a sólo nueve millas de donde fue enterrado hace 2.000 años.

El jefe de investigación en el Museo Británico, Jeremy Hill, dijo que se le "cayó la boca" cuando vio el objeto reconstruido.

Anadió que el casco ayudará a "cambiar nuestra comprensión de lo que Gran Bretaña era justo antes de la conquista romana".

Él dijo: "Cada libro sobre la conquista romana de Gran Bretaña va a tener una imagen de este a partir de ahora".

"Justo cuando estábamos empezando a reconsiderar la importancia de las East Midlands en el contexto del Imperio Romano, el casco nos dice: 'bang, hay que repensarlo', lo mismo que la relación entre romanos y británicos".

El casco también puede haber sido un regalo diplomático a una población pro-romana, o un botín de guerra tomado durante una redada en un campamento romano, o durante una batalla.

lunes, 9 de enero de 2012

Una ficha, que posiblemente se utilizaba en los burdeles romanos, hallada en el Támesis

Vía: The Telegraph 


Una ficha romana (spintria) que fue utilizada probablemente por los soldados para poder pagar el tener relaciones sexuales en los burdeles ha sido descubierto en las orillas del río Támesis.

Hecha de bronce, y más pequeña que una moneda de diez peniques, la pieza representa a un hombre y una mujer ocupados en un acto íntimo.

Los expertos creen que es el primer ejemplo de este tipo que se encuentra en Gran Bretaña. Ha estado  preservada en el lodo durante casi 2.000 años, hasta que fue descubierta por un arqueólogo aficionado con un detector de metales.

En el reverso de la ficha se halla el número XIIII, el cual, los historiadores dicen, podría indicar que el titular entregó más de 14 monedas romanas pequeñas llamadas ases para comprar sexo. Esto habría sido el equivalente a un día de salario de un obrero en el siglo I d. C.

El titular entonces habría tomado la ficha en uno de los muchos burdeles de Londinium para entregarla a una esclava sexual a cambio de realizar el acto representado en la misma.

La ficha fue encontrada por el pastelero Regis Cursan, de 37 años, quien hizo el descubrimiento cerca de Putney Bridge en el oeste de Londres.

Foto: Regis Cursan mostrando la ficha hallada con un detector de metales

Él le dijo al Daily Mail: "El día que hice el hallazgo estaba muy baja la marea y llovía a cántaros. Al principio pensé que era una moneda romana, debido al grosor y al diámetro.

"Cuando frotaba la arena del artefacto, la primera cosa que vi fue el número en un lado y lo que pensé que era una diosa en el otro. Poco sabía en ese momento que era, en realidad, una rara ficha de un burdel romano. Encontrar algo como esto es un descubrimiento verdaderamente emocionante".

Foto: La ficha fue descubierta cerca de Putney Bridge
La ficha ha sido donada al Museo de Londres, donde se exhibirá durante los próximos tres meses. La conservadora Caroline McDonald dijo: "Este es el único ejemplo de su tipo que se encuentra en Gran Bretaña. Cuando nos dimos cuenta que era una imagen atrevida tuvimos un poco de risa, pero también hay una historia triste detrás de ella, dado que las prostitutas eran esclavas. Y esto tiene resonancia con el Londres moderno de hoy en día, porque la gente todavía se vende en el comercio sexual".

El objeto, que data alrededor del siglo I d. C., estuvo protegido de la corrosión por el barro. Fichas similares han sido encontradas en otras partes del Imperio Romano, pero esta es la primera vez que una de ellas ha sido descubierta en el Reino Unido.

Algunos historiadores creen que los romanos inventaron la prostitución en el sentido moderno.

La misma desempeñó un papel importante en la economía del imperio, al obligarse a las trabajadoras sexuales a registrarse ante las autoridades locales, e incluso pagar impuestos.
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Por su parte, en Daily Mail se aduce que los historiadores creen que el uso de una imagen específica era necesaria porque muchas de las esclavas del burdel no tenían un conocimiento fluído del latín y necesitaban de una imagen para conocer qué servicio requería su cliente.

Asimismo se cree que la  ficha con la imagen simbólica era una forma de asegurar que ningún dinero de los clientes iba a parar directamente a las prostitutas.

Los expertos afirman que también era ilegal tomar monedas romanas en los burdeles durante el periodo del emperador Tiberio, ya que llevaban su imagen.

Poco se sabe sobre los prostíbulos romanos en Gran Bretaña, pero se estima que los hubo disponibles a la vez de hombres y mujeres prostituidos. Los arqueólogos han encontrado dificultades para identificar los edificios-burdel, ya que no tienen características distintivas, aunque se cree que existieron cerca de los baños romanos.

Por último, los expertos barajan la posibilidad de que fuera una ficha de juego, si bien sería también un ejemplar único en Gran Bretaña.

domingo, 8 de enero de 2012

En la antigua ciudad de Pompeya la basura y las tumbas iban de la mano



Vía: PHYSORG | M.B. Reilly| 

 
Los cementerios de la antigua Pompeya fueron desarrollados con un "uso mixto", con una variedad de propósitos, los cuales incluían el servir como un lugar apropiado para tirar la basura. Esto es así según los hallazgos de una investigación de la Universidad de Cincinnati en Pompeya que se presentará mañana, 7 de enero de 2012, en la reunión anual del Instituto Arqueológico de América por la estudiante de doctorado, Allison Emmerson(foto a la izquierda).

La investigación de Emmerson responde a supuestos arraigados acerca de cómo y por qué las tumbas de alrededor de Pompeya se han encontrado repletas de antiguos depósitos de basura, así como en las proximidades de estas estructuras, incluyendo huesos de animales descuartizados y carbonizados, huesos de perro y equino, trozos de cerámica y material arquitectónico roto.

Estos materiales de basura en los cementerios fueron hallados dentro y junto a estructuras de tumbas, incluso aquellos que históricamente se conservan casi tal y como existían en el año 79 d. C., debido a la capa gruesa y endurecida de ceniza y lapilli (pequeñas piedras) que los cubrió y protegió como consecuencia de la erupción del Vesubio en dicho año.

Foto: Tumbas de la Vía del Sepulcro. Pompeya.

Los arqueólogos del siglo XIX asumieron que las tumbas excavadas en Pompeya, llenas de deshechos y basura (así como cubiertas de graffiti), debieron haber caído en decadencia y declive casi dos décadas antes de la catastrófica erupción del Vesubio en el 79 d. C. Ellos (y posteriores excavadores) teorizaron que las tumbas de Pompeya estaban cubiertas de basura como consecuencia, en parte, de un potente terremoto ocurrido en el año 62 d. C., y que las tumbas fueron abandonadas y olvidadas después del terremoto, ya que la ciudad debió haber entrado en declive y los habitantes se centraban en preocupaciones más pragmáticas.

Era una teoría, según Emmerson, que fue adoptada probablemente porque a los investigadores del siglo XIX que trabajan en Pompeya (así como otros posteriores) les habría resultado impensable que los cementerios fueran lugares apropiados para tirar la basura.

Foto: Tumba de edículo. Necrópolis 'Porta Nocera'. Pompeya.

Foto: Necrópolis de 'Porta Nocera'. Pompeya.


Sin embargo, estudios recientes de los últimos 15 años han demostrado que Pompeya se había recuperado tras el terremoto del año 62, y estaba en un período de rejuvenicimiento en el año 79, como una ciudad importante de una de las regiones más ricas del Imperio Romano.

"Por lo cual", según Emmerson, "dejemos la pregunta de por qué tanta basura fue hallada en los cementerios. Estos no fueron lugares abandonados en el 79 d. C. La gente no había abandonado el mantenimiento de sus espacios y estructuras de enterramiento más de lo que habían abandonado los espacios públicos".

Los antiguos tenían una visión peculiar sobre la acumulación de la basura

Cuando Emmerson comenzó a excavar en Pompeya en el año 2009, como parte de un equipo a largo plazo de profesores y estudiantes de la Universidad de Cincinnnati que trabajan allí, observó que la ubicación de las tumbas de Pompeya estaban localizadas, no en áreas parecidas a parques aislados delimitados por una valla (tal como lo son nuestros cementerios de hoy en día), sino en lugares destacados a lo largo de vías y caminos de la época muy utilizados, con alto tráfico en las mismas.

También observó lo que podríamos considerar un muy "peculiar" tratamiento de la basura y de los desechos.

"Por ejemplo", explica ella, "excavé una habitación en una casa donde la cisterna (para el almacenamiento de agua potable y agua para el lavado) estaba situada entre entre dos pozos de desperdicios. Ambos pozos se encontraban completamente llenos de basura en forma de cerámica doméstica rota, huesos de animales y residuos de otros alimentos, como las semillas de uva y los huesos de aceituna".

Además, los investigadores han encontrado frecuentemente que la basura era depositada por casualidad en el piso de las casas, en las calles y callejones (a veces en significativas capas profundas) y en los límites urbanos a lo largo de las murallas de la ciudad (en grandes cantidades a lo largo del tiempo).

De hecho, no hay evidencia de que Pompeya tuviera ningún sistema de gestión centralizada para la eliminación de la basura, y, por lo tanto, es probable que la gente viviera muy cerca de sus desechos, como parte normal de la vida.

Las tumbas y cementerios de Pompeya eran simplemente otro lugar para arrojar la basura, al igual que casi cualquier parte del interior o exterior de una casa, así como callejones, calles y carreteras principales.

Foto: Tumba de Pompeya con grafitos pintados de rojo. Basura antigua también fue encontrada alrededor de esta tumba.


Tumbas y cementerios fueron, ciertamente, considerados muy apropiados para la colocación de "anuncios" de la época, de todo tipo, desde la política ("vote por mí") a promociones para eventos deportivos, o de alardes de conquistas sexuales.

"En general, cuando un romano se enfrentaba a la muerte, él o ella estaban más preocupados por la memoria que con el más allá. Las personas querían ser recordadas, y la manera de hacerlo era una tumba grande en una zona de alto tráfico. En otras palabras, estas tumbas y cementerios nunca fueron lugares destinados a la contemplación y el silencio. Las tumbas eran dispuestas como una parte muy importante de la vida cotidiana; definitivamente, no eran una cosa aparte, limpia y tranquila. Formaban parte de lo 'bajo y sucio' en la vida".

Cuando se trata de por qué tanta basura se encuentra en las tumbas de Pompeya, Emmerson añadió que los hallazgos de su investigación contrastan con las teorías de los primeros excavadores de Pompeya, porque esos primeros excavadores no podían concebir que la basura fuera colocada en las tumbas simplemente como una parte normal de la vida cotidiana, ya que ello era muy ajeno a su (y a nuestro) sistema de valores. Parece, dijo ella, que es algo irrespetuoso para los estándares modernos. Sin embargo, la evidencia dentro de los muros de Pompeya demuestra que la gente vivía cerca de sus residuos, y no podemos estar seguros de que la basura en tumbas fuera vista como un problema.

"Y, francamente", agregó ella, "Los primeros excavadores de Pompeya simplemente no estuvieron interesados en la basura y en lo que podría decirnos acerca de la vida cotidiana y las actitudes culturales".


lunes, 12 de diciembre de 2011

La necrópolis de la 'Via Triumphalis' en Roma será abierta al público la próxima primavera.

 
Foto: Imagen hospedada en Flyckr (Hiker Bob)

A partir de la próxima primavera será posible visitar la necrópolis de la “Via Triumphalis”, según anuncia “L’Osservatore Romano”. Al lado del parque vaticano, abrirá sus puertas un sitio arqueológico de enorme valor histórico.


Las excavaciones han hecho surgir cuarenta estructuras sepulcrales y más de 200 tumbas individuales que, desde el final del siglo I y todo el siglo II de la era cristiana, se acumularon y, en parte, se superpusieron. A partir de la estratigrafía, refiere el periódico del Vaticano, se deduce que hacia mediados del siglo II este terreno fue cubierto por una capa de lodo que selló las primeras sepulturas, sobre la que fueron realizadas las nuevas. «Las tumbas estaban concentradas en pequeñas islas diferentes, esparcidas desde la colina hacia el valle, entretejidas entre ellas por senderos irregulares que desembocaban en la vía Triumphalis –especifica “L’Osservatore Romano”. Las sepulturas individuales, más comunes, que pertenecían sobre todo a las clases socieles medio-bajas, contienen ollas de cerámica con los restos de la cremación directamente colocados en la tierra a casi un metro de profundidad. De ellas salen pequeños tubos de arcilla, semejandes a chimeneas, que se usaban para introducir las ofrendas alimenticias durante el rito de las libaciones».

Foto: Imagen hospedada en Flyckr (Hiker Bob)

En el trecho que dividía en dos partes la necrópolis fue encontrado un “ustrinum”, o sea la plataforma en la que se llevaba a cabo la cremación, caracterizado por estratos superpuestos de arcilla y depósitos de tierra con fragmentos de carbón, piñones y piñas quemadas, que se usaban para encender la pira funeraria. Sobre el ustrinum se encontraron fosas simples, excavadas en el terreno, para algunas sepulturas.


«Al siglo I de la era cristiana pertenecen una serie de sepulcros gentiles a nicho o a inhumación», puntualiza “L’Osservatore Romano”: «la mayor parte son cuadrangulares con bóveda de cañón y presentan en el interior una decoración con motivos vegetales o lineales, mientras que en el exterios están pintados de rojo. Mediante el excepcional estado de conservación, los altares, los sarcófagos y los objetos varios, se han podido conocer y estudiar con mayor detalle aspectos que hasta ahora eran poco conocidos de los rituales funerarios. Para mantener encerrada el alma del difunto en el más allá se ponían clavos largos al lado del hueco de los tubos, mientras algunas sepulturas más amplias presentan un pavimento de mosaico con el llamado “nudo de Salomón”, que funge como reja».

Foto: Imagen hospedada en Flyckr (Hiker Bob)

Mediante las numerosas inscripciones que se encontraron se ha podido reconstruir todo un tejido histórico y social hasta ahora desconocido. Las sepulturas más ricas pertenecen a familias de libertos imperiales que tenían discretas posibilidades económicas, pero de los que se perdió la memoria. Entre ellas, destaca la familia de los Natronii, en cuyo sepulcro (20-40 de la era cristiana) se encontró un retrato redondo en mármol de Tiberius Natronius Zmaracdis, de 41 años, 4 meses y 10 días. Su estela, ordenada por la madre Natronia Sinphyle, lo retrata hermoso, tanto que sus padres lo llamaron Venustus, aunque la mirada esté teñida de melancolía.

La familia de los Passieni, en cambio, era la propietaria de un conjunto de nichos (50-70 de la era cristiana), embellecidos con dos espléndidos altares sobre los que se declara la pertenencia a la familia Caesaris. El primer altar, ricamente decorado con un festón de fruta atado a dos cabezas de toro, lo dedicaron los padres Passiena Prima y Tiberius Claudius Optatus a su hija Flora; el padre era un liberto de Nerón que era “tabularius a patrimoniis”, o sea archivero de la administración del patrimonio privado del emperador. El segundo altar, en cambio, coronado por el retrato de la difunta Passiena Prima, lo dedicó su liberto Lucius Passienus Evaristus. Los Passieni eran un grupo de libertos vinculados, directa o indirectamente, con Gaius Sallustius Crispus Passienus, segundo marido de Agripina, la madre de Nerón.

Este personaje noble que, según algunas fuentes, fue asesinado por la augusta esposa, tenía muchas propiedades que heredó Agripina y, por esta vía, pasaron al patrimonio imperial. «Uno se podría preguntar si entre estas posesiones se encontraban los 'Horti Agrippinae', que las fuentes indican en las cercanías del Vaticano», anota “L’Osservatore Romano”.


Entre los descubrimientos más sorprendentes está el de una pequeña estatua de mármol que representa un “servus lanternarius”, un sujeto escultórico bastante raro cuyo uso era hasta ahora desconocido. Así como este esclavo debía esperar en la puerta de la casa a que su dueño regresara por la noche, se ha propuesto una representación del mismo como protector de las sepulturas e incluso como el encargado de iluminar idealmente el oscuro trayecto hacia la última morada. Pero el verdadero “scoop” de estas excavasiones interesantísimas es el descubrimiento de las tumbas de dos artistas. Una la dedicó la mujer del escultor Tiberius Claudius Thesmus a su difunto esposo (primera mitad del siglo I), que está representado mientras esculpe un busto en compañía de su perro; la otra dedicada (de nuevo por la esposa) al escenógrafo Alcimus.

Alcimus era un siervo de Nerón y se ocupaba de la escenografía del Teatro de Pompeyo. No es casual, pues, que esté representado con un cincel en la mano, rodeado de sus instrumentos de trabajo: una escuadra, un compás, un nivel y una goma. Dos mujeres romanas, dos esposas que, con su amor, su devoción y el afecto para con sus maridos, nos permiten descubrir la existencia de artistas que no aparecen citados, o muy raramente, en las crónicas de la época.

«Cuando se habla de Necrópolis vaticana, se indica generalmente la que se extiende bajo la Basílica de San Pedro, que va de la Vía Cornelia y rodea la tumba del Príncipe de los Apóstoles. Pero, a partir de la próxima primavera, ya no será así, porque se abrirá definitivamente al público una segunda Necrópolis, que se encuentra a lo largo de la antigua 'Vía Triumphalis', la calle que conectaba la Roma imperial con la antigua ciudad de Veio». Pasando por la Vía de la Posta, un poco más allá de la Farmacia vaticana, no se sospecha nada, porque se ven solo edificios modernos.

Foto: Giandomenico Spinola, en primer término, recuperando un sarcófago en la Vía Triumphalis.

Es suficiente bajar pocos metros entre el parque Vaticano y el nuevo edificio polifuncional de Santa Rosa (en donde se encuentran las oficinas del Servicio Teléfonos Vaticanos) para hacer un viaje en el tiempo de 2000 años. «Es como encontrarse frente a una pequeña Pompeya sepulcral: porque se pueden reconstruir perfectamente pasajes de cotidiana vida “fúnebre” interrumpidos por el olvido», explica a “L’Osservatore Romano” Giandomenico Spinola, encargado del departamento de Antigüedades griegas y romanas de los Museos Vaticanos, que está dirigiendo las excavaciones con la ayuda de Leonardo di Blasi y Monica Ricciardi. Aunque los trabajos arqueológicos siguen desarrollándose, el área de la necrópolis de la Vía Triumphalis fue descubierta entre 1956 y 1958 por Filippo Magi, durante los trabajos para la reconstrucción del autoparque, pero el acceso estaba reservado solo para los estudiosos. En 2003, con las obras del nuevo garage de Santa Rosa, salió a la luz un nuevo sector de la misma necrópolis, que estuvo abierto al público entre 2006 y 2008.

Foto: Imagen hospedada en Flyckr (Hiker Bob)

Las excavaciones han permitido conectar ambos sectores de la misma necrópolis, transformada en un único y enorme espacio de más de mil metros cuadrados. «La necrópolis, que data de la primera edad imperial, se extiende sobre las pendientes nororientales de la colina Vaticana, cerca del santuario de la 'Magna Mater' y de unos jardines imperiales que eran de Agripina –subraya el periódico del Papa. Aquí también surgían algunas villas y Calígula había construido una naumaquia y el 'Gaianum', un circo para que se entrenaran los áurigas, que después fue restaurado por Nerón. Según la tradición, fue justamente en este circo en donde San Pedro sufrió el martirio».

Foto: Imagen hospedada en Flyckr (Hiker Bob)