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domingo, 29 de abril de 2012

Descubren los restos de un antiguo templo en Mesenia (Grecia)

Vista del templo desde el este [Crédito: To Vima]

Vía: Greek Reporter | Areti Kotseli | Archaeology news network| 24 de abril de 2012

Una investigación arqueológica ha sacado a la luz los restos de un antiguo templo en las montañas entre Ilia y Mesenia (en el SO del Peloponeso, Grecia), frente al conocido e imponente templo de Apolo Epicuro.

El área alrededor del templo recién descubierto estaba llena de herramientas de arquitectura que fueron utilizadas para construir un pequeño templo, y el propio ex jefe del 38ª Eforato de Antigüedades, el arqueólogo Dr. Xeni Arapogianni, explica que cuando el pequeño templo fue demolido para construir uno nuevo, se encontraron masteleros, triglifos y otras partes del antiguo templo.

Elementos arquitectónicos del templo [Crédito: To Vima].

La excavación comenzó en 2010, descubriendo el templo así como objetos de bronce y un gran número de armas de hierro y lanzas particularmente afiladas, probablemente dedicadas al dios del templo, según informa el periódico griego To Vima. Una estatuilla de bronce de un hombre desnudo, probablemente un guerrero que está sosteniendo una lanza en su brazo, también fue encontrada por los arqueólogos.


Entre los hallazgos apareció una figura de bronce cilíndrico con cabeza de león, puntas de hierro de lanza  [Crédito: To Vima]

"Eso nos permite concluir que el templo estaba dedicado a una entidad divina de la guerra", señala el Dr. Arapogianni, subrayando que el contacto visual directo con el templo de Apolo Epicuro, en combinación con las similitudes de los exvotos, especialmente las lanzas, podría significar que el templo estaba también dedicado a Apolo. Sin embargo, ello no excluye la posibilidad de que las diosas Artemisa o Atenea fueran adoradas también aquí.

"En mi opinión, este fue el primer templo (en comparación con el de Apolo Epicúreo), datado en el periodo arcaico, aproximadamente en el siglo VI a.C. Fue construido probablemente por los espartanos, los cuales conquistaron Mesenia, y cuando los mesenianos fueron más tarde liberados, debieron haber construido un templo más grande en el mismo lugar", destaca el arqueólogo.

 Restos de una cerámica con una inscripción y una metopa con triglifos [Crédito: To Vima]

viernes, 20 de abril de 2012

Google Art Project inicia su segunda fase con 30.000 obras digitalizadas

La compañía Google ha presentado la segunda fase de su proyecto Google Art Project, una expansión global en la que se incorporan 151 nuevos socios de 40 países y se multiplican por 30 las obras digitalizadas. A partir de ahora, los aficionados al arte podrán descubrir, con tan solo unos clics, no solo pinturas, sino también esculturas, arte callejero y fotografías.



En esta segunda fase están representadas creaciones de una amplia gama de culturas y civilizaciones: desde grafitis de las calles de Brasil y artes decorativas islámicas hasta arte rupestre africano de la Antigüedad. El proyecto se ha ampliado de forma espectacular: más de 30.000 objetos de 151 instituciones se han digitalizado en alta resolución, mientras que, inicialmente, había solo 1.000 obras digitalizadas de esta manera de nueve museos diferentes. Además, las imágenes de Street View ahora abarcan 46 museos, número que irá aumentando.

En esta edición están representadas instituciones de todos los tamaños y procedencias. Los usuarios podrán echar un vistazo a la oficina ejecutiva del presidente en la Casa Blanca en Washington, a la colección del Museo de Arte Islámico en Qatar o viajar a la India explorando el tríptico de Santiniketan en las salas de la Galería Nacional de Arte Moderno en Delhi.

En España podrán adéntrarse en las obras del Museu Nacional d'Art de Catalunya, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Museo Art Nouveau y Art Déco Casa Lis, la Fundación Banco Santander y el Instituto Valenciano de Arte Moderno. Además, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y el Museo Thyssen-Bornemisza participan por segunda vez en este proyecto global.

"Art Project es un valioso instrumento de Google para la difusión del patrimonio artístico que conservan nuestros museos. Además, favorece la participación de un público joven familiarizado con las nuevas tecnologías", asegura el director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, Javier Viar.

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Vídeo: Aprende a utilizar Google Art Project

jueves, 17 de noviembre de 2011

Descubren un gran área comercial de la antigua Grecia en Selinunte (Sicilia).

Foto: Vista de uno de los hornos de cerámica hallados en Selinunte. Foto: Martin Bentz.
Vía: Universidad de Bonn | 14 de noviembre de 2011 | Traducción: G.C.C. para Terrae Antiqvae

Los griegos no siempre estuvieron en una situación financiera tan desesperada como en la actualidad. Arqueólogos alemanes han descubierto en Sicilia una gran zona comercial de la antigua Grecia durante unas excavaciones.

Dirigidos por el profesor Dr. Martin Bentz (foto a la izquierda), los arqueólogos de la Universidad de Bonn comenzaron desenterrando uno de los mayores barrios de artesanos en la ciudad colonial griega de Selinunte (siglos VII al III a. C.), en la isla de Sicilia, durante dos campañas de excavación realizadas en septiembre de 2010 y otoño de 2011. 

El proyecto se lleva a cabo en colaboración con las autoridades italianas y el Instituto Arqueológico Alemán. Su objetivo es el estudio de un área de la vida cotidiana en las antiguas ciudades, algo que hasta ahora ha recibido poca atención.

"¿En qué medida los antiguos griegos ya tenían algo así como 'áreas comerciales' ha sido un punto de discusión en los círculos de expertos hasta el día de hoy", dijo el arqueólogo Dr. Gabriel Zuchtriegel (foto a la izquierda), un investigador asociado que coordina el "Proyecto Selinunte" junto con el Dr. Jon Albers (foto debajo), del Instituto de Arqueología de la  Universidad de Bonn en la Cátedra del Prof. Dr. Martin Bentz.

"Una concentración de ciertas 'industrias' y artesanías en distritos especiales no sólo suponen la planificación proactiva, sino que también se basa en una cierta idea de cómo una ciudad debe organizarse mejor desde un punto de vista práctico, así como desde una perspectiva social y política, por ejemplo, lo que les permitirá vivir y dónde trabajar". Las excavaciones de Universidad de Bonn están contribuyendo a la búsqueda de nuevas respuestas a estas cuestiones. 

Hornos enormes usados comunalmente

La concentración en un barrio determinado de la ciudad de Selinunte se aplicó principalmente a los talleres de cerámica, los cuales fueron reunidos en las afueras del asentamiento, a la sombra misma de la muralla de la ciudad. "En consecuencia, el humo, el olor y el ruido, no molestaban demasiado a los demás habitantes", explica el Dr. Zuchtriegel.

"Al mismo tiempo, esto permitió que varios artesanos usaran los hornos y las instalaciones de almacenamiento en conjunto". Las excavaciones muestran que los alfareros se unían por cooperativas que compartían el uso de grandes hornos con un diámetro de hasta 7 metros. El barrio de los artesanos de Selinunte probablemente se extendía más de 600 metros a lo largo de las murallas de la ciudad, y es, por tanto, uno de los mayores que se conocen hoy en día.

Las excavaciones están en manos de profesores y estudiantes de Bonn y Roma, y son agotadoras, ya que se desarrollan en agosto y septiembre, cuando el calor alcanza su punto máximo y, en cambio, hay muy poca lluvia. 

 
"Este trabajo es un reto para todos los involucrados", comentó el director de la excavación, Martin Bentz. "Esto no es un viaje de camping". Pero para los estudiantes es una gran oportunidad de aprender los métodos arqueológicos en la práctica. Los investigadores de Bonn se sorprendieron al encontrar, incluso,  restos de hornos en talleres del siglo V a. C. Aunque estos hallazgos no han sido todavía completamente excavados, todo parece indicar -según los arqueólogos- que existían talleres de cerámica en el mismo lugar durante la fase temprana de la ciudad, en el siglo VI a. C. Esto significa que los artesanos fueron, probable e intencionalmente, ubicados en los límites de la ciudad durante el diseño de la misma, la cual fue -como muchas otras colonias-. planeada en un tablero de dibujo.

 
Foto: Templo "C", dedicado a Apolo.

Reconstruyendo el pasado

Los hallazgos del barrrio de artesanos no son exactamente tesoros, pero siguen siendo valiosos para la reconstrucción del pasado. En la primera fase, los más diversos hallazgos de vasijas de barro, tejas y bronces -entre ellas había también importaciones procedentes de Atenas y Esparta - indican que la vivienda y el trabajo fueron alojados juntos. En el transcurso del siglo quinto, las dos áreas fueron separándose  cada vez más. 

"Esperamos mejorar nuestra comprensión de todo ello en el futuro", dijo el profesor Martin Bentz. Pero hasta ahora, advierte, se sabía poco acerca de las condiciones sociales que prevalecían en la fundación de una colonia. Lo cierto es que muchas veces fue el hambre y la necesidad lo que llevó a los colonos a emigrar y fundar una nueva ciudad. ¿Por qué, y bajo qué condiciones, algunos de ellos se convirtieron en artesanos, agricultores, y otros incluso en ricos propietarios de tierras que podían permitirse el lujo de participar en los Juegos Olímpicos? Son preguntas sobre las cuales las excavaciones pueden arrojar algo de luz.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Hallan en Israel una estatua de Hércules datada en el siglo II.

Se trata de una figura de medio metro, realizada en mármol blanco y de una "calidad artística excepcional", señaló Walid Atrash, de la IAA. Foto por gentileza de © Israel Antiquities Authority.

Una estatua de Hércules realizada en mármol y que data del siglo II fue descubierta en unas excavaciones en el norte de Israel, según anunció hoy lunes la autoridad de antigüedades del país, IAA, en un comunicado.
Fuente: DPA, Jerusalén | La Jornada.uam.mx, 15 de agosto de 2011

Se trata de una estatua de medio metro, realizada en mármol blanco y de una "calidad artística excepcional", señaló Walid Atrash, de la IAA. La escultura formaba parte de la decoración de unos baños romanos.

El héroe romano Hércules (Heracles, en la mitología griega), hijo del Zeus y la mortal Alcmena, es considerado símbolo de la fuerza y el coraje. En la estatua destacan sus abultados músculos y aparece representado con la piel del león de Nemea. Según la mitología griega, matarlo fue el primero de sus 12 trabajos.

Las excavaciones, realizadas en Horvat Tarbenet, un asentamiento judío del siglo III, tienen lugar en el marco del proyecto ferroviario del valle de Jezreel, destinado a renovar la antigua línea de tren que unió la capital siria, Damasco, con el puerto mediterráneo de Haifa.

La nueva línea de ferrocarril recorrerá 60 kilómetros desde Haifa hasta la ciudad israelí de Beit Shean, situada unos ocho kilómetros al oeste del río Jordán y a unos 25 kilómetros al sur del mar de Galilea.

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Hercules statue found in Jezreel Valley

Marble work of art from second century CE uncovered in Israel Antiquities Authority excavations at Horvat Tarbenet

Via: Shai Zamir,  | Ynet News.com, Published: 08.16.11, 08:02 / Israel Travel

A marble statue of Hercules from the second century CE was uncovered in excavations the Israel Antiquities Authority is conducting at Horvat Tarbenet, within the framework of the Jezreel Valley Railway project, directed by the Israel National Roads Company.

According to Dr. Walid Atrash of the Israel Antiquities Authority, “This is a rare discovery. The statue, which probably stood in a niche, was part of the decoration of a bathhouse pool that was exposed during the course of the excavations. It is c. 0.5 m tall, is made of smoothed white marble and is of exceptional artistic quality.

"Hercules is depicted in three dimension, as a naked figure standing on a base. His bulging muscles stand out prominently, he is leaning on a club to his left, on the upper part of which hangs the skin of the Nemean lion, which according to Greek mythology Hercules slew as the first of his twelve labors."

The hero Hercules, of Greek and Roman mythology, was born in Thebes. He is the son of the god Zeus and the mortal Alcmene, a woman from Electryon. Hercules is considered the strongest man in the world, a symbol of power, courage and superhuman strength; one of the most famous legendary heroes of ancient Greece who battled the forces of the netherworld on behalf of the Olympian gods.

Hercules is described as hot tempered, and he often times acted impetuously and with uncontrollable rage. Greek mythology has it that Zeus’ wife, Hera, expressed her jealousy and fierce hatred of Hercules from the day he was born because he was the product of her husband’s infidelity. While he was just a baby Hera placed two poisonous snakes in his bed, but he managed to overpower them.

Later, in a fit of madness brought on by Hera, Hercules killed his three sons and his wife Megara, whilst she attempted to protect the smallest of them. In order to atone for his terrible sin, the Oracle of Delphi ordered Hercules to go to Eurystheus, king of Mycenae, and perform whatever the king commanded him to do. Among the king’s commands were 12 superhuman feats known as the "Labors of Hercules".

Hercules’ 1st task portrayed

Depictions of the labors of Hercules are among the most common themes in ancient art and the statue that was discovered portrays Hercules’ first task.

Horvat Tarbenet is located in the Jezreel Valley, three kilometers northeast of Kefar Barukh, and four kilometers northwest of Afula. Tarbenet was a Jewish settlement in the third century CE, which is mentioned in the Jerusalem Talmud (Megilla 4, 5).

The story is told of a local teacher who would teach the Ten Commandments very quickly, so rapidly that his students could not understand him. The townspeople asked the teacher to take a break between each passage so they could follow him. The teacher refused because “the sages forbade one from stopping while reading the words of Moses”.

The teacher’s refusal even received the backing of Rabbi Hanina. The teacher continued to teach as he did until the residents fired him.

In an archaeological excavation conducted at the site remains were discovered, among them dwellings, a built well and an installation that included a large pool which was probably part of a Roman bathhouse. Benches were found on two sides of the pools.

The well, which is 2.90 m in diameter and in excess of 4 m deep, had a saqiye type pumping installation constructed above its opening. A drainage channel that extended as far as the pool was built alongside the well. It seems that the well and channel were meant to supply water for the pool.

After the pool was no longer being used it was filled in with a layer of earth that contained numerous potsherds, an abundance of broken glass vessels and the marble fragment of the statue of Hercules. The complex that was discovered apparently underwent a number of changes and it is dated to the Roman and Byzantine periods, until the beginning of the Early Islamic period.

At the beginning of the last century the legendary Valley Railway linked Haifa with Damascus. Recently the Israel National Roads Company commenced work renewing the rail line with the necessary changes in its route. The new Valley Railway, which is c. 60 kilometers long, will carry passengers and freight between Haifa, Afula and Bet She'an. In certain places the new track will pass alongside the route of the historic Valley Railway.

viernes, 5 de agosto de 2011

La destrucción de Persépolis

NHG. NÚMERO 92, PÁGINA 50


En su invasión del Imperio persa, Alejandro Magno avanzó hasta llegar a su capital, Persépolis. Allí se instaló en los palacios reales, donde una noche, en medio de un banquete, una cortesana lo persuadió de prender fuego a la ciudad. Fue el fin de la capital de los soberanos aqueménidas.

Tras la conquista de Persépolis, la capital del Imperio persa, Alejandro Magno quiso mostrar su poder y determinación ante el mundo, y ordenó incendiar la ciudad que había sido el glorioso símbolo de la dinastía aqueménida. Tras la resonante victoria que obtuvo en la llanura de Gaugamela, en octubre del año 331 a.C., Alejandro Magno vio cómo quedaba abierto el camino a las grandes capitales del Imperio persa. Su rey, Darío III, había huido hacia el norte de sus dominios para reclutar nuevos contingentes con los que enfrentarse a los invasores macedonios.
La ruta hacia el sur, donde se hallaba el corazón político y simbólico del Imperio, quedaba, así, despejada y al alcance del invasor. Las capitales de Babilonia y Susa fueron entregadas por sus respectivos gobernadores sin apenas oponer resistencia: Alejandro pudo, de este modo, hacer su entrada triunfal en Babilonia en medio de grandes fastos. Tampoco la ocupación de Pasagarda y Ecbatana, las otras dos capitales imperiales, presentó excesivas complicaciones. La excepción a la regla fue Persépolis, tal vez las ciudad más emblemática del reino persa, que cada año acogía la espléndida ceremonia de homenaje y sumisión de todos los pueblos al Gran Rey. La imagen ideal del soberano se ha conservado en los impresionantes relieves que adornaban muros y escalinatas de la gran plataforma sobre la que se erigió el imponente complejo palacial.
El camino más corto para alcanzar la ciudad discurría a través de los montes Zagros, límite geográfico oriental de la antigua Mesopotamia, y que constituían una barrera natural en el camino de Alejandro. El acceso a Persépolis se hallaba, por tanto, mucho más protegido que el de Babilonia o Susa. En el principal paso montañoso a lo largo de la ruta, las famosas puertas de Susa, se había atrincherado un importante contingente militar dispuesto a resistir el avance de Alejandro e impedir a toda costa su entrada en la capital. El primer ataque macedonio contra las defensas persas en el pasoconcluyó en un rotundo fracaso y se saldó con fuertes bajas.
Era casi la primera contrariedad seria que sufría Alejandro en su arrolladora y victoriosa campaña por tierras de Oriente. El soberano macedonio se vio obligado a dividir sus fuerzas para rodear al enemigo por ambos flancos y pudo sortear el obstáculo gracias a la ayuda de un pastor local que indicó a los macedonios una ruta alternativa, no exenta, sin embargo, de complicaciones y dificultades, y que exigía, además, una gran rapidez de movimientos. Las tropas persas fueron finalmente derrotadas y se retiraron a Persépolis, pero cuando llegaron ante las puertas de la ciudad vieron cómo les impidió la entrada el gobernador, que, al parecer, ya había pactado con Alejandro la entrega de la capital persa y le había advertido del peligro del saqueo de sus tesoros.
Alejandro hizo su entrada en Persépolis a finales de enero de 330 a.C. A diferencia de lo sucedido en Babilonia o Susa, el conquistador macedonio permitió a sus soldados que procedieran al saqueo indiscriminado de la ciudad. Algunos testimonios describen con espanto las atrocidades cometidas por los soldados contra la población civil.
La decisión de Alejandro de permitir el brutal saqueo de Persépolis se ha explicado como una impulsiva y airada reacción ante la resistencia ofrecida por el enemigo, que había provocado considerables bajas en su ejército en el ataque inicial a las Puertas de Susa. De la noche a la mañana, el fastuoso complejo palacial que en su día concibió el rey Darío I como el escaparate del poderío aqueménida quedó reducido a un montón de escombros. Eso sí, las crónicas mencionan que Alejandro mostró posteriormente un arrepentimiento tardío por lo sucedido.

miércoles, 13 de julio de 2011

El santuario de Olimpia fue destruido por un tsunami, según hipótesis de expertos alemanes.

Maqueta arquitectónica del recinto del santuario de Olimpia, en Grecia.  Forma parte de la exposición permanente del Museo Británico. Foto: Doreio / Wikipedia




Olimpia, el lugar del famoso Templo de Zeus y el lugar original de los Juegos Olímpicos en la antigua Grecia, fue probablemente destruida por varios tsunamis, los cuales alcanzaron considerables distancias tierra adentro, y no por terremotos e inundaciones fluviales, tal como se ha supuesto hasta la fecha.

Las pruebas en apoyo de esta nueva teoría sobre la virtual desaparición de este antiguo lugar de culto en la península del Peloponeso proviene del profesor Dr. Andreas Vött (foto a la izquierda), del Instituto de Geografía de la Universidad Johannes Gutenberg, en Mainz, Alemania. Vött investigó el lugar como parte de un proyecto en el cual él y su equipo están estudiando los paleotsunamis que se produjeron a lo largo de las costas del Mediterráneo oriental durante los últimos 11.000 años. Según su relato, los resultados geomorfológicos y sedimentológicos hallados en la zona documentan que Olimpia y sus alrededores fueron destruidos por el impacto de tsunamis. El enclave de Olimpia, redescubierto hace unos 250 años, fue enterrado bajo una capa masiva de arena y otros depósitos que alcanzaron hasta 8 metros de profundidad.

"Tanto la composición como el espesor de los sedimentos que hallamos en Olimpia no se corresponden con el potencial hidráulico del río Cladeos y el inventario geomorfológico del valle. Es muy poco probable que ello pudiera haber sido la obra de este riachuelo", afirma Vött. Hasta la fecha, se ha supuesto que el lugar de culto fue finalmente destruido por un terremoto en el año 551 d. C., y posteriormente cubierto por depósitos de inundaciones del río Cladeos. Sin embargo, con este escenario sigue siendo un misterio cómo el pequeño Cladeos pudo primero haber enterrado Olimpia bajo varios metros de sedimentos, para posteriormente realizar una incisión de 10 a 12 metros hasta el nivel de flujo utilizado en la antigüedad. Trabajando en colaboración con el Eforato local para las Antigüedades Clásicas, el Instituto Arqueológico Alemán, y sus colegas de las universidades de Aquisgrán, Darmstadt, Friburgo, Hamburgo y Colonia, Vött y su equipo examinaron el emplazamiento mediante métodos y técnicas geomorfológicas y geoarquelógicas.

Los resultados indican que Olimpia fue repetidamente golpeada por inundaciones catastróficas durante su historia, quedando el lugar sepultado bajo enormes masas de sedimentos. La presencia de conchas de moluscos y gasterópodos, y los restos de abundantes micro-organismos, tales como los foraminíferos, son una clara evidencia del origen marino de los sedimentos. Dichos sedimentos fueron obviamente transportados hacia el interior a gran velocidad y de modo enérgico, llegando hasta Olimpia, a pesar de que se encuentra a unos 33 metros sobre el nivel del mar. La explicación más probable es que las aguas de los tsunamis desbordaron la estrecha línea de colinas entre Olimpia y el mar a través de los bajos valles de éstas.

 
Vista oeste del valle del río Cladeos y la cadena de colinas que separan Olimpia de la amplia zona costera. Al fondo (y a la izquierda) el estrecho valle del río Alfeo y la costa del Golfo de Kyparissia.

"En épocas anteriores, Olimpia no estaba a 22 kilómetros del mar como lo está hoy en día. En aquel entonces, la línea de costa se encontraba a 8 kilómetros, o tal vez más,  hacia el interior", explica Vött. En su caso, los tsunamis llegaron desde el mar y se precipitaron dentro del estrecho valle del río Alfeo y hasta el flujo del río Cladeos, abriéndose paso a través de los valles de las colinas detrás de las cuales se encuentra Olimpia. El lugar de culto, por lo tanto, se inundó. Vött supone que la inundación disminuyó muy lentamente debido a que la salida del Cladeos por el valle del Alfeo fue bloqueado por las aguas entrantes de los tsunamis y sus depósitos correspondientes. El análisis de las distintas capas de sedimentos en el área de Olimpia sugiere que este escenario se hizo realidad en varias ocasiones durante los últimos 7.000 años. Fue durante uno de los más recientes de estos acontecimientos, en el siglo VI d. C., cuando Olimpia fue finalmente destruida y enterrada.

La hipótesis de tsunamis en Olimpia está respaldada por el hecho de que los sedimentos fuertemente enérgicos, de origen, sin duda, tsunamigénico, fueron encontrados en el lado marítimo de la cadena de colinas, y estos depósitos son idénticos a aquellos mismos encontrados en Olimpia. Vött señala que "los sedimentos alrededor de Olimpia tienen la misma firma del tsunami en el valle inferior del Alfeo". Vött dice que la causa de la destrucción de Olimpia no pudo haber sido un terremoto, ya que, en este caso, los fragmentos caídos de las columnas del Templo de Zeus habrían  quedado directamente unos encima de otros, pero en realidad ellos fueron encontrados "flotando" entre los sedimentos.

Todos los resultados sedimentológicos, geoquímicos, geomorfológicos y geoarqueológicos, obtenidos por el estudio apoyan la nueva y sensacional hipótesis de que Olimpia fue destruida por los tsunamis. El análisis detallado de las asociaciones, el origen y la edad de la microfauna, así como estudios geocronológicos, están actualmente en curso. Los resultados se esperan pronto.
La foto muestra la extracción de sedimentos en la terraza occidental del río Cladeos, a unos pocos cientos de metros al oeste del Templo de Zeus.

Los tsunamis son bien conocidos en el Mediterráneo oriental y son principalmente el resultado de intensas actividades sísmicas a lo largo del arco helénico. Aquí la placa africana está siendo subducida por la placa de euroasiática, provocando en repetidas ocasiones terremotos muy importantes que son seguidos por tsunamis. El más reciente mega-tsunami en el Mediterráneo ocurrió en 1908, en relación con un terremoto sucedido en el Estrecho de Messina, en el sur de Italia, el cual devastó la vecina región costera y más de 100.000 personas murieron. Una ola tsunami de 30 metros de altura se registró en el sur del mar Egeo en 1956. "La evaluación de los relatos históricos ha demostrado que en el oeste de Grecia hay un tsunami cada ocho u once años de promedio", especifica Vött.

El profesor, Dr. Andreas Vött, está especializado en paleotsunamis y en investigaciones geoarqueológicas en el Mediterráneo. En septiembre de 2011 presentará en una conferencia académica internacional en Corinto, Grecia, la hipótesis del tsunami en Olimpia. Antes de venir a la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz, en octubre de 2010, Vött fue profesor de Geografía Física con un enfoque hacia la investigación del Cuaternario y la Geoarqueología en el Instituto de Geografía de la Universidad de Colonia. Como profesor de Geografía Física y Geomorfología en la Universidad de Mainz, Vött también dirige la investigación de peligros naturales y la enseñanza de Geoarqueología. Su
investigación también comprende los aspectos de la geomorfología costera, tales como las fluctuaciones del nivel del mar durante el Holoceno, así como los efectos espaciales de las interacciones humano-ambientales en los últimos milenios. Vött trabaja en coordinación con la JGU, el centro de investigación "Geocycles" y el grupo de excelencia "La Tierra y el Antropoceno" (ERA), el cual ha sido invitado a presentar una propuesta completa para la financiación de la segunda fase de la "Iniciativa de Excelencia Alemana".

jueves, 26 de mayo de 2011

Arqueólogos alemanes sacan a la luz en Kalapodi/Abai (Grecia) un templo dedicado al dios Apolo

 
Restos del templo-oráculo de Apolo en Abai  [Credit: Deutsches Archäologisches Institut]


 

"Los persas hicieron todo tierra quemada", escribió Heródoto. Esto incluye la ciudad focense de Abai (en la Grecia de hoy en día), la cual contenía "un gran templo dedicado a Apolo ..., así como un oráculo". A diferencia del famoso oráculo de Delfos, que el mismo Apolo supuestamente protegía lanzando piedras contra sus atacantes, el oráculo de Abai fue incendiado.

Tal vez por esto es por lo que el oráculo de Abai fue largamente olvidado, a pesar de que Heródoto lo menciona junto a los famosos santuarios de Delfos y el de Dodona en Epiro. Durante siglos, las ruinas cerca de la pequeña aldea de Kalapodi, en el centro de Grecia, se han asociado con Abai, pero su historia exacta ha permanecido en el misterio desde hace mucho tiempo.

Reconstrucción de la fachada oeste del templo de Apolo en Abai [Credit: Gerda Henkel Stiftung/N. Hellner/Gerda Henkel Stiftung]
 

Las excavaciones realizadas en el lugar, desde el año 2004, por un equipo internacional de arqueólogos dirigido por Wolf-Dietrich Niemeier, director de la sucursal en Atenas del Instituto Arqueológico Alemán, han confirmado lo que los especialistas han venido sospechando. El equipo de Niemeier ha sacado a la luz este lugar sagrado, y los arqueólogos están entusiasmados con sus hallazgos.

Los dos nuevos templos de Kalapodi proporcionan más oportunidades para el descubrimiento histórico, lo que ya no ofrecen muchos de los otros grandes santuarios de Grecia. En Olimpia y Delfos las mayores excavaciones fueron realizadas hace más de un siglo. Conducidas sin una apropiada disciplina y metodología, las excavaciónes sólo examinaron o analizaron, por debajo de algunos de los estratos más pequeños, trozos de cerámica y semillas de plantas. El hecho de que Kalapodi fuera descubierto tan tarde significa que el equipo de arqueólogos ha podido utilizar los métodos más recientes disponibles, y que los errores del pasado no se han repetido.

Foto de vídeo: Restos de las columnas del templo

Monumentos de odio para siempre

Las excavaciones realizadas hasta ahora muestran que el pueblo de Abai no se construyó sobre la parte sur del templo. Los edificios sagrados arrasados por los persas fueron, de acuerdo con el geógrafo griego del siglo II d. C., Pausanias, dejados "como monumentos de odio para siempre", es decir, de odio a los persas.

A pesar de que la excavación aún está en curso (la cual está patrocinada por la Fundación Gerda Henkel), los descubrimientos preliminares muestran que, por debajo de Abai, los templos del año 480 a. C., aproximadamente, se apoyan en una serie de estructuras anteriores que datan del período micénico palacial (1200 a. C.). Estos descubrimientos indican que Kalapodi podría ser una clave para desentrañar los secretos de la "Edad Oscura", la cual se produjo después de la caída de la civilización micénica y antes del inicio de la antigüedad clásica.

Foto: Plano en el que se reflejan las distintas estructuras edificadas. Deutsches Archäologisches Institut

En una de las estructuras más antiguas, un templo del Período Geométrico tardío (alrededor del 800 a.C.), los arqueólogos se sorprendieron al descubrir una pintura mural -que representa una escena de la batalla- cuyo autor aplica una técnica observada con frecuencia en los frescos de los palacios micénicos que han sobrevivído a los siglos.

Para los focenses, que habitaban en una región particularmente no muy agraciada por la naturaleza, el templo y oráculo de Abai eran de primordial importancia. Los enemigos circundantes -los tesalios en el norte y los tebanos en el este- suponían una amenaza constante. En el sur, Delfos, aunque estaba en terreno focense, había ganado su independencia y era protegido por su propia comunidad. La gente que iba al oráculo de Abai eran, pues, una fuente importante de ingresos para la región.

Las excavaciones que se realizan en Kalapodi están empezando a demostrar cuán lucrativo era el oráculo. Los arqueólogos han encontrado numerosas ofrendas votivas de metal, joyas de bronce y cerámicas. Un recipiente de bronce procedente de un principado tardío de los hititas del norte de Siria, con un diseño en relieve especialmente elaborado, demuestra el estatus internacional que el oráculo de Abai tenía en la época arcaica (siglo VIII a. C.). Residuos de comida y cenizas hallados en su interior son también un testimonio de las comidas rituales en el templo.

Foto de vídeo: Recipiente de bronce de procedencia hitita.

Los hallazgos en el yacimiento están permitiendo a Niemeier y su equipo demostrar que ellos han, de hecho, descubierto el oráculo de Apolo de Abai. Dentro del templo se encontraron con la siguiente inscripción: "Dedicado a Apolo". Y en una capilla cercana, cristiana hoy en día, una oportuna piedra dice: "El pueblo de Abai ha honrado al emperador Constantino".

Foto de vídeo: Fragmento de cerámica con el nombre de Apolo

Foto de vídeo: Capilla cristiana en la que se encontró una inscripción dedicada al emperador Constantino.

Foto de vídeo: Extrayendo en papel la inscripción dedicada al emperador Constantino

Según Pausanias, Abai era también tenida en gran estima por los romanos. En el siglo II d. C., el emperador Adriano construyó un pequeño templo al lado del edificio norte principal. Algunas de las ofrendas votivas de bronce encontradas allí eran regalos de la gente de Abai.

Dentro del templo del Período Geométrico, los excavadores encontraron un tesoro de doce espadas de hierro, tres lanzas, un escudo de bronce, un arco y un manto noble. Parece que la gente del lugar no eran nada tacaños cuando se trataba de honrar a su dios.


Fotos de vídeo: Lanzas y espadas de hierro halladas en el templo.

 Que los focenses estaban muy orgullosos de su poderío militar ya hace tiempo que fue señalado por Heródoto. Después de que derrotaran sucesivamente a la caballería de Tesalia en el siglo VI a. C., ellos ampliaron el templo norte de Kalapodi y lo llenaron con espléndidos trofeos de guerra, tales como dos mil escudos tomados de los tesalios muertos después de la batalla.

Esto, así como los otros muchos descubrimientos espectaculares que se realizan en Kalapodi, sugiere que las edades oscuras de la civilización micénica pudieron no haber sido tan oscuros, después de todo.

Foto: Mapa de la ubicación de Kalapodi

martes, 24 de mayo de 2011

Reseña bibliográfica: Creta y el final de la civilización minoica.




NHG. NÚMERO 90, PÁGINA 50


Durante la Edad de Bronce, en Creta floreció la brillante civilización minoica, que dominó el Mediterráneo oriental. Pero una serie de catástrofes naturales la debilitaron y propiciaron su final.

Durante la Edad del Bronce surgió, en la isla de Creta, la brillante civilización minoica, que dominó el Mediterráneo oriental hasta que una serie de terremotos y erupciones volcánicas la debilitaron, propiciando su desaparición. En cierto modo, podría decirse que la isla de Creta fue la cuna de Europa porque allí se desarrolló, en paralelo a lo que ocurría en Egipto y en Mesopotamia, la cultura europea más antigua de la Edad del Bronce, una fase de la historia de la humanidad cuyas comunidades nos resultan familiares por las diferencias sociales y económicas que se aprecian ya en su seno, por contar con instituciones políticas propiamente dichas y por el uso de la escritura. Los griegos reconocían a Minos, el mítico rey de Creta, como autor de las leyes más antiguas, inspiradas por el propio dios Zeus, padre de Dike, la Justicia.
Sin embargo, esa civilización que precede en mil años a la polis griega y que llamamos minoica -por el legendario rey Minos- se nos muestra enigmática en muchos aspectos. A pesar de tantas y tan vivas imágenes como nos ofrece la arqueología, no podemos leer los escasos documentos escritos que nos han legado porque, al no conocer su lengua, su escritura aún no ha sido descifrada. Sólo tenemos leyendas. Así, una de las principales incógnitas a resolver es el motivo de la desaparición, aparentemente súbita, del que -en la memoria de los griegos- había sido un gran imperio económico marítimo, precursor del creado por Atenas en el siglo V a.C. Hacia 1700 a.C., una serie de terremotos destruyó los centros palaciales que formaban la civilización minoica -Cnosos, Festos, Malia-, así como muchas viviendas.
Los cretenses reconstruyeron lo destruido y crearon nuevos recintos similares, decorándolo todo con gran suntuosidad. Empezó, así, la fase neopalacial (de los «nuevos palacios») de la cultura minoica, caracterizada por su proyección económica hacia el exterior. El objetivo de la producción ya no era sólo la subsistencia, sino disponer de un excedente que permitiera traer del exterior, por medio del comercio, artículos de lujo y esclavos. Creta contaba entonces con una gran flota y desarrolló posiblemente una especie de imperio económico marítimo: una talasocracia («poder sobre el mar»). Pero hacia 1450 a.C. -según la cronología establecida por el arqueólogo británico Arthur Evans a comienzos del siglo XX-, esa cultura, que deslumbra con su vitalidad y su arte, se colapsó, y ello por razones que aún no están claras. Las excavaciones han mostrado incendios y destrucciones en todos los palacios que habían marcado el cenit de esta civilización. En Cnosos sólo se salvó el palacio propiamente dicho; el área residencial adjunta fue destruida. En ese contexto de destrucción se han descubierto huesos con marcas de cuchillo pertenecientes a cuatro niños en lo que parece ser un caso de canibalismo ritual. Al parecer, sus habitantes intentaron también esta vez buscar la intercesión divina para que las cosas siguieran como antes. Sin embargo, en esta ocasión la recuperación ya no fue posible, lo que plantea numerosas cuestiones relativas a la causa de la destrucción de esos riquísimos complejos palaciales y a las razones por las que no se reconstruyeron.
Algunos investigadores han sugerido que el activo comercio de Creta despertó la ambición de los griegos micénicos, quienes acabaron conquistando la isla. La teoría más difundida sobre la destrucción de los centros palaciales es la que lanzó, en 1939, el arqueólogo griego Spyridon Marinatos. La atribuyó a una gran erupción volcánica, que se habría producido en una isla del archipiélago de las Cícladas llamada Tera en la Antigüedad, y rebautizada como Santorini por los venecianos durante la Edad Media.
Situada 112 kilómetros al norte de Creta, Santorini es, en realidad, un enorme volcán que se ha ido formando y transformando durante los últimos 1,8 millones de años, y que ha sufrido una larga serie de erupciones de distinta magnitud. En 1967, cerca de la moderna localidad de Akrotiri, en Santorini, Marinatos comenzó la excavación de un asentamiento conocido como la Pompeya minoica. La erupción del volcán conservó muy bien, bajo seis metros de cenizas, un pequeño poblado que sorprende por la riqueza de su cultura material: frescos de la misma calidad (e incluso mayor) que los de Cnosos cubren por completo las paredes de algunas estancias; y tampoco son inferiores la cerámica o el mobiliario. Ello plantea la posibilidad de que el poblado descubierto en Akrotiri fuera tan sólo un barrio de una suntuosa ciudad situada en la isla desaparecida.

domingo, 22 de mayo de 2011

El Museo de Aidone (Sicilia) expone la Venus de Morgantina recuperada del Museo J. Paul Getty



La icónica estatua de Afrodita (también conocida como Venus de Morgantina) del Museo J. Paul Getty (Los Ángeles, California), que se había convertido en un símbolo de la participación de los museos de América en el comercio ilícito de antigüedades, se ha dado a conocer, el pasado martes, en su nueva casa, en la colina azotada por el viento de la ciudad siciliana de Aidone, poniendo así fin a una controversia que ha sacudido el mundo de los museos durante la última década.

Una caótica melé de políticos, periodistas, gente del pueblo y dos funcionarios del Museo J. Paul Getty, se apiñaron en el pequeño museo de un antiguo convento de los capuchinos para ver la estatua de piedra caliza y mármol, de dos metros de altura y esculpida entre el 425 y el 400 a. C., que el museo mencionado compró en 1988 por 18 millones de dólares, a pesar de las señales de que la estatua había sido recientemente robada y sacada de contrabando fuera de Italia.

"Creo que es una gran victoria para lo que nosotros llamamos en Italia ética y aplicación de la ley", dijo Francesco Rutelli, funcionario del ministerio de cultura italiano, el cual negoció el retorno de la estatua. En un momento dado, Rutelli había amenzado al Museo J. Paul Getty con un bloqueo cultural de colaboración si la estatua no era devuelta. "Ha sido un final feliz, pero con una dura lucha".

Dos funcionarios del Museo J. Paul Getty, asistentes a la ceremonia, dieron las gracias a Italia por su reciente cooperación en una serie de préstamos arqueológicos que han seguido al retorno de la estatua. En un comunicado, el director interino de dicho museo, David Bomford, dijo que el evento del martes "marca un nuevo capítulo en la historia de la escultura antigua".

"La decisión de devolver la estatua a Sicilia ha sido un punto de inflexión en la historia de la colección de antigüedades del Museo J. Paul Getty; uno de los que más ha estado lleno de tensión, con mucho debate", dijo Bomford. "Sin embargo, al final, sobre la base de una investigación académica y razonada, se ha tomado, sin lugar a dudas, la decisión correcta".

Un desfile de políticos regionales, junto con el nuevo ministro de cultura de Italia, Giancarlo Galan, asistieron al evento en esta ciudad de 6.000 personas. Los sicilianos esperan que la estatua se convierta en un reclamo para la incipiente industria de turismo arqueológico de la región.

El Museo Arqueológico de Aidone, donde ahora se verá la estatua, recibe unos 10.000 visitantes al año, una gota en comparación con los más de 400.000 que visitan la Villa Getty cada año. Pero las autoridades locales esperan que la diosa atraerá pronto a muchos de los turistas que visitan los mosaicos romanos en las cercanías de Piazza Armerina, declarados por la UNESCO patrimonio de la humanidad.

"Nuestro objetivo es que, dentro de tres años, Aidone tenga 150.000 visitantes anuales", dijo Sebastián Missineo, responsable gubernamental de cultura en Sicilia.

Bajo una ligera lluvia, una banda de servicios forestales tocaba el himno de Sicilia. Después la multitud se concentró en el salón de reuniones de la ciudad. Media docena de figuras políticas locales, llevando cintas de color rojo, blanco y verde, tomaron alternativamente el micrófono para saludar el retorno de la estatua. Posteriormente, el grupo caminó por las empinadas calles empedradas de Aidone hasta el museo arqueológico, el cual alberga cientos de objetos encontrados en las ruinas cercanas de Morgantina, un antiguo asentamiento griego que data del siglo V a. C.

Algunas de los mejores reliquias de Morgantina terminaron en museos americanos. Pero después de años de arduas investigaciones, el museo ha visto una inesperada recuperación de los mismos. También se exhibe un servicio de plata de 16 piezas devueltas por el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York en febrero de 2010, y dos bustos de mármol de las diosas de la fertilidad, Deméter y Perséfone, anteriormente en posesión del coleccionista norteamericano Maurice Tempelsman.

Foto: Tesoro de Morgantina. S. III a. C.

 La compra de la estatua de la diosa por el Museo J. paul Getty provocó en su día un escándalo internacional después de que las autoridades italianas afirmaran que había sido excavada ilegalmente en Morgantina. Pero la evidencia clara que vinculaba la estatua al mencionado lugar resultó difícil de alcanzar, y la escultura se convirtió en un complemento clave para lo que pronto acabaría siendo una colección de antigüedades de clase mundial.

En la década de 1990 los estudios científicos de la piedra caliza de la estatua la vincularon a una cantera de Sicilia, a media hora de Morgantina. Pero sólo después de una acusación penal a la conservadora de antigüedades del Museo J. Paul Getty, Marion True, comenzaron a realizarse serias negociaciones con Italia sobre el retorno de la estatua.

Foto: Área arqueológica de Morgantina

En 2007 la diosa fue uno de los 40 objetos que el Museo J. Paul Getty prometió devolver a Italia como parte de un acuerdo cultural más amplio, el cual ha puesto en marcha una nueva era de colaboración entre el museo y su, por largo tiempo, antagonista.

Entre los ciudadanos que la robaron estaban varios antiguos "clandestini", el término siciliano para los saqueadores, dijeron funcionarios locales. Durante décadas, el saqueo ha sido una fuente de ingresos para los residentes, en uno de los rincones más depauperados de la región más pobre de Italia.

El evento estuvo marcado con momentos de confusión, con la multitud tratando de empujar para entrar en el museo, el cual oficialmente tiene capacidad para alrededor de 150 personas.

"¿La confusión?", comentó un oficial uniformado de azul de los Carabinieri, la policía nacional de Italia, mientras observaba la acometida. "¡En Sicilia, eso es un caos y no una confusión!"

jueves, 28 de abril de 2011

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA: La Acrópolis de Atenas



NHG 89, PÁG 52
Los atenienses siempre consideraron la Acrópolis un lugar sagrado. Allí levantaron una serie de hermosos templos que culminaron con las grandes construcciones de Pericles, en el siglo V a.C.

Los atenienses siempre consideraron la colina de la Acrópolis como un lugar sagrado. Habitada desde época micénica, en ella se erigieron templos cada vez más majestuosos, que culminaron con las grandes construcciones promovidas por Pericles en el siglo V a.C. La Acrópolis de Atenas se localiza en el suroeste de la llamada región Ática y está circundada por el Licabeto y otros cerros de menor altura. Con sus 300 metros de largo por 150 de ancho, constituye una escarpada fortificación que cuenta con sus propias defensas naturales ante cualquier invasor. 
El primer rey propiamente dicho del Ática fue Cécrope (1654-1604 a.C.), y de hecho la Acrópolis recibió el nombre de Cecropia, y sus habitantes, el de cécropes. La tradición también le atribuye haber instituido el tribunal del Aerópago y la promulgación de algunas leyes. A su muerte se sucedieron en Atenas 17 reyes durante 560 años, comenzando por el rey Cránao, en cuyos días tuvo lugar el diluvio enviado por Zeus, del que sólo se salvaron un hombre y una mujer: Decaulión y Pirra. La Acrópolis debió de conocer una cierta prosperidad desde época micénica (1400-1200 a.C.), y sus primeras construcciones se asemejan a las de otros recintos amurallados como Micenas y Tirinto. Los atenienses llamaron a esta primera fortificación «muro pelásgico», en la idea de que sus constructores habían sido los pelasgos, unos antiquísimos habitantes del Ática. Algo más tarde, allá por el siglo X a.C., este muro fue ampliado por el lado occidental a fin de proteger el abastecimiento de agua potable de la fuente Clepsidra, así como algunos templos vecinos.
Más tarde, cuando hacia 1100 a.C. se produjo la llamada invasión de los pueblos dorios sobre Grecia, Atenas y el Ática quedaron relativamente al margen de dichas incursiones, lo que les permitió conocer un período de cierto esplendor, como parecen atestiguar la rica cerámica y los numerosos objetos funerarios hallados en el cementerio del Cerámico. También es tradición que en algún momento en torno al siglo X a.C., las diversas villas y aldeas de este enclave terminaron reagrupándose en una entidad cívica de rango superior, sometidas por consenso a la hegemonía de una de ellas, Atenas.
Hasta aquí, nuestras fuentes de información sobre la antigua acrópolis de Atenas han sido bien de naturaleza mítico-literaria, bien arqueológica. Durante la edad arcaica, entre los siglos VII y VI a.C., tomó impulso la construcción de templos, santuarios y otros edificios civiles sobre la Acrópolis. Aunque es de lamentar que ninguno de éstos se ha conservado hasta nuestros días, las fuentes literarias nos hablan de estas construcciones. En la Atenas de época arcaica, el poder se encontraba en manos de un puñado de grandes familias nobiliarias -los Alcmeónidas, los Medónticas, los Filaidas-, cuyas propiedades se extendían por el Ática. Pero la Acrópolis seguía siendo el centro simbólico de la comunidad.
A mediados del siglo VI a.C. el aspirante a tirano, Pisístrato, quiso demostrar su poder emprendiendo varias obras en la Acrópolis. En los años 570-560 a.C. comenzaron por su iniciativa las obras de un nuevo santuario para la diosa Atenea: el Hecatompedón -«cien pies», unos 33 metros, en alusión a su longitud-, sobre el espacio que luego ocuparía el Partenón.
La vida de este templo iba a ser efímera, pues cuando los persas invadieron Atenas en 480 a.C., durante la segunda guerra médica, quedó reducido a la nada. Reconstruido poco después de que concluyera la contienda, fue devorado definitivamente por un incendio en el año 406 a.C. El establecimiento de la democracia en Atenas también se reflejó en la Acrópolis. Tras la expulsión en 510 a.C. del último tirano, Hipias, se instauró la democracia, régimen bajo el que los atenienses derrotaron a los persas en dos ocasiones. Pericles, que dirigió los destinos de Atenas entre 458 y 429 a.C., fue quien abordó el proyecto de construcción de la mayor parte de los grandes y soberbios templos que aún puede contemplar el visitantemoderno.

jueves, 14 de abril de 2011

El 'País de los Feacios', ¿un lugar imaginario?

 
El aedo Demódoco en la corte del rey feacio Alcínoo,
cantando las hazañas de Ulises (a la derecha de la imagen, llorando).
   

Son varias las veces que he leído y releído la Odisea y muchas más las ocasiones en las que me he detenido en este pasaje de los Cantos VI al VIII. Una gran mayoría de los expertos asegura que el país de los Feacios, Schería, es un lugar imaginario, donde el (o los) poeta(s) que cantó el célebre poema épico (tradicionalmente atribuido a “Homero”) vuelca toda su artillería creativa para dar cobijo y descanso catártico a un perdido y desolado Ulises. Es en este pasaje donde Ulises narra los acontecimientos más famosos de la Odisea.

¿Inventó “Homero” esa tierra idílica, o se inspiró en pueblos ya conocidos o de los que pudo haber oído hablar?

Al respecto son famosos y clásicos los trabajos de A. Schulten y V. Bérard, si bien la historiografía moderna los considera obsoletos. No obstante, la mayoría de los expertos nunca ha dejado de reconocer que los poemas épicos de “Homero” conservan un fondo de realidad, hasta el punto de que la misteriosa Época Oscura griega ha podido ser reconstruida en la teoría (siendo confirmada por la Arqueología), partiendo de los textos homéricos.

La reflexión que reproduzco a continuación se halla planteada presentando mis más sinceros respetos, pues ni mucho menos puedo considerarme una autoridad en la materia, sino que es un humilde y simple pensamiento, el cual, según yo veo, puede tener cierta coherencia:

Durante la época dorada fenicia (la fundación de Gadir, el comercio con Tartessos), los navegantes y mercaderes llegaban a Egipto cargados de productos “exóticos” y maravillosos que los egipcios no se resistían a comprar. Contaban a sus compradores cuán fabulosos eran los nuevos territorios “conquistados” por ellos y cómo de extensas eran esas conquistas... pero los caminos a aquellos lugares los guardaron en el más absoluto y celoso secreto (en la imagen, una reproducción del mundo a los ojos de “Homero”).

Ello provocó que el magnífico emporio edificado por los fenicios en el misterioso y lejano Occidente “obsesionara” a los griegos que vivieron entre los siglos VIII al VI a. C. En sus mitos, los helenos no paraban de hacer referencias a él y, desde luego, no era para menos. Las informaciones que recibían de los fenicios sobre aquellas fabulosas regiones debían de hacerles la boca agua.

Estrabón insistía en que “Homero” tenía conocimiento de la existencia de Iberia y dejó dicho: “[...] no es de extrañar que el poeta haya compuesto [...] la leyenda sobre el vagabundeo de Odiseo, de manera que la mayor parte de lo que narra sobre él se sitúa más allá de las Columnas [de Hércules]” (III, 4, 4). Y es que, verdaderamente, da la impresión de que “Homero” ubica los acontecimientos de mayor carga mitológica, precisamente, en lugares a donde el ciudadano medio no podría acceder (en tal sentido, Maluquer de Motes, 1984:8-9), a donde nadie podría llegar para verificar si sus historias eran o no ciertas. Y en la Odisea estos lugares se hallan establecidos, por regla general, en el extremo de la Tierra, en Occidente.

Indudablemente el descubrimiento de tierras nuevas y exóticas tuvo que despertar la curiosidad de muchos “sabios” y poetas de los pueblos que conformaban el Antiguo Mundo de entonces. Y éste fue otro de los motivos por los cuales sugerí en la Introducción... (2004:36), que en el pasaje de la Odisea en el que se retrata una civilización supuestamente imaginada, lo que en realidad se hace es una descripción de las costumbres de aquellas tierras ignotas que podrían identificarse con Tartessos. En principio, nada nos puede hacer pensar que, en efecto, la Schería de “Homero” fuese la Tartessos ibérica, si bien tampoco podemos cerrar los ojos ante la posibilidad de que “Homero” tomara un modelo, como digo, para construir su “paraíso terrenal” particular tras oír las constantes noticias y leyendas que debieron circular, ya no durante el I milenio antes de Cristo, sino incluso desde mediados del II. 

Tales reflexiones nos conducirían a una tercera, quizá la más importante: descartar el emplazamiento real otorgado tradicionalmente a Schería, léase la actual isla de Corfú (antigua Kérkyra o Córcira). Es más, creo que en la Introducción... pude rebatir dicha identificación (2004:32), algo que, por otro lado, no supuso ninguna novedad; pues según la opinión científica generalizada, Corfú tampoco debe considerarse como la localización real de Schería, como lo sugirió Tucídides (I, 25). De hecho, el que Tucídides afirmase tal cosa es relativo. En el libro I (25, 4) de la Historia de la Guerra del Peloponeso dice: “[...] en cuanto a su flota [los corcireos], se vanagloriaban a veces no sólo de ser muy superiores, sino también por la anterior ocupación de Corcira por los feacios, cuya fama giraba en torno a sus naves [...]”. He subrayado el reflexivo precisamente porque Tucídides no afirma que los feacios sean los antecesores de los corcireos, sino que éstos eran quienes presumían de ello: tener un pasado glorioso y una ascendencia legendaria de cierto calibre es deseo común de todo pueblo, máxime durante la Antigüedad; Virgilio, por ejemplo, pone a Eneas, una vez abandonada Troya, como colonizador de la tierra que después sería Etruria con el fin de otorgarle ese pasado de esplendor (curioso es el anacronismo virgiliano en lo referente al amor que nació entre el héroe –que de haber existido realmente debió vivir alrededor del siglo XI a. C.– y Elisha o Dido, noble fenicia fundadora de Carthago en el 814 a. C.). Volviendo con Tucídides, el mismo razonamiento debe aplicarse a III, 70 (4), donde menciona un templo consagrado a Alcínoo.

Teniendo estas premisas en cuenta, he llegado a la conclusión de que la descripción de Schería niega, más que afirma, la relación entre ésta y la isla jónica, porque Corfú pertenece al mundo heleno y lo que “Homero” pretendía era precisamente lo contrario; es decir, situar a Schería lo más lejos posible, en el Extremo Occidente, en el Fin del Mundo.

Nausícaa, la princesa de los feacios hija de Alcínoo, dice en Od. VI (214-15), respecto a los habitantes de Schería: “[...] somos los últimos de los hombres y ningún otro mortal tiene trato con nosotros”. De tal frase se deducen dos cosas: la primera proposición, somos los últimos de los hombres, hace referencia a seres que moraban en lugares lejanos; la misma expresión en el griego original, eschatón (“los más apartados”), así lo confirma. Como muy bien apunta Carmen Marcos (2003:59), para los navegantes y mercaderes micénicos “tanto la isla de Ítaca como la de Corfú, la antigua Corcyra, eran lugares de paso obligado y actuaban como puentes en el camino que, costeando el litoral occidental del Peloponeso, llegaba hasta el sur de Italia y Sicilia”. Si “Homero” pretendía situar sus historias en la lejanía espacio-temporal, sería ilógico que describiese un lugar sobradamente conocido por sus oyentes, por lo que, en caso de que el Poeta hubiese querido enclavar a Schería en la muy conocida isla de Córcira, no habría puesto aquellas palabras en boca de Nausícaa.

Recreación artística de un cacique o rey tartesio muy orientalizado.


En cuanto a la segunda parte de la frase, ningún otro mortal tiene trato con nosotros, la interpretación podría realizarse a partir de dos posibles premisas: la primera, entendiéndola de manera análoga a como se hace con Heródoto (IV, 152) cuando se refería a Tartessos; desde el punto de vista griego, las civilizaciones cuyas tierras aún no habían sido exploradas, ni con cuyos habitantes se había tenido relación contractual o comercial alguna, se las consideraba “vírgenes”, aun cuando la Península Ibérica ya comerciaba con pueblos como el micénico, el egipcio o el fenicio mucho tiempo antes que el “renacido” pueblo griego del siglo VIII a. C. En lo que respecta a la segunda premisa, es preciso destacar que “Homero” cuenta una historia que, aunque se inspira en informaciones contemporáneas a él, la sitúa, no obstante, muy lejos en el tiempo, en la época gloriosa de los antiguos palacios y reinos, en la era micénica. Es un hecho real, corroborado por la Arqueología, que Micenas tuvo contactos comerciales con la Península Ibérica desde el siglo XIII a. C. (vestigios de ello, en el curso medio del Guadalquivir y en Huelva); puede que antes. Nada más que por las leyendas de Herakles, “Homero” debió tener constancia de aquellos contactos (cf. Estrabón, III, 2, 13) que, por otro lado, debieron ser esporádicos, al menos no llevados a cabo de un modo tan sistemático como se hizo a partir de la llegada de los pueblos semitas. Por tanto, ya no solo cabe hablar de las tierras “inexploradas” en la época micénica, sino también de aquéllas que, aun habiendo sido visitadas por los micénicos o tardo-micénicos, no fueron “explotadas” como lo serían en la era orientalizante. Reforzaría esta tesis, en fin, lo que Ulises le dice a Atenea al principio del Canto VII: “Soy un forastero que [...] ha llegado acá, viniendo de lejos, de una tierra apartada, y no conozco a ninguno de los hombres que habitan esta ciudad y estos campos”. Ulises, rey de Ítaca, jamás pronunciaría estas palabras si el lugar en el que se encontrase fuese Kérkyra, tan próxima a su patria.

A su vez esto explicaría también por qué la imagen del País de los feacios representada en la Odisea se encuentra entre dos mundos, uno “civilizado” y otro “incivilizado” (A. Román, 2004:30): al final del Canto V (vv. 477-478), cuando Odiseo/Ulises consigue arribar a la playa de aquella nueva y desconocida tierra y decide descansar tras la tormenta, se dirigió “[...] a la selva que halló cerca del agua, en un altozano, y metióse debajo de dos arbustos que habían nacido en un mismo lugar y eran un acebuche y un olivo [...]”. Según Carmen Sánchez ( Sobre la Odisea, 2003:195) este pasaje descubre que Schería se hallaba en una doble situación de realidad e irrealidad, pues el “acebuche” y el “olivo” no hacen sino poner en relieve un “hecho notable, que es doble, salvaje y cultivado a la vez”. Sin embargo, aceptando lo que Sánchez sugiere en cuanto a las tierras “cultivadas” o no, yo planteé en su momento que, en realidad, debería leerse tierras “civilizadas” o “incivilizadas” desde el punto de vista del desarrollo agrícola. Es precisamente lo que ocurría en la Península Ibérica antes de la llegada de los fenicios. Éstos introdujeron técnicas agrícolas que mejoraron el cultivo de la vid y del olivo, si bien ambos tipos de frutos ya eran consumidos entre los pre-tartesios de un modo más rudimentario (A. Román, 2004:31); es decir, en Tartessos se consumía la aceituna silvestre y, como se sabe, es “Acebuche” el nombre con el que se conoce al olivo en estado salvaje. La aceituna no fue cultivada de manera sistemática hasta la llegada de los fenicios.

En consecuencia, parece lógico pensar que con la expresión que hace alusión al acebuche y al olivo, lo que “Homero” quiere no es diferenciar lo real de lo imaginario, sino mostrarnos que Ulises, a principios del siglo XII a. C., llegó a una tierra que, a sus ojos, se hallaba en vías de desarrollo, por lo que podría aceptarse como una especie de analogía entre la Schería homérica y la Tartessos “real” (A. Román, 2004:31).

En este sentido me parece ciertamente importante la reflexión que al respecto hace González de Canales. Según él (2004:80):

[...] Demostrada la reducción de Tarteso al emporio protohistórico de Huelva, no van a faltar puntos de encuentro con Esqueria: localización occidental, riqueza de metales, suave climatología, predominio del viento de Poniente y capacidad para producir dos cosechas al año. En ambos casos se trata también de una isla (o península) situada junto a un río que desemboca en el Océano. Una descripción de Esqueria, según la divisa Odiseo desde el mar, recuerda la imagen que en su día ofrecieron las colinas o cabezos de Huelva desde el antiguo lago marino configurado por el estuario del Tinto-Odiel: « ...las montañas umbrías de la tierra feacia [dice este autor, citando a “Homero”] ...como comba de escudo surgiendo del mar nebuloso» (Od. V 279-281) [...].

González de Canales va a concluir afirmando que, en cualquier caso, “ausente el topónimo Tarteso en Homero, es preferible contemplar a Esqueria como un país imaginario [...]”, algo que puede aceptarse, si bien debemos tener en cuenta que, como él mismo apunta en páginas anteriores (2004:60), “la primera referencia explícita [a Tartessos como tal], en el siglo VI a. C., se debe a Estesícoro, quien en su Gerioneida [...], partiendo de un material muy antiguo, en el que ya aparecía la isla oceánica de Eritea, incorporó al mito el ahora denominado Tarteso [...]”. En efecto, si en el mundo griego no llegaron a conocerse ciertas zonas ubicadas en el Extremo Occidente bajo el nombre de Tartessos hasta finales del siglo VII y principios del VI a. C., no podemos exigirle a “Homero” que en lugar de Schería llamase Tartessos a su particular país de los feacios. Aún no ha sido explicado con total convencimiento el significado del topónimo Schería; pero no debería extrañar que, en un momento dado, tuviese alguna relación con el antiguo emporio andaluz.

Un dato que llama fuertemente mi atención es que la palabra “acebuche” en griego es κότινος (kótinos), sustantivo del que deriva, sin lugar a dudas, el topónimo Kotinoussa; es decir, la “[Isla o Tierra] rica en Acebuches”. Así es como se conocía en la Antigüedad a la mayor de las islas que conformaban el originario archipiélago que hoy, con el paso del tiempo, se ha convertido en la península que llamamos Cádiz. Plinio “El Viejo” nos facilita este dato en su Historia Natural (IV, 119-120): “[...] Al comienzo mismo de la Bética y a veinticinco mil pasos de la entrada del Estrecho se halla Gades [...]. Timeo dice que [...los indígenas de la isla...] la solían llamar Cotinusa en su lengua”. Muy interesante, si además tenemos en cuenta que Plinio, a continuación de lo citado, identificaba Cádiz con Tartessos: “[...] nostri Tarteson appellant, Poeni Gadir, ita Punica lingua saepem significante [...]”, es decir, “... los nuestros la llaman Tartessos, los púnicos Gadir, que en lengua púnica significa recinto...” (N.H., IV, 120).

Huelva, Cádiz... costa suroccidental atlántica, el occidente andaluz, el Extremo Occidente... ¿Schería, al fin y al cabo…?

Mapa geográfico confeccionado según los textos de Heródoto.

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Referencias de los autores y las obras citados para la elaboración de este post:
- GONZÁLEZ De CANALES, Fernando. Del Occidente mítico griego a Tarsis-Tarteso. Col. Historia Biblioteca Nueva, Madrid: Biblioteca Nueva, 2004.
- MALUQUER De MOTES, Juan. Tartessos. Barcelona: Destino, 1984 [primera ed., 1970].
- MARCOS, Carmen. “ ‘El hombre de muchos senderos...’ (Odisea, I, 1)”. Sobre la Odisea. Paloma Cabrera y Ricardo Olmos (Coords.), Madrid: Polifemo, 2003 (pp. 45-74).
- ROMÁN RAMÍREZ, Ángel. Introducción a la música en la España antigua y en la Andalucía prerromana. Granada: Centro de Documentación Musical de Andalucía, 2004.
- SCHULTEN, Adolf. Tartessos. Madrid: Espasa-Calpe, 1945.
Textos de Victor BÉRARD en Le Fil de Pénélope (París: La Table d'Emeraude), publicado en 1996.

El texto del post es un extracto de Ángel Román Ramírez: La música en Tartessos y en los pueblos prerromanos de Iberia. Raleigh (North Carolina): Lulu Enterprises, 2009 (pp. 41-44).