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viernes, 2 de mayo de 2014

Según los arqueólogos Roma es 200 años más antigua de lo que se creía.

Según los arqueólogos, la ciudad de Roma es dos siglos más antigua de lo que se ha venido pensando hasta ahora. Nuevos restos hallados durante una excavación en el Foro así lo atestiguarían.
Ya sabíamos que es una de las ciudades más antiguas del mundo, pero la antigua Roma es desde ahora un poco más vieja.
Fuente: La túnica de Neso, 14 de abril de 2014
En unas excavaciones realizadas en el interior del Foro Romano se han hallado restos de un muro que data del año 900 a.C. – lo que sugiere que la Ciudad Eterna fue fundada dos siglos antes de lo que se creía anteriormente.
Utilizando las más novedosas tecnologías, arqueólogos italianos han hallado restos de un muro hecho de toba – un tipo de piedra caliza – junto con fragmentos de cerámica y granos, durante una excavación en el Lapis Niger, un altar de piedra negra varios siglos anterior al Imperio Romano.
Según la leyenda local, Roma fue fundada por los hermanos gemelos Rómulo y Remo en el año 753 a.C. Pero este descubrimiento ha convencido a algunos destacados arqueólogos italianos de que la ciudad pudo haber sido fundada dos siglos antes de eso.
“El examen del material cerámico recuperado nos ha permitido fechar cronológicamente la estructura del muro entre el siglo IX a.C y principios del siglo VIII a.C.”, señala la Dra. Patrizia Fortuni, arqueóloga de la Superintendencia cultural de Roma que dirige el equipo de investigación.
“Por lo tanto es anterior a la que tradicionalmente se considera la fecha de la fundación de Roma.”
El Lapis Niger se encuentra junto al Arco de Septimio Severo, un monumento de mármol construido en el corazón del Foro en el año 203 d.C.
Los expertos han estado trabajando en la excavación desde 2009, usando fotos históricas, imágenes y otras investigaciones dejadas por arqueólogos como Giacomo Boni, que dirigió la excavación del Foro Romano desde 1899 hasta su muerte en 1925.
A partir de imágenes de Boni, la Dra. Fortuni y su equipo han creado imágenes en 3D de la localización, y mediante el uso de escáneres láser y fotografías de alta definición han sido capaces de determinar la ubicación exacta del muro enterrado, que han descrito como la “primera estructura” en el sitio sagrado.
Una excavación anterior en el lugar descubrió un bloque de piedra conocida como la “lex sacra”, que contiene la inscripción en latín más antigua conocida de Roma, que data del año 565 a.C.
Fuente: Josephine McKenna | The Telegraph  Rome ‘ages’ 200 years as archaeologists discover new remains

miércoles, 1 de enero de 2014

El anillo romano que inspiró a Tolkien para su saga del Hobbit


No se lo digan a Frodo Bolsón. Tras tantos esfuerzos para destruirlo, el hobbit podría no aguantar la noticia de que su viaje fue en balde. Porque el anillo del poder en torno al que giran El hobbit y El señor de los anillos, las obras más famosas de J.R.R. Tolkien, existe de verdad y hasta se puede ver. O eso, al menos, sostiene una muestra que se inaugura hoy en The Vyne -una mansión en el sureste de Inglaterra que pertenece al patrimonio británico- y que expone el célebre adorno.
Fuente: El País.com, 2 de abril de 2013
La exposición The Ring Room, creada en colaboración con la Sociedad Tolkien, “cuenta la increíble historia de este anillo, de la tabla romana que lleva una maldición para el hombre que lo robó, y sus conexiones fascinantes con Tolkien”, afirma un comunicado en la página web de The Vyne.
El anillo en cuestión fue encontrado, al parecer, por primera vez por un granjero en 1785 en los alrededores de Silchester, antigua ciudad que fue abandonada en el siglo VII y jamás repoblada y que el diario británico The Guardian define como “uno de los yacimientos romanos más enigmáticos del pa... El mismo periódico cuenta que los historiadores creen que el granjero vendió el dorado adorno a la familia Chute, que residía precisamente en The Vyne.
“Senicianus vive bien en Dios” reza la frase en latín que recorre todo el anillo y que Tolkien cambió por aquello tan famoso para los fans de los libros de “un anillo para gobernarlos a todos, un anillo para encontrarlos, un anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas”.
Ni que de una novela de Tolkien se tratara, la historia cuenta también con una maldición. El propio Senicianus debió de perder su precioso tesoro –con perdón de Gollum- cerca de Silchester. De ahí que, a pocas millas de la ciudad, en un lugar llamado La colina del enano, unas décadas más tarde fue hallada una tabla romana en la que un tal Silvianus le contaba al dios Nodens que le habían robado su anillo y le pedía justicia: “A los que llevan el nombre de Senicianus que no les sea concedida salud hasta que devuelvan el anillo al templo de Nodens”.
Cuando el arqueólogo Mortimer Wheeler volvió a excavar en la zona, en 1929, le pidió ayuda a Tolkien, por aquel entonces solo profesor de Oxford, para comprender de qué divinidad se trataba. De ahí que el escritor descubriera la existencia del anillo y toda la historia. De hecho, estuvo investigándola al menos un par de años antes de que, en 1937, publicara El hobbit.
Teniendo en cuenta que siempre se han conocido sobre todo las influencias literarias que condicionaron a Tolkien, "es particularmente fascinante ver la evidencia física del anillo Vyne, con sus conexiones con Tolkien y la inscripción que lo asocia con la maldición”, como relata el doctor Lynn Forest-Hill, de la Fundación Tolkien, a The Guardian.

martes, 11 de junio de 2013

Hallan el jardín secreto de Adriano y cinco edificios en su villa de Tívoli

Fuente: Il Messaggero.it | Laura Larcan | 5 de junio de 2013 (Traducción de G.C.C. para Terrae Antiqvae)
La "gran belleza" de Adriano estaba escondida en un jardín secreto. El área más escénica y desconocida de su villa en Tívoli, que se yergue sobre una cresta de toba, está detrás de la famosa Piazza d'Oro. Es aquí donde han surgido, en una secuencia estratégica, cinco edificios monumentales de una rara elegancia arquitectónica, decorados con estatuas colosales, y proyectados por Adriano para ofrecer recorridos privilegiados y crear fondos paisajísticos de carácter idílico.
Son la memoria 'inédita' de Adriano, la cual emerge ahora en una parte de su villa completamente olvidada y considerada durante siglos de poco interés, hasta el punto de ser excluida de los recorridos de visita en los años 60 del pasado siglo para acoger un camping.

El descubrimiento, fruto de una larga y compleja campaña de excavaciones llevadas a cabo por la Universidad La Sapienza, bajo la responsabilidad científica de Patrizio Pensabene (izquierda), en estrecha colaboración con la Superintendencia del Patrimonio Cultural del Lazio y la directora de Villa Adriana, Benedetta Adembri, fue presentado en el Congreso Internacional sobre la Antigüedad Clásica celebrado recientemente en Mérida, España.
"Lo que se ha descubierto es sólo la punta del iceberg, ya que estas estructuras no se han documentado antes, ni incluso por los estudiosos antiguos como Piranesi", dice el director de la excavación Adalberto Ottati (derecha), investigador de La Sapienza y del Instituto Catalán de Arqueología Clásica.
El único monumento visible era el llamado mausoleo de época republicana, un edificio circular que ha sido completamente reinterpretado, datándose, como los otros, en la época de Adriano (en el 123 d.C. por las marcas de los ladrillos). "Es un lugar único, sin comparación con las estructuras conservadas. Seguramente era un pabellón-museo que lucía todo su esplendor en el interior y no en el exterior. En la rica decoración arquitectónica, de la cual hemos encontrado fragmentos de monumentales, destaca una columnata dórica, una elección estilística no casual, sino significativa en su referencia a la Grecia de los orígenes. Además debía contener también estatuas y obras de arte, como una especie de lugar de contemplación de lo bello", dijo Ottati.

TEMPLOS Y COLOSOS
Las investigaciones del pabellón de Adriano (dirigidas por Patrizio Fileri, Francesca Stazzi, Luigi Tortella, Elisa Iori, Elisa Mancini y Vito Mazzurca) revelaron una inusual secuencia de edificios: un templete rectangular, seguido de un segundo pabellón circular combinado con otro templete rectangular. Este último, coronado por un gran edificio porticado. Un complejo escenográfico de remarcada sugestión: "La disposición de los edificios crea un juego de fondos y puntos de vista entre la naturaleza y la arquitectura que dan testimonio de querer recrear los paisajes que se encuentran en las pinturas de Pompeya", subraya Ottati. "Una comparación interesante está propiamente entre las pinturas del segundo y tercer estilo, y, en especial, en las vistas de paisajes idílicos-sagrados de la tradición tardo-helenística".
 
Pero eso no es todo. Cerca del segundo pabellón se encontraron cientos de fragmentos de mármol de una estatua colosal que hoy, después de un trabajo de restauración cuidadoso y minucioso, ha recuperado su identidad.
"Se parece a una Nemesis, y por su carácter colosal puede ser también una estatua-retrato de una emperatriz", dice Ottati. Tal vez la misma Vibia Sabina, esposa de Adriano. Pero las hipótesis siguen abiertas. Las excavaciones se reanudarán en septiembre.

martes, 28 de mayo de 2013

Vía romana desde Astorga hasta Braga por el Tera. De Astvrica a Veniatia.

Isaac Moreno Gallo Esta carretera romana viene recogida en el Itinerario de Antonino como de Braga a Astorga. Hoy tiene la práctica totalidad de las estaciones identificadas, así como todo su recorrido.
Fue reconocida e identificada con éxito por el ingeniero Enrique Gadea en 1874, entre Astorga y el Portillo de San Pedro de las Herrerías. Es cierto que en su momento se conservaba muy bien en grandes tramos, pero también existían otros que presentaban mucha dificultad para su identificación en una prospección necesariamente terrestre, como la que él realizó. Hoy tiene muchos de sus tramos devorados por la vegetación.
Isaac Moreno Gallo
Astorga y sus murallas. Punto de partida de varias vías romanas. entre ellas, la vía romana hacia Braga, por el río Tera.

__ Isaac Moreno Gallo
El empedrado antiguo bajo las zahorras modernas, en la vía romana a su salida de Astorga por el llamado Camino de Cuevas.

Isaac Moreno Gallo
Vista del puente Balimbre desde aguas abajo.

Isaac Moreno Gallo
Calzada de Nuestra Señora en Valderrey. A la derecha un hueco de extracción de áridos para la construcción de la vía romana.
Isaac Moreno Gallo
Terraplén fosilizado de la vía romana milagrosamente conservado en Valderrey. Se observan perfectamente las gravas en superficie.

Isaac Moreno Gallo
Sección de la vía romana en Valderrey. Se observan bien, por su cromatismo, las capas diferentes de zahorras que componen el terraplén y el firme romano.
Isaac Moreno Gallo
Tegulas romana en el lugar del yacimiento de Argentiolvm.

Isaac Moreno Gallo
La vía romana en Villamontán de Valduerna. En primer plano el lugar de Argentiolvm.
Isaac Moreno Gallo
Sección estructural de la vía romana en Castrocalbón, en el lugar de la Portilla, en el límite con Quintana y Congosto, en Herreros de Jamuz. En primer término el bordillo derecho limpio. Cimentación de gruesas piedras de cuarcita del Cámbrico-Ordovícico, presentes en la roca madre del entorno y capa de rodadura de gravas y cantos en matriz arenosa-limosa, del Pleistoceno-Holoceno, de bancos no muy lejanos al lugar.

Isaac Moreno Gallo
Detalle de la sección de la Portilla.
Isaac Moreno Gallo
Foto aérea de la vía roturada en las fincas de Castrocalbón. A la izquierda el arroyo Valdelimbre y a la derecha, el lugar de la Portilla.

Isaac Moreno Gallo
Foto aérea de la vía roturada en las fincas de Castrocalbón. Al fondo, el lugar de la Portilla.
Isaac Moreno Gallo
Excavación de la vía romana al norte de Castrocalbón, la Calzada del Obispo afectada y rota por los drenajes de las labores de concentración parcelaria. Se observa la estructura del firme. Gravas sobre terreno arcilloso.

Isaac Moreno Gallo
Terraplén de la vía romana, en el páramo de la Chana, en Castrocalbón. La laguna de la izquierda es una hoya de extracción de materiales para la formación de la vía romana.
Isaac Moreno Gallo
Tramo final del páramo de Castrocalbón con la vía ya labrada, al norte del río Ería, en el lugar de la Arquilla. Se observan restos de las gravas del firme de la calzada, en las fincas.

Isaac Moreno Gallo
Páramo de la Chana de Castrocalbón. En la ortofoto de 2008 figura el campamento rectangular de la Fuente del Robledo, el círculo de 70 metros de diámetro y otro menor de 40 metros de diámetro. Junto a estas enigmáticas figuras se observa la vía romana y varias de las canteras de extracción de los materiales.
Isaac Moreno Gallo
Foso de planta rectangular del campamento romano en el páramo de la Chana, en Castrocalbón, junto a la vía romana.

Isaac Moreno Gallo
Alineación recta de la vía romana en el páramo de la Chana en Castrocalbón. Al fondo el río Ería. En este páramo, junto a la fuente del Robledo, se encontró un miliario de Valeriano y Galieno.
Isaac Moreno Gallo
Bordillo de guijarros detectado en 2004.

Isaac Moreno Gallo
El bordillo resultó ser parte de la base de cimentación de un murete de protección, en el lado de aguas arriba, del arroyo que cruza más adelante.
Isaac Moreno Gallo
Restos de bordillo detectado en 2004 en el terraplén del páramo de la Chana.

Isaac Moreno Gallo
Terraplén seccionado en la Chana de Castrocalbón. Gruesos bolos de cuarcita en la cimentación del firme, rematados en superficie por zahorras muy arenosas. Prácticamente arenas, en este punto.
Isaac Moreno Gallo
Vista aérea del campamento reconstruido de Rosinos de Vidriales. El núcleo de la ciudad de Petavonivm.

Isaac Moreno Gallo
La vía romana labrada entre San Juanico el Nuevo y el río Tera. Arriba la autovía de las rías bajas, A-52.
Isaac Moreno Gallo
Terraplén seccionado en el cruce del arroyo del Valle en Olleros de Tera.

Isaac Moreno Gallo
Restos del muro de protección en el terraplén de Olleros de Tera. El muro está situado aguas arriba del terraplén para protegerlo de las crecidas del arroyo del Valle.
Isaac Moreno Gallo
Espectacular huella de la vía romana labrada en Villanueva de Valrrojo.

Isaac Moreno Gallo
Terraplén al sur de la carretera en Villanueva de Valrrojo, tal y como se conservaba en 2003.
Isaac Moreno Gallo
Las gravas de la vía romana labrada en las roturaciones de Ferreras de Arriba-Villanueva de Valrrojo. El mismo sitio que las fotos aéreas anteriores.

Isaac Moreno Gallo
La vía romana cruzando de este a oeste el llano de la Llagona de Villardeciervos.
Isaac Moreno Gallo
Material pétreo en la coronación del terraplén cercano al arroyo de Sobacana, en Figueruela de Arriba. Foto del año 2006.

Isaac Moreno Gallo
Detalle de los materiales del firme en la vía romana de Sobacana, en Figueruela de Arriba. Piedras de areniscas y pizarras con alguna caliza, procedentes de los sustratos naturales de la zona.
Isaac Moreno Gallo
Restos del bordillo de la vía romana en el Camino de San Julián, en Moldones. Foto del año 2003.

Isaac Moreno Gallo
Bordillo de la vía romana en el Camino de San Julián, en Moldones. Foto del año 2006.
Isaac Moreno Gallo
La vía romana, en los Lameros da Calçada en Vila Meá (Portugal), junto a la frontera. Se observan vestigios de terraplén.

jueves, 11 de abril de 2013

Los restos del antiguo templo de Quirino en Roma se hallan bajo el palacio Barberini, según el arqueólogo Filippo Coarelli.

Guillermo Caso de los Cobos en Terrae Antiquae
Reconstrucción del templo de Quirino en Roma. Foto: Presidenza della Repubblica.
Fuente: Il Messaggero.it | Laura larcan |  8 de abril de 2013 | Traducción de G.C.C. para Terrae Antiqvae)
Hasta ahora, la hipótesis más acreditada lo colocaba bajo los jardines del Palazzo del Quirinale. Pero el templo del dios Quirino, el gran monumento construido en la colina "Quirinalis", que tiene su origen en la fundación de Roma, y fue reconstruido por César y Augusto, estaría más bien bajo el Palazzo Barberini.
 
Así lo asegura el famoso arqueólogo y divulgador de la historia romana, Filippo Coarelli (izquierda), el cual comienza un nuevo ciclo de conferencias en el Museo Nacional Romano, en el Palazzo Massimo alle Terme dirigido por Rita Paris, a fin de ilustrar su última investigación basada en una serie de descubrimientos fruto de una campaña de excavaciones desarrolladas en los últimos veinte años.
Excavaciones
"La ubicación del templo de Quirino es uno de los temas cruciales de las nuevas conferencias, anuncia Filippo Coarelli. El complejo monumental se encuentra bajo el Palazzo Barberini y no bajo los jardines del Quirinal. En ello está de acuerdo conmigo Adriano La Regina (ex superintendente de arqueología) y se puede demostrar", reitera el investigador.
Las pistas principales, según cuenta Coarelli, surgieron a partir del estudio de los resultados obtenidos en una serie de excavaciones, algunas históricas (datan de 1901) y otras más recientes y todavía inéditas, lo que permitió al arqueólogo reconstruir, como un puzzle, el corazón de tan extraordinario monumento: "El templo estaba situado entre la Via Barberini y la Via delle Quattro Fontane", afirma Coarelli.

Durante los trabajos de adecuación de la entrada a la galería de arte del Palacio Barberini salieron a la luz enormes paredes (así como una serie de habitaciones, algunas con pinturas al fresco), que se identifican hoy con las subestructuras del gran podio-platea del templo que estaba sobre la colina primitiva del Quirinal. Y parte de los imponentes cimientos del templo fueron encontrados también al lado de la Via Barberini.

Mapa
Según Coarelli el mapa del templo debe ser enteramente anulado. También porque en el año 2007, justo en el Quirinale, se inauguró la exposición "Cercando Quirino", en la que el ilustre arqueólogo Andrea Carandini presentó los resultados de las investigaciones realizadas con geo-radar en los jardines del Quirinal y reconstruyó el templo justo debajo del palacio presidencial.
Sin embargo, para Coarelli, los restos identificados bajo la Casa de los italianos tienen otra identidad muy diferente: "La excavación de un túnel en 1901 sacó a la luz parte de una estructura gigantesca de viviendas, identificables gracias al descubrimiento de tuberías con inscripciones epigráficas alusivas a Plautiano, el famoso suegro del emperador Caracalla". Según las fuentes, fue sobre la cima del "Quirinalis" (uno de las cuatro colinas primitivas que formaban el gran Quirinal) donde se construyó el templo de Quirino.

Es sabido que en el año 293 a.C. el cónsul Lucio Papirio Cursor ordenó la fundación en el lugar de un templo dedicado al dios Quirino, y es muy probable que los construyera sobre un santuario muy antiguo que databa de la época arcaica, cuando la población sabina ocupaba la colina. La única representación del templo la ofrece un fragmentado relieve en mármol (siglo II) encontrado en la Piazza Esedra en el año 1901 (ahora depositado en el Palazzo Massimo, abajo).
El arquitecto Vitruvio lo describe de orden dórico, con doble columnata y rodeado por un pórtico. Sin embargo, su localización se quedó con el signo de interrogación. "La colina Quirinalis, el Quirinal primitivo, no pudo estar más allá de la vía delle IV Fontane", explica Coarelli. Por tanto, el templo habría tenido que desarrollarse hacia la iglesia de Santa Susana.