jueves, 10 de enero de 2013

Las chicas de Ovidio

Irene Hdez. Velasco | Roma
  • Hallan las siete estatuas de mármol que inspiraron al poeta latino
Una de las estatuas de Ciampino.
Una de las estatuas de Ciampino.
Los arqueólogos aseguran que se trata de un hallazgo absolutamente excepcional: siete imponentes estatuas de mármol de la época del emperador Augusto, cada una de ellas de más de dos metros de altura, han sido encontradas a las afueras de Roma, cerca de la localidad de Ciampino. Las siete estatuas narran el mito de Níobe, la orgullosa madre de 12 hijos que, según la mitología griega, tanto se vanagloriaba de su numerosa prole que fue castigada por los dioses a presenciar con sus propios ojos la muerte de sus vástagos.
Los especialistas consideran que el conjunto de estatuas podría haber servido de inspiración al poeta Ovidio a la hora de cantar el mito de Níobe en sus 'Metamorfosis', el gigantesco poema en versos hexámetros en el que narró la historia del mundo desde su creación hasta la deificación de Julio Cesar. Al fin y al cabo las estatuas, muy sucias y medio corroidas por la acidez de la tierra en la que estaban enterradas, decoraron en sus buenos tiempos la villa de campo de Valerio Messalla Corvino, un consul romano del siglo I a.C., amigo del emperador Augusto y mecenas de numerosos artistas y poetas, incluido el propio Ovidio.
Todo indica que el muy rico cónsul Mesalla tenía una magnífica casa en el Palatino de Roma, la colina donde vivían los potentados de la época. Pero era en su casa a las afueras de la ciudad, una villa sin duda majestuosa, donde Mesalla celebraba tertulias literarias a las que eran asiduos, a parte del propio Ovidio, los poetas Horacio, Albio Tibullo y Ligdamo.
La localización de la villa campestre de Mesalla se conoce desde finales del siglo XIX. Pero sólo ahora un grupo de arqueólogos de la región de Lazio, bajo la dirección de Alessandro Betori, ha llevado a cabo excavaciones en la zona. En las tareas de exploracion han sido encontradas una zona de termas con fragmentos de mosaicos y una piscina exterior de de 20 metros de longitud con las paredes pintadas de azul. Dentro precisamente de esa piscina han sido halladas las siete esculturas de Níobe.
Según la reconstrucción realizada por los arqueólogos, las estatuas decoraban los cuatro lados de la piscina y el centro de la misma. La hipótesis es que si han sobrevivido hasta nuestros días tal vez ha sido a causa de un terremoto, que en el siglo II podría haber hecho caer las estatuas a la piscina, donde han permanecido sepultadas e invioladas durante siglos.
"En el grupo de esculturas encontradas destacan dos figuras mascuilnas de jóvenes que contenmplan el asesinato de los hermanos, y que a todas luces parecen inéditas. Pero, sobre todo, la villa de la que proceden esas esculturas pertenecía a Messalla, protector de Ovidio", señala Betori en declaraciones al diario 'La Repubblica'.
El problema ahora será restaurar esas siete estatuas, corroídas por el alto nivel de acidez de la tierra en la que han estado enterradas durante casi 2.000 años. "Se trata efectivamente de un problema muy particular, estamos estudiando dos fragmentos para decidir cómo intervenir. La tierra ha penetrado en el interior del marmol, y hay que valorar cómo sacarla", explica la restauradora Gisella Capponi.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

América homérica


  • La teoría de que Ulises, el héroe de la Odisea, llegó a las Bermudas reaparece
Una isla repleta de grutas, con jardines naturales y grandes manantiales. Así describe Homero la misteriosa isla de Ogigia en uno de los libros más célebres de todos los tiempos, la 'Odisea'. Ulises llega a ella, al oeste, alejada del mundo, tras naufragar su barco y allí es retenido durante siete años por la ninfa Calipso.
'Calipso y Odisea', de Arnold Böcklin.
'Calipso y Odisea', de Arnold Böcklin.
La mayoría de historiadores coincide en situar el lugar en el mediterráneo occidental. Otros, como Plutarco y Estrabón, la ubicaron en el Océano Atlántico y sólo unos pocos se han atrevido a ir más allá: Ulises podría haber viajado incluso hasta América. En realidad, Ogigia sería una de las islas del archipiélago de Bermudas, a tan solo 950 kilómetros de la costa de Estados Unidos, según investigaciones recientes. ELMUNDO.es ha hablado con uno de esos expertos.
"He realizado muchos cálculos matemáticos sobre el viaje de Ulises en la 'Odisea' tal y cómo está descrito por Homero. En el libro hay muchos datos astronómicos que nunca han sido utilizados por los historiadores. Muchos de ellos creen que el viaje de Ulises se dio en el Mediterráneo. Eso es cómico" asegura Siegfried Petrides, un veterano ingeniero que ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la antigua Grecia
Su trabajo se basó inicialmente en las averiguaciones de la historiadora estadounidense Henriette Mertz. Durante los años 60 esta experta investigó las grandes epopeyas helenas y concluyó que habían tenido lugar en el nuevo continente. No sólo Ulises habría viajado a América, según Mertz: Hércules y Jasón también lo habrían hecho. Según la historiadora, la nave 'Argo' habría viajado hasta el Amazonas y el mítico Bellocino de Oro habría sido hallado en Bolivia.
En el caso de Ulises, Mertz halló evidencias de su viaje transatlántico investigando la velocidad de las corrientes marinas en conjunción con el tiempo empleado por Ulises para desplazarse de un lugar al otro, escudriñando concienzudamente las descripciones de Homero. Todas sus averiguaciones fueron recogidas en el libro 'La Épica heroica de Homero en el Atlántico norte'. Incluso llegó a crear un compendio de cartas de navegación detallando los lugares exactos por donde pasaron los héroes.
[foto de la noticia]

Viaje factible

Petrides tomó el relevo de la historiadora norteamericana tras su muerte. Pasó años investigando los libros antiguos y las evidencias históricas de las técnicas de navegación de la antigua Grecia. Su trabajo dio su fruto cuando publicó 'Odisea: la épica naval de los griegos en América', reforzando aún más las teorías de Mertz.
Él mismo es un experto marinero: adquirió su primer velero con tan sólo 29 años y ha recorrido todo el mar Egeo en barcos sin motor, participando en varias regatas: "No es tan difícil ir a América con una pequeña embarcación. Tengo a un amigo que posee un velero de 12 metros de eslora y ha llegado. Tan sólo hay que seguir los vientos del noreste que soplan desde la costa de España y se llega en unos 19 días, siguiendo el viento", señala el autor.
Eso sí, volver es más complicado porque el viento del oeste necesario tan sólo se encuentra con normalidad entre los paralelos 13 y 15, a la altura de Nicaragua. Más al norte el viento es muy fuerte y las temperaturas muy bajas: "Sin embargo, cientos de personas han hecho ese viaje a lo largo de la historia", abunda Petrides.

Nuevos descubrimientos

Según la 'Odisea', la ninfa Calipso le dijo a Ulises que para volver a su país siguiese la misma dirección mirando a las estrellas, algo que los griegos sabían hacer muy bien en aquella época: "Si trazas una línea recta desde Bermudas, cruzas el estrecho de Gibraltar y llegas a Grecia, la evidencia está ahí", sostiene el autor.
Un reciente estudio realizado en la isla de Creta podría darle aún más verosimilitud a las investigaciones de Petrides: a principios de 2011, el Ministerio de Cultura heleno anunció haber encontrado herramientas prehistóricas en la isla de Creta. Podrían tener de 130.000 a 700.000 años de antigüedad. La isla ya se había separado de la Grecia continental en esa época y por lo tanto sus habitantes sólo podrían haber llegado allí por mar. El hallazgo de los arqueólogos incluía herramientas similares las del Homo Erectus que vivió en África hace 300.000 años.
Ese descubrimiento no ha hecho más que reforzar la teoría de Mertz y Petrides: "La navegación en la zona es muy antigua. Quizá este viaje de Ulises nunca existió, pero Homero, conociendo los viajes de los marinos griegos a América, construyó una historia alrededor de ellos", reflexiona Petrides. Los antiguos helenos serían así los primeros europeos del sur en haber llegado a América.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Determinan el lugar exacto donde fue apuñalado Julio César.


Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha descubierto el punto donde cayó asesinado el militar

10.10.12 - 18:06 -

Determinan el lugar exacto donde fue apuñalado Julio César
El área arqueológica de Torre Argentina./ CSIC
Un equipo del CSIC ha hallado el punto exacto donde fue apuñalado Julio César en el año 44 a.C: justo en el centro del fondo de la Curia de Pompeyo de Roma, mientras presidía, sentado en una silla, la reunión del Senado.
Varios textos romanos antiguos describen el asesinato de Julio César en la Curia de Pompeyo; un hecho, fruto del complot de un grupo de senadores para eliminar al general, que desembocaría en la formación del segundo triunvirato y en el estallido final de las guerras civiles. Ahora, 2.056 años después, un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha descubierto el punto donde cayó asesinado el militar, informa el CSIC en una nota enviada hoy.
Una estructura de hormigón de tres metros de ancho por más de dos de alto colocada por orden de Augusto, hijo adoptivo y sucesor de Julio César, para condenar el asesinato de su padre ha dado la clave a los científicos.
Este hallazgo confirma que el general fue apuñalado justo en el centro del fondo de la Curia de Pompeyo, mientras presidía la reunión del Senado. Actualmente, los restos de este edificio se encuentran ubicados en el área arqueológica de Torre Argentina, en pleno centro histórico de la capital italiana. "Siempre se supo que Julio César fue asesinado en la Curia de Pompeyo el 15 de marzo del 44 a.C., porque los textos clásicos así nos lo transmiten, pero hasta ahora no se había recuperado ningún testimonio material de este hecho, tantas veces representado en la pintura historicista y en el cine", explica el investigador del CSIC Antonio Monterroso, del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC.
Una capilla-memoria
Las fuentes clásicas aluden a la clausura, años después del asesinato, de la Curia, un lugar que pasaría a convertirse en una capilla-memoria. "Sabemos con seguridad que el lugar donde Julio César presidió aquella sesión del Senado y donde cayó apuñalado se clausuró con una estructura rectangular organizada conforme a cuatro muros que delimitan un relleno de hormigón. Lo que desconocemos es si esta clausura supuso también que el edificio dejara de ser completamente accesible", aclara el científico.
En Torre Argentina, además de la Curia de Pompeyo, los investigadores han comenzado a estudiar los restos del Pórtico de las Cien Columnas (Hecatostylon). El objetivo es conocer qué vías de conexión se pueden establecer entre la arqueología, la historia del arte y el cine en estos espacios de la muerte de JulioCésar. "También pretendemos entender mejor ese sentido de clausura y lugar funesto que describen los textos clásicos", añade Monterroso.
Los dos edificios forman parte del complejo monumental de unos 54.000 metros cuadrados que Pompeyo Magno, uno de los más grandes militares de la historia de Roma, construyó en la capital para conmemorar sus triunfos militares en Oriente hacia el año 55 a. C. "Es muy atractivo, en sentido cívico y ciudadano, que miles de personas tomen hoy el autobús y el tranvía justo al lado de donde hace 2.056 años fue apuñalado Julio César, o que incluso vayan al teatro, pues el principal de la capital, el Teatro Argentina, se encuentra muy cerca igualmente", indica Monterroso.
El proyecto, con una duración de tres años, cuenta con la colaboración de la Sovraintendenza ai Beni Culturali del Comune di Roma, con el apoyo financiero del Plan Nacional 2008-2011 del Ministerio de Economía y Competitividad y con el respaldo de la Escuela Española de Historia y Arqueología del CSIC en Roma.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Una prospección geofísica revela las primeras imágenes de una ciudad romana perdida en Italia

Una imagen del teatro en Interamna Lirenas, en el sur de Lazio, que surgió del último estudio. El fondo gris muestra la imagen de magnetometría que reveló que un gran edificio estaba en ese lugar. El cuadrado blanco se toma de una encuesta de radar de penetración terrestre (GPR), el cual mostró la forma y dimensiones del edificio con mayor detalle. Esto puso de manifiesto que era un teatro romano, marcado en amarillo [Crédito: Universidad de Cambridge]
Una antigua ciudad italiana, que desapareció después de su abandono hace 1.500 años y que ahora está enterrada bajo tierra, ha sido mapeada por investigadores y revelada la ubicación de su teatro, mercado y otros edificios.

Originalmente fundada como colonia romana en el siglo IV a.C., la ciudad de Interamna Lirenas se encuentra en el valle de Liri, en el sur de Lazio, cerca de 80 kilómetros al sur de Roma. Después de que fuera abandonada alrededor del año 500 d.C., se aprovecharon sus materiales para la construcción y, con el tiempo, sus restos se perdieron por completo de vista. Hoy en día, el sitio es un tramo ininterrumpido de tierras de cultivo sin características arqueológicas reconocibles.

Ahora, los investigadores han realizado con éxito las primeras imágenes de la antigua ciudad, utilizando métodos geofísicos que les permiten observar debajo de la superficie de la tierra y mapear enteramente la distribución del asentamiento, el cual abarca 25 hectáreas.

Las imágenes resultantes ya han arrojado algunas sorpresas. Investigadores anteriores habían imaginado que la ciudad romana de Interamna Lineras fue una especie de lugar tranquilo y apacible, pero el gran mercado y el teatro que ostenta sugieren que, de hecho, fue un activo centro económico y social por propio derecho.

"Tener el plano completo de las calles, y ser capaces de distinguir los detalles individuales, nos permite iniciar la zonificación del asentamiento y examinar cómo funcionaba y cambió a través del tiempo", dijo Martin Millett  Catedrático Laurence de Arqueología Clásica de la Universidad de Cambridge y miembro del Fitzwilliam College.

"Esto demuestra que se trataba de un lugar animado y concurrido, a pesar de que la mayoría de los investigadores han contado que era un lugar marginal y estancado. También se han llevado a cabo investigaciones en el campo de los alrededores, lo cual se añade a las imágenes obtenidas, dado que muestran que las cercanas tierras de cultivo también prosperaban".

Las imágenes son el resultado de un proyecto que se inició en 2010 y que tiene como objetivo entender más acerca de lo que sucedió en las ciudades establecidas por los romanos como colonias en Italia, tras su conquista. Esta investigación está dirigida por Millett y el Dr. Alessandro Launaro , miembro de British Academy Postoctoral y miembro del Darwin College), en colaboración con la Dra. Giovanna Rita Bellini (Directora de la Zona Arqueológica de Interamna Lirenas y del Servicio Estatal Arqueológico Italiano), la Escuela Británica de Roma y los Servicios de Prospección Arqueológica de la Universidad de Southampton. Se ha contado con el generoso apoyo de la Academia Británica, de la Facultad de Estudios Clásicos de la Universidad de Cambridge, el Instituto McDonald de Investigación Arqueológica de la Universidad de Cambridge y de la ciudad de Pignataro Interamna.

Interamna Lirenas es un caso de estudio tentador, porque, a pesar de su tamaño, no se expandió significativamente durante el punto álgido de la época imperial de Roma, es decir, que conserva gran parte de su forma original colonial y características.

Gracias a investigadores anticuarios, los arqueólogos tienen desde hace mucho tiempo conocimiento de que la ciudad existió en el lugar, pero nunca había sido excavada. Una de las razones es que, hasta hace relativamente poco tiempo, los expertos creían que todos los asentamientos de colonias romanas siguieron la misma plantilla, algo que las nuevas imágenes de Interamna Lirenas están ahora ayudando a aclarar.

Sabiendo que una excavación a gran escala de un área tan grande sería poco práctico, el equipo de investigación decidió realizar un análisis sistemático geofísico en su lugar.

Las principales técnicas usadas fueron la magnetometría y el radar de penetración terrestre (GPR). La magnetometría mide los cambios en el campo magnético de la tierra causadas por las diferentes características bajo la superficie, y permite a los investigadores identificar el diseño general de la ciudad, muchos edificios individuales y un área abierta en el centro del asentamiento, su foro o mercado.

El GPR emite ondas electromagnéticas a través del suelo para buscar cambios en su composición y la presencia de estructuras. Esto se hace midiendo el tiempo en nano-segundos que transcurre entre una onda de radar que se envía y la onda reflejada de regreso.
 Los investigadores usando un equipo magnetrometría  [Crédito: Universidad de Cambridge]
Esta técnica fue aplicada después de que una encuesta inicial revelara la existencia de un gran edificio en la esquina norte del foro yl que los investigadores no pudieron distinguir. El análisis del GPR reveló que el edificio tenía varias paredes dispuestas en un patrón radial, creando una zona espacial  semicircular. Esto probó concluyentemente que estaban observando los restos de un teatro romano. A juzgar por su estructura, se cree que data de algún tiempo alrededor de finales del primer milenio.
Los principales edificios públicos de este tipo sugieren que, lejos de ser un lugar tranquilo, Interamna Lirenas era en realidad un importante centro urbano por derecho propio. Además, las imágenes añaden la evidencia creciente de que los asentamientos coloniales romanos fueron más variados de lo que algunos investigadores habían creído previamente. Cuando tales sitios se descubren, se pone de manifiesto que incluso dos ciudades coloniales próximas la una de la otra a menudo pueden ser muy diferentes.
El yacimiento de Interamna Lirenas mismo, por ejemplo, se encuentra cerca de los restos de otro asentamiento llamado Fregellae. Ambos fueron construidos a horcajadas de la vía Latina, el camino principal que va hacia el sur-este de Roma. Sin embargo, a pesar de ciertas similitudes, los nuevos resultados de Interamna Lirenas revelan diferencias importantes, como la posición y el plano de su plaza-mercado, la cual incluye un templo dominante y un teatro adyacente.
Detalle de la disposición que muestra la ubicación del teatro y las calles (color morado) [Crédito: Universidad de Cambridge]
Estas características importan, sostiene Millett, porque el punto de vista tradicional era que cada asentamiento colonial tenía una plantilla estándar, de modo que Roma podía proyectar una determinada imagen de sí misma en beneficio de una población sometida. Sin embargo, las nuevas imágenes de Interamna Lirenas muestran cómo diferentes ciudades fueron diseñadas de acuerdo a las ideas igualmente diferentes acerca de cómo una ciudad colonial debería ser vista, y cuáles eran las prioridades que la comunidad debía tener.
El equipo de Cambridge está ahora a punto de embarcarse en un proyecto de cinco años que tratará de confirmar esta conjetura, y responder a otras preguntas, usando el análisis geofísico. La primera excavación arqueológica adecuada en Interamna Lirenas está ahora siendo planificada también.
Otros estudios también deberían ayudar a confirmar cuántas personas vivían en el asentamiento en diferentes momentos. "Parte de nuestro análisis consiste en tratar de decir qué áreas se utilizaron para viviendas y qué tipos de casas eran", dijo Millett. "Hasta que no hayamos sido capaces de hacer esto, será difícil establecer una cifra firme sobre la población. Sin embargo, estamos hablando de una comunidad de unos pocos miles de personas".

miércoles, 29 de agosto de 2012

Turquía es la cuna de las lenguas indoeuropeas

En este mapa se puede observar la difusión de las lenguas indoeuropeas. Los colores muestran la edad aproximada de cada familia con las ahora perdidas lenguas anatólicas en la base. Science/ Remco Bouckaert et al.

Fuente: SINC| 23 agosto de 2012
Las lenguas indoeuropeas, que comprenden la mayoría de los idiomas que se hablan actualmente en Europa y Asia meridional, emergieron en Turquía y se propagaron alrededor del mundo a la vez que la agricultura, según un nuevo estudio que publica la revista Science.
La familia de lenguas indoeuropeas es una de las más grandes del mundo y engloba la celta, germánica, itálica, baltoeslava e indoiraní, que evolucionaron a partir de un antepasado común.
Hasta ahora existían dos hipótesis sobre su origen. Por un lado, se ubicaba la procedencia de estas lenguas en el norte del Mar Caspio, en las estepas rusas, donde habrían sido diseminadas por una población de jinetes, seminómada, conocidos como Kurgan, hace unos 6.000 años.

Sin embargo, otra teoría propuesta por primera vez por el arqueólogo Colin Renfrew (izquierda) señalaba a la región de Anatolia (Turquía) como la cuna de esta familia de lenguas, que habrían surgido hace entre 8.000 a 9.500 años. Esta época coincide aproximadamente en el tiempo con el comienzo de la extensión de la agricultura en el mundo, por lo que se podrían haber adoptado estos dos conocimientos a la vez.
Ahora una investigación publicada en la revista Science, y que lidera la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, confirma esta última hipótesis.

Rastreando lenguas con bilogía evolutiva
Para poner a prueba estos dos escenarios, Remco Bouckaert (izquierda) autor principal del estudio, y su equipo adaptaron un método estadístico que emplean los biólogos evolucionistas para entender cómo están relacionadas las especies –por ejemplo, para rastrear el origen de los brotes de virus– dentro de un árbol genealógico, tomando como base sus similitudes y diferencias de ADN.
En vez de comparar especies, los autores compararon los lenguajes indoeuropeos, y en vez de ADN, observaron cognados compartidos, es decir, aquellas palabras que tienen un origen común, tales como ‘mother’, ‘mutter’ y ‘madre’.
“Para un oído inexperto, idiomas como el griego, holandés, español o ruso suenan muy diferentes unos de otros, pero muestran notables similitudes. Donde el inglés utiliza ‘mother’, encontramos que el holandés emplea ‘moeder’, en ruso es ‘mitéra”, explica Bouckarert.
Tras analizar muchas similitudes sistemáticas como estas, los académicos concluyeron que estos idiomas y cientos de otros están relacionados y surgieron de una fuente común, apodado indoeuropeo, explica la investigación. Esta familia lingüística se extiende desde Islandia hasta Sri Lanka, donde se habla cingalés.
Palabras con el mismo origen etimológico

Para establecer una relación de cognación entre palabras, es decir, determinar que están emparentadas morfológicamente, deben tener significados similares y, lo más importante, mostrar correspondencias sistemáticas en los sonidos que indiquen un origen común. Por ejemplo, la palabra ‘cinco’ tiene cognados en alemán (funf), en sueco (fem), y en holandés (vijf), que reflejan el descendiente del protogermánico (fimf).
“La identificación de este fenómeno puede ser complicada”, aseguran los expertos. En el caso de palabras como la inglesa ‘mountain’, en francés ‘montagne’, se conocen como préstamos porque reflejan contactos recientes del idioma, más que una ascendencia común.
Los autores utilizaron el árbol genealógico, conocido como filogenia, junto con información sobre las ubicaciones de las lenguas hoy en día, para inferir la ubicación y la edad de la raíz de la familia. “Los idiomas evolucionan a través del tiempo de forma similar a las especies biológicas”, aseguran.
Para ello crearon una base de datos con 103 lenguas indoeuropeas (incluidas 20 idiomas antiguos) y 207 significados que fueron analizados por expertos lingüísticas. Sus resultados apuntan a que la primera lengua indoeuropea tiene origen anatoliano, en la actual Turquía.

viernes, 3 de agosto de 2012

Se expone un nuevo mosaico romano en Mérida, Orfeo con su lira

El Museo Nacional de Arte Romano (MNAR) exhibe desde hoy una nueva pieza, un mosaico de diez por cinco metros que data del siglo IV y que representa al príncipe de Tracia, Orfeo, tocando su lira.
El director del MNAR, José María Álvarez Martínez, junto al miembro del Departamento de Restauración Rafael Sabio y la restauradora del mosaico, María Jesús Castellano, ha explicado que esta pieza fue hallada durante unas obras en la calle Pedro María Plano, cercana al Museo.
La pieza se ha incorporado a la colección permanente y se encuentra en la planta baja del Museo, donde "gracias a la disposición del edificio se podrá contemplar desde diversas posturas y alturas", ha agregado el director.
Álvarez Martínez ha dicho que el mosaico representa una escena en la que Orfeo "encanta a las animales y a las artes oscuras", además de "escenas nilóticas, báquicas o cinegéticas".

Ha añadido que con esta pieza se comprueba que Mérida tiene "el conjunto de mosaicos más importante de España" junto con Itálica (Sevilla).

Foto: El director del MNAR, José María Álvarez Martínez (tercero por la derecha), con otros miembros de su equipo observando la nueva instalación del mosaico.
Por su parte, la encargada de la rehabilitación de la pieza ha asegurado que el montaje definitivo de la obra romana ha durado cinco meses.
Castellano ha explicado que se han incorporado las escenas que faltaban en teselas mediante una composición de mortero de cal y arena "similar al original", y que se ha hecho un trabajo "exhaustivo" de documentación para la integración de las partes que faltaban de los animales.
Asimismo, Castellano ha destacado que, "al no saber las partes exactas de algunas zonas", han optado por líneas de definición orientativas "que no engañen al visitante" y que el color empleado en la restauración es un tono más bajo "para diferenciarlo del original".
La parte que más estudio ha requerido es el medallón del centro ya que "se desconocía qué tipo de lira es la que portaba Orfeo", ha añadido.
A su vez, Sabio ha explicado que la idea de colocar el mosaico en la primera planta del Museo tiene como fin "propiciar la visión de su conjunto, al igual que en los mosaicos de la antigüedad".

jueves, 2 de agosto de 2012

El CSIC saca a la luz el palacio italiano de Tusculum, arrasado por Roma en 1191

Fuente: Europa Press |
Arqueólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han sacado a la luz el perímetro de una edificación que identifican como el palacio de los condes de Tusculum, situado a unos 30 kilómetros del sureste de Roma. La ciudad fue arrasada por las tropas de Enrique IV, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.
La excavación de los restos de este palacio se enmarca dentro del proyecto 'Tusculum en época medieval: territorio, paisaje, economía y sociedad', iniciado en 2012. Forma parte del proyecto institucional que la Escuela Española de Historia y Arqueología del CSIC en Roma lleva a cabo desde 1994.
Según explican desde el CSIC, esta urbe gozó del favor de la iglesia y la nobleza italiana durante la Edad Media y llegó a competir con Roma por la supremacía política y económica de la época. Tras numerosas embestidas, la capital logró devastarla a finales del siglo XII.
"Tusculum ofrece una oportunidad única para estudiar la evolución de la arquitectura de las ciudades. Es como una pequeña Pompeya a las puertas de Roma, que no volvió a ser ocupada y los restos conservados no han sido alterados por ocupaciones posteriores", explica la investigadora Leonor Peña Chocarro.
Además del palacio, el equipo de arqueólogos trabaja también en el estudio de la muralla que rodeaba el municipio latino. Por el momento, los arqueólogos han sacado a la luz 80 metros de muro y en un futuro próximo esperan poder delimitar el perímetro de la fortificación.
"Con el estudio de la muralla intentamos conocer las dimensiones reales de Tusculum, tanto en época clásica como en la Edad Media, y ver cómo fue su desarrollo", comenta la investigadora del CSIC Valeria Beolchini.
Peña añade que el equipo de arqueólogos analiza además restos orgánicos, como por ejemplo semillas y otros restos vegetales y huesos de animales, que permiten explorar la dieta y la economía de los habitantes de esta ciudad durante los últimos siglos de habitación.
Tusculum entró con plenos derechos en la órbita de Roma en el año 381 a.C., tras su reconocimiento como municipium. Situada entre dos de las principales vías de comunicación hacia la capital (vías Labicana y Latina), se convirtió en una ciudad próspera y a finales de la República era ya conocida como lugar de descanso de la nobleza romana: Sila, Cicerón, Tiberio, Nerón y Galba, entre otros, tuvieron sus villas en los alrededores.
En el siglo X, esta urbe se convirtió en un importante asentamiento feudal, sede de los condes de Tuscolo y más tarde también patria de pontífices, como Benedicto VIII, Juan XIX y Benedicto IX. La actual campaña de excavaciones, la decimoquinta desde que se inició el proyecto, se centra en el estudio de la sociedad medieval.
La prosperidad de Tusculum levantó las iras de Roma. Tras varios ataques frustrados, el 17 de abril de 1191, la ciudad fue desmantelada. El monarca Enrique IV, que inicialmente había favorecido a esta urbe, cedió a los halagos de Roma, que le ofrecía, a cambio de atacar a lo tuscolanos, ser coronado emperador en Roma, lo que ratificaba su poder.
Además, el emperador obtendría el permiso del Comune di Roma (institución que gobernaba) para entrar en la capital. "Este último aspecto es de gran importancia, ya que el Comune di Roma le negaba la entrada a la ciudad hasta al papa cuando surgían diferencias importantes entre el pontífice y dicha institución", concluyen las investigadoras.